Fede Vigevani salió de La casa de los famosos México dejando detrás una estela de coqueteos, besos y especulaciones que, durante sus 16 días en el reality, mantuvieron muy atentos a sus seguidores.
Fue su cercanía con Gema y Brianda lo que dio pie a suposiciones. Sin embargo, ya fuera de La casa, el creador de contenido uruguayo parece tener muy claro dónde coloca esos vínculos: en la friend zone, expresión popular para describir una relación en la que existe afecto, confianza y cercanía, pero sin intención romántica.
En entrevista telefónica con TVyNovelas, habló con cariño de ambas y reconoció que fueron dos de las personas que más disfrutó tener cerca durante esta experiencia.
“La verdad es que las dos son chicas muy lindas, me cayeron superbién y sin duda las voy a extrañar. A Brianda la conozco desde hace como siete años, así que ya tenemos una historia, pero sí, sinceramente las voy a extrañar. Luego vamos a ver qué pasa cuando salgan”.
Con Gema, la convivencia dentro de La casa permitió que surgiera una cercanía que fue seguida de cerca por los espectadores, mientras que con Brianda existe el ingrediente adicional de una amistad que comenzó mucho antes del reality, aunque a ella la han relacionado con Nicola Porcella en los últimos meses.
Y quizá ahí está una de las claves del paso de Fede por el programa: llegó como un infiltrado, con una misión específica y una permanencia temporal, pero terminó involucrándose con sus compañeros mucho más de lo que esperaba.
Para la estrella de las redes sociales, entrar al programa representaba un reto. “Todo fue muy positivo. Sinceramente, antes de entrar tenía un poco de miedo de este proyecto, más que nada porque soy una persona que nunca había estado en un reality show y casi no había estado en televisión”. Pero la experiencia terminó superando sus expectativas. “La verdad es que me llevo una gran experiencia. Todo fue increíble, me trataron muy bien, hice muchos nuevos amigos y amigas. Fue algo totalmente diferente a lo que estoy acostumbrado y estoy muy contento”.
La convivencia permanente también le permitió descubrir una faceta que no tenía tan identificada. Aunque se considera una persona introvertida, estar rodeado de gente durante todo el día terminó resultándole natural.
“Aprendí que puedo adaptarme a lugares donde hay mucha gente. Soy una persona un poco introvertida, pero me di cuenta de que no tanto al final, porque me gustó estar todo el tiempo conviviendo”.
Incluso su rutina al despertar cambió. “Cuando me despierto en las mañanas siempre estoy como dormido y no quiero hablar con nadie y la verdad es que acá fue todo lo contrario: estaba todo el tiempo con buena cara, con ganas de levantarme y poder socializar con los demás habitantes”.
Fede había dicho que no era una persona que llorara con facilidad, pero durante su despedida terminó quebrándose. “Solamente lloraba con películas tristes, pero aquí me ganó la emoción”. La razón estuvo, en buena medida, en los lazos que creó dentro de la casa y en una experiencia que para él resultó casi terapéutica: vivir sin celular. “Creo que fue el hecho de que haya habido un grupo tan lindo y tan buenas conexiones. Y el hecho de no estar en el celular siento que fue como una terapia”.
Durante los 16 días que permaneció en el reality estuvo completamente desconectado de su teléfono, algo que, según cuenta, no hacía desde hacía muchos años.
“Hacía como 15 años, aproximadamente, que no usaba el celular durante todo un día. Acá estuve 16 días sin celular. Fue increíble y es algo que creo que todos deberíamos hacer, porque siento que el celular nos distrae mucho y que la conexión con la gente ya no es la misma”. Esa desconexión, combinada con la convivencia, terminó sacando su lado más sensible. “Siento que esas dos cosas hicieron que me pusiera muy sentimental”.