Hay dolores que cambian para siempre la manera de mirar la vida. Aylín Mujica lo sabe y no intenta ocultarlo. Dos meses después de la muerte de su hijo Mauro Menéndez, la actriz ha decidido volver al trabajo, ponerse nuevamente frente a las cámaras y prepararse para reencontrarse con el público en el teatro. No porque el dolor haya desaparecido, sino porque entiende que quedarse detenida tampoco es una opción.
Nos encontramos a la cubana durante la presentación de Las intocables, obra con la que regresa a los escenarios y que reúne también a Patricia Reyes Spíndola, Chantal Andere, Leticia Perdigón, Raquel Garza y Gina Varela. El productor Gabriel Varela ya había contado que, después de hablar con ella tras la tragedia, la actriz le dijo que para ella “la mejor medicina es el trabajo”.
Ahora, Aylín explica por qué decidió continuar: “Mi trabajo es el que me hace volver a la realidad, mi realidad que no es como antes, por supuesto que hay un antes y un después en mi vida”, reconoce. No pretende que todo vuelva a ser igual. Tampoco se presenta como una mujer que ya superó la pérdida. Al contrario, habla de un proceso que apenas comienza y en el que hay días especialmente difíciles.
“Todavía falta mucho por vivir y necesito demostrar a mis hijos y a todas las mujeres que han perdido un hijo que hay que seguir viviendo y hay que ser fuertes”, afirma.
Su regreso también ha provocado críticas de personas que consideran demasiado pronto que vuelva a trabajar y conceda entrevistas. Pero Aylín asegura que no tiene energía para ocuparse de esos cuestionamientos. “¿Tú crees que yo tengo tiempo en este momento de evaluar lo que puedan pensar esas personas?”, responde.
“Lo único que les deseo es que nunca pierdan un hijo, porque es el dolor más grande que puede experimentar una madre. Yo no tengo tiempo para ver si las personas juzgan o no”, expresa.
La actriz reconoce que sería muy sencillo encerrarse en casa y dejarse llevar por la tristeza, pero precisamente contra eso está luchando. “Es muy fácil quedarse a llorar en una cama, es fácil, porque es lo más cómodo. Yo no puedo más, no puedo seguir con mi tristeza, me voy a quedar en la cama mirando el techo, no puedo hacer eso”.
Su regreso no se limita al teatro. Después de la muerte de Mauro, Aylín también retomó las grabaciones de Top chef VIP en Colombia, proyecto que ya formaba parte de su vida profesional. En septiembre, el programa mostró precisamente una faceta más vulnerable de la actriz, quien habló frente a sus compañeros sobre el dolor que lleva consigo. Pero si algo ha cambiado en ella es su manera de entender la muerte. Antes, confiesa, le tenía miedo y evitaba hablar de cremaciones, cementerios o incluso de la propia muerte. Hoy sostiene una visión espiritual distinta.
“Entiendo que la muerte no es la muerte, yo creo que trascendemos a otra dimensión”, explica. “Dejamos nuestro cuerpo físico, pero afortunadamente nuestra alma sigue viva”.
Por eso también asegura sentir a Mauro cerca. Durante las grabaciones de Top chef VIP en Colombia tuvo una experiencia que interpretó como una señal. Una noche se despertó exactamente a las 3:33 de la madrugada, número que su hijo llevaba tatuado y que ella relaciona con las iniciales de su nombre.
“Me desperté una energía muy fuerte, cuando veo el teléfono eran las 3:33 de la mañana”, relata. “Eso es lo que he sentido más cerca, pero lo siento todo el tiempo”.
En ese proceso también ha contado con una red de apoyo. Maribel Guardia, amiga cercana y también madre que ha vivido la pérdida de un hijo, se ha mantenido pendiente de ella. Aylín revela que fue Maribel quien la puso en contacto con una persona que la ayudó, además de que también recibió acompañamiento de una tanatóloga. “Uno no se puede quedar solo en esto”, asegura.
La familia ha sido otro de sus pilares. Habla con especial admiración de su madre, a quien considera una de las mujeres más fuertes que conoce. Pero reconoce que, cuando finalmente se queda sola, también se permite llorar. “Lloro, oro, hablo con él, escucho sus mensajes, le hablo por teléfono”, comparte.
Ahora, mientras se prepara para regresar a los escenarios con Las intocables, Aylín sabe que habrá momentos en los que la emoción volverá a aparecer. No pretende esconderlos. Su fortaleza, dice, no consiste en dejar de llorar, sino en levantarse después. “Necesito demostrar a mis hijos y a todas las mujeres que han perdido un hijo que hay que seguir viviendo”, concluye.
Mauro Menéndez, hijo mayor de Aylin Mujica y del músico Osamu Menéndez, murió en Barbados en julio de 2026 mientras se encontraba de viaje. Tenía 31 años y desarrollaba una carrera como DJ y productor musical. De acuerdo con los relatos públicos de su madre, había presentado una neumonía y posteriormente sufrió graves complicaciones; los médicos intentaron reanimarlo en varias ocasiones. Su padre confirmó públicamente la muerte el 17 de julio.