“Se aprovecharon, fue exprés y por teléfono (...) se escuchaba cómo rompían huesos, gritos”.
Don Rafael Inclán no puede olvidar el traumático episodio de inseguridad que vivió mientras formaba parte de la telenovela ‘Mi marido tiene más familia’. Y es que todo comenzó con una serie de eventos desafortunados que se desataron desde que perdió su visa en un vuelo.
Inclán fue obligado a permanecer en un hotel de Oaxaca, el sitio que se convirtió en blanco de una sofisticada extorsión telefónica bajo la modalidad de secuestro virtual.
El histrión aguardaba en tranquilidad mientras continuaba con las grabaciones del melodrama, sin embargo recibió una llamada donde le aseguraban que un grupo de sicarios había tomado el inmueble.
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Bajo amenazas directas, los extorsionadores le decían que atentarían en contra de la integridad de sus compañeros de producción si no realizaba un pago inmediato.
“Me dijeron que había un grupo de sicarios en el hotel donde se grababa la telenovela. Yo los escuchaba golpeándolos a todos (…) ‘estamos esperando a no sé quién, lo vamos a reventar porque le hizo algo al hijo de un amigo’, me dijeron y lo creí tontamente”, narró el actor.
Ante la fuerte presión psicológica, don Rafael buscó a su hijo para gestionar la entrega de un monto económico bajo la premisa de salvaguardar al elenco. Sin embargo, conforme transcurrió el tiempo, se percató de que las amenazas eran una simulación.
“Al escuchar todo eso, entré en pánico, pedí a mi hijo Rafael entregar el dinero (...) en ese momento pensé en salvar a alguien, pero no pasaba nada, no había ningún secuestrador. Se aprovecharon, fue exprés y por teléfono (...) se escuchaba cómo rompían huesos, gritos”, relató.
¿Cómo se descubrió la trampa del secuestro?
Fue el productor de la telenovela ‘Mi marido tiene más familia’, Juan Osorio, quien detectó irregularidades y de inmediato activó los protocolos de emergencia, pidiendo el apoyo de una unidad especializada de seguridad de Oaxaca.
Los agentes antisecuestro intervinieron para sacar al actor de su habitación, confirmando que nunca existió peligro físico real.
Inclán sí entregó dinero, sin embargo, considera que la pérdida fue menor ante la exigencia inicial. Aunque no dio más detalles, sí reflexionó sobre la vulnerabilidad que generan estas llamadas.
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“Recomiendo (que) cuelguen, pero la verdad no sé cómo actuar ante eso en la vida. Es un volado, puede estar pasando o no, en mi caso al final estaba más molesto que asustado por caer en eso”, concluyó Inclán enfatizando que el momento de estrés puede nublar el juicio de hasta los más experimentados.