Hugo Sánchez fue homenajeado este fin de semana para celebrar los 50 años de su debut en la primera división del futbol mexicano.
Hace exactamente medio siglo que comenzó la leyenda del que ha sido, sin duda, el mejor delantero en la historia de México y que logró destacar en Europa en el el futbol del nivel más alto.
Pumas de la UNAM publicó un video en el que recuerda aquellos primeros años en los que sorprendió a los aficionados con una elasticidad que le permitía hacer goles imposibles, incluyendo sus famosas chilenas.
“Es porque fui gimnasta”, suele explicar Hugo Sánchez Márquez.
Pero antes de que fuera famoso, el fubtolista tiene una historia igual de interesante, no solamente como deportista sino en el aspecto romántico, ya que vivió un amor juvenil apasionado y que incluyó un triángulo romántico.
El romance juvenil de Hugo Sánchez
Hugo Sánchez y Emma Portugal se conocieron porque el padre de ella, Alfonso Portugal, era el entrenador de Hugo.
“Lo llevaba a casa para comer asado y nosotras (ella y sus hermanas) calentábamos las tortillas”, contó en una entrevista con Productora 69.
Hugo y Emma tuvieron coqueteos durante casi cinco años pero nunca se concretaron en un noviazgo formal.
En algún momento, Alfonso Portugal ganó una beca por parte de Cruz Azul para irse a vivir a Inglaterra para prepararse como director técnico.
Para entonces, Hugo ya estaba prendado de Emma y le llamaba constantemente desde México a Inglaterra.
No contaba, sin embargo, con que Emma Portugal ya tenía un novio.
Cuando los Portugal regresaron de Inglaterra sucedió una escena digna de telenovela de los 70, con su dosis de drama.
La propia Emma lo cuenta así:
“Cuando regresamos el fu a recogernos al aeropuerto pero yo tenía mi novio; entonces llegó Hugo y llegó mi novio ¡y se armó la trifulca!”.
Portugal se decantó entonces, en ese triángulo amoroso, por seguir con aquel novio. Pero Hugo nunca quitó el dedo del renglón.
Cuando se fue a España para jugar con el Atlético de Madrid, le llamaba cada semana a Emma Portugal.
“Él se sentía muy solo, fue una etapa muy difícil y un día me llamó desde las oficinas del Atlético de Madrid, llorando y pidiendome que me fuera para allá”.
Su amor, sin embargo, todavía tenía que esperar un año más porque Emma apenas tenía 17 años.
Finalmente, Emma y Hugo se casaron y tuvieron dos hijos, Horacio y Hanna. Fueron felices hasta 1990, cuando comenzaron los trámites del divorcio, el cual firmaron un año después.