Hay recuerdos que se quedaron marcados en la vida de Emilio Levi.
No todos son dolorosos pero sí son los que más ocupan su energía. Por supuesto, también tiene memorias felices y de todo ello nos habla el hijo de Mariana Levy, la célebre actriz que murió trágicamente cuando gozaba de más fama y popularidad.
En este episodio del podcast de TVyNovelas, Emilio también recuerda a su abuela, la legendaria conductora Talina Fernández; así como la complicada relación con su padre, José María Fernández el Pirru.
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La actuación es una carrera bien difícil, ¿por qué estás en esto pudiendo estar en otra cosa?
Lo mismo te preguntan cuando entras al CEA, ¿por qué estás aquí pudiendo estudiar derecho, pudiendo estudiar, no sé, gastronomía, cualquier otra cosa? Y la respuesta creo que siempre es la misma, es porque vamos siguiendo un sueño que que queremos cumplir y es algo que nos apasiona. Yo creo que todos los actores siempre nacimos y crecimos con las ganas de contar historias.
¿Cuál es tu sueño concretamente?
Mi sueño concretamente es encontrar la paz en mí mismo, en mi interior
¿Qué estás haciendo para llevarlo a cabo?
Ahorita estoy en el gimnasio, que es algo que me está dando mucha paz. Estoy tratando de reencontrarme con la familia. Porque pues ellos no me dan paz, pero es algo que que en un futuro voy a estar tranquilo si estoy bien con ellos. Estoy haciendo lo que me gusta, estoy trabajando, acabo de grabar mi primer micronovela, estoy conduciendo eventos, estoy haciendo cosas que me llenan y me hacen feliz.
La gente pensaría que es muy sencillo y que de repente te despiertas tratando de buscar tu sueño y vas siguiendo un legado. ¿Cómo ha sido para ti? ¿Con qué te has enfrentado?
Me enfrento con un peso que es el el apellido de mi abuela y de mi mamá, porque no fueron cualquier persona en este país, llegaron bastante lejos y es un peso complicado porque la gente luego espera que vaya a ser igual que ellos y que tenga el mismo talento; entonces creces con un poco más de presión, pero pues no ha sido nada fácil, pero tampoco ha sido difícil
Eres muy joven, pero obviamente hay ciertos momentos en que cualquiera tenga la edad que tenga atraviesa por frustraciones.
Claro. Y más en esta en esta carrera tienes que aprender el “no” porque es muy común que vayas a un casting y te digan: “Ni modo, gracias, no quedaste.” O sí, sí quedaste, pero es más común el “no” y tienes que ser muy resiliente ante eso y nunca darte por vencido, porque si realmente es lo que quieres, pues búscalo, no va a haber nada que te detenga.
¿Cómo buscas un casting? ¿Cómo es este proceso?
A veces te llegan por invitación o a veces se corre la voz y dicen: “Hay un casting.” Por ejemplo, la semana pasada yo me fui a colar a un casting. Estuve ahí con el director, entré y le dije: “Oye, ¿sabes? Me acabo de enterar que hay un casting ¿puedo entrar?”. No. "¿Cómo que no?” No, de verdad no puedes entrar porque ya mandamos las invitaciones, ya tenemos las fotografías, ya tenemos los nombres, los perfiles. “Por favor, déjenme pasar, por favor, por favor”. No, en serio, no, aparte no te sabes la escena. “Me la aprendo en 5 minutos, por favor, déjenme pasar”. No, de verdad, Emilio, la verdad es que nos encantaría, pero no se puede ya, por favor.
Entonces estuve insiste e insiste, insiste, insiste, insiste hasta que me dijeron, “Bueno, ya pásale a leer la escena”. Y pues bueno, no me quedé con el papel, pero ya me vio otro director que estoy ahí tratando de hacer mis pininos y por mi propia cuenta. Y es que al final parte de la fórmula de la vida está en eso: no rendirse, en en insistir, insistir.
¿Cómo te vas haciendo o cómo vas haciendo la piel para recibir estos “no”? ¿Es nuevo tu vida o ha sido un proceso que también de lo familiar se migra a lo profesional?
Pues en el CEA te enseñan y te explican lo que va a hacer el no y que es muy complicado. Y también eh hacemos seis obras de teatro durante la estadía en el CEA y siempre casteamos para un papel que queremos representar en la obra de teatro y muchas veces es un “no”. No porque no tengas los perfiles, sino porque pues también te están enseñando a recibir el no desde que empiezas a estudiar.
No has tenido una vida fácil; primero llegó la imagen personal a los medios antes que la imagen artística. ¿No te no te frustra un poco esto?
Sí, la verdad es que sí me frustra un poco, bueno, bastante, porque mira, hace tres días salió mi micronovela y yo pensaría que iba a tener el mismo apoyo de los medios que cuando abro la boca y empiezo a platicar de los problemas familiares. Lamentablemente no fue así. Y también es un poco cansado que todas las entrevistas que hago, que son millones, todo el tiempo me estén preguntando sobre Ana Bárbara, sobre mi papá, sobre las herencias, sobre mis hermanos.
Está bien porque yo comencé con la polémica y comencé con todo ese ese rollo, pero ahora me gustaría que que también se enfoquen en lo que voy a hacer y en lo que se viene y en la carrera que estoy a punto de comenzar.
