En una locación al sur de la Ciudad de México, donde el bullicio del equipo técnico se mezcla con la emoción de un nuevo proyecto, Eduardo Zucchi inicia una etapa crucial en su carrera. Con apenas 25 años, el actor forma parte del elenco juvenil de El renacer de Luna, producción de Roy Rojas, consolidando así un camino que ha decidido recorrer con determinación y, sobre todo, con identidad propia.
Heredero de una de las dinastías actorales más reconocidas del medio: hijo de Itatí Cantoral y Eduardo Santamarina, el chico ha tomado una decisión que define su filosofía profesional: no utilizar los apellidos de sus padres como carta de presentación. En su lugar, eligió “Zucchi”, en honor a su abuela materna, doña Itatí Zucchi, como una forma de rendir tributo y, al mismo tiempo, abrirse camino por mérito propio.
La oportunidad de integrarse a esta telenovela llega poco después de concluir su participación en Lobo: morir matando, la serie de Telemundo que actualmente se transmite en Estados Unidos. En ese proyecto, el joven actor interpretó a Óscar, uno de los hijos de “El Azufrero”, personaje encarnado por Eduardo Yáñez, experiencia que marcó un antes y un después en su formación actoral.
Durante el arranque de grabaciones, Eduardo conversó con TVyNovelas y dejó ver no sólo su entusiasmo, sino también la claridad con la que enfrenta esta etapa de su vida. “Yo estoy feliz, contento, estoy agradecido porque, efectivamente, los personajes nos enseñan y en este caso, me está transmitiendo esa perseverancia, con esa hambre por comerse el mundo”, compartió con una sonrisa que delata su emoción.
Lejos de los prejuicios que suelen acompañar a quienes provienen de familias famosas, Eduardo ha aprendido a mirar su origen con gratitud, pero también con responsabilidad.
“Para mí ha sido una gran inspiración, yo veo a mis padres, lo que han logrado, cómo se desenvuelven, cómo cambian, porque son completamente camaleónicos, van de un personaje a otro y la gente los admira por eso. Entonces eso me ha dado fuego, me ha dado esa mecha para poder darlo todo, para ser entrañable con mis personajes, nunca entrar tibios, siempre dándolo todo y ese es el consejo que me da mi papá, que le eche para arriba y que ya luego me baje el director si es necesario”, expresó con convicción.
Desde pequeño, el ambiente artístico fue parte natural de su vida. Sin embargo, lejos de generarle conflicto, lo impulsó a involucrarse aún más. “Nunca tuve un conflicto con la carrera de mis papás siendo niño, nada me daba pena, al contrario, yo agarraba los micrófonos, estaba con mi hermanito, me encantaba participar en las entrevistas, nunca tuve una mala experiencia con la prensa”, recordó.
En tiempos donde el término “nepobaby” ha cobrado fuerza, el actor se muestra firme en su postura.
“No creo mucho en eso de los nepobabys porque yo también he sido rechazado, muchas veces, esta es una profesión de rechazos, lamentablemente. Mis papás cuando se enteraron que quería incursionar en el medio me dijeron que debía prepararme porque el pan de cada día era el ‘no’, entonces uno tiene que ser muy fuerte dentro de sus capacidades porque hay tantos factores a la hora de quedar en un casting, muchas veces hay cosas que pesan más que el talento”, explicó con honestidad.
Su filosofía es clara: confiar en los tiempos de la vida. “Yo confío en mí mismo y sé que los personajes llegan en el momento indicado”, dijo, dejando entrever una madurez que va más allá de su edad. Y si algo quiere dejar claro es que su camino lo ha construido sin atajos. “Gracias a mis papás no he conocido a ningún productor, ni me han recomendado en un casting, yo todo me lo he ganado por mi propio mérito y la preparación es lo que habla al final, por eso decidí estudiar una licenciatura, hacer una maestría, superarme, optar por becas, porque no es barato estudiar en el extranjero, entonces el que pelea gana, eso me lo enseñó mi abuela”, señaló.
Dentro de El renacer de Luna comparte escena con jóvenes talentos, entre ellos Sebastián Poza, con quien ha encontrado complicidad, pues es hijo de Mayrín Villanueva, actual esposa de su padre, por lo que se han criado como hermanos. “Me da mucho orgullo compartir con Sebastián en este proyecto, él es tan experimentado en este medio, tengo la confianza de pedirle consejos, aclarar dudas”, comentó.
Así, entre aprendizajes, retos y nuevas oportunidades, Eduardo Zucchi demuestra que el apellido no define el destino, sino las decisiones. Con los pies en la tierra y la mirada puesta en el futuro, el joven actor se abre paso en una industria exigente, donde cada papel representa una oportunidad para reafirmar quién es.