¿Cómo vives eso? ¿Cómo le haces para lidiar con ellos (los medios) tú que no tienes tampoco un camino tan largo, tantos kilómetros recorridos como podría ser lo otro?
Yo los entiendo, entiendo perfectamente su profesión, la admiro y sé que tienen que sacar la nota porque de eso comen, como yo como de actuar o de lo que sea, tienen que sacar la nota y yo los respeto y los voy a apoyar siempre que pueda. A veces sí son muy hostigantes, con todo respeto a los compañeros reporteros, son muy hostigantes. El día que se murió mi abuela, yo no me pude despedir de ella porque los medios me agarraron afuera del hospital y me siguieron hasta el lobby del hospital para hacerme preguntas. Y llego al cuarto y me dijeron: “tiene 30 segundos de que se murió.”
Si no hubieran estado los medios, esos 30 segundos hubiera llegado, le hubiera podido dar un beso y decirle, “descansa, en paz”, pero pues no, no pude.
¿Cómo era tu relación con Talina?
Mi relación con Talina fue muy bonita, de mucho aprendizaje, porque era una persona muy sabia, muy culta, pero fue una relación complicada porque desde niños nos separó mi papá de ella sin decirnos el por qué y darnos una razón, simplemente nos separó. Entonces, eso hizo que la relación como que se debilitara. De hecho, yo la tenía hasta bloqueada por órdenes de mi papá.
Yo me acuerdo que después de unos años llego a casa de mi abuela y le digo, “Hola, abuela, ¿cómo estás?”. Y me dice: “No, a ver, ¿de qué hablas? Yo ya no soy tu abuela.” Y no, bueno, yo me puse a llorar, me solté a llorar y le dije: “A ver, eres lo único que me queda de mi madre, no me puedes decir que no eres mi abuela.”
Y me dijo: “A ver, hace años no vienes a visitarme, hace años no me escribes, hace años no me hablas, ¿cómo piensas que voy a seguir siendo tu abuela?” Le expliqué los motivos y las razones y me perdonó, pero como que pues no me dio tanto tiempo a convivir con ella porque a los meses se murió.
Se restableció la relación
Pues con mi abuela nunca tuve ningún problema. O sea, sí, porque se enojaba que yo hablara con los medios porque pues siempre era ventilando a a sus hijos, a Coco (Levy), hablando de algunos temas de la herencia. Entonces como que se enojó y lo molestaba, pero fuera de eso teníamos una relación increíble. De hecho, hubo una temporada en que yo vivía en su casa con ella y todas las mañanas antes de yo entrar a la escuela, porque era la época de la pandemia, yo iba, le tocaba, me echaba mi cafecito con ella y platicábamos y después me iba a tomar mis clases y a las 3 de la tarde comía con ella.
Cuando viví con ella, traté de ser muy unido y muy agradecido a lo que a lo que me daba.
¿Qué crees que que diría después de verte que ya hiciste tu primer micro novela, microcontenido? ¿Cómo crees que reaccionaría Talina al ver que estás dejando a un lado todo el escándalo y estás enfocándote en la parte profesional?
Pues yo creo que estaría orgullosa porque pues ella siempre fue una mujer muy profesional, muy disciplinada, muy trabajadora y siempre por un lado desde el amor y sabes, desde el bien. Entonces yo creo que pues se sentiría orgullosa y yo creo que la relación hasta estaría fluyendo mejor y y sería algo algo padre.
El hubiera no existe y no lo sabremos, pero yo creo que estaría orgullosa.
¿Padeces un poco su ausencia?
Pues sí, de vez en cuando, de vez en cuando, no, no mucho porque no fui muy allegado a ella, pero pero de vez en cuando se extraña de mi abuela bastante y y más porque pues en Televisa es muy muy sonada y todavía muy recordada y muy amada. Entonces, cuando voy a Televisa, varias personas se acercan a mí y me dicen: “Amábamos a tu abuela, tu abuela era lo mejor, era una dulzura de persona.” Entonces, como que a diario me la recuerdan y pues eso hace que empiece a pesar más su ausencia.
¿Qué tan importante fue la presencia de Ana Bárbara, por ejemplo, en tu vida?
A ver, Ana Bárbara, yo siempre lo he dicho, contra ella yo no tengo ningún problema. Lo único que tengo es agradecimiento porque a mí me crió, hizo un papel de madre fundamental.
¿Qué recuerdas de ella que haya hecho por ti?
Todo, o sea, simplemente ella hizo todo. Mientras yo viví con ella en Cancún, ella hizo todo. Pagaba la escuela, me compraba los libros, nos íbamos de viaje con ella, era amorosa, era presente, o sea, era una madre de verdad. Y pues le agradezco todo.
Y ¿en qué momento viene como esta esta revaloración de lo que hay en la casa de Ana Bárbara con el con su pareja actual?
En el momento en que José María le marca a mi papá y mi papá se espanta tanto que va por él a Los Ángeles. En ese momento dije: “Para que mi papá vaya por uno de sus hijos.” Neta, neta, neta, José María tuvo que haber estado viendo el infierno. Y por las situaciones que yo viví y al ver cómo lo trataba y al ver cómo era Ángel con mis hermanos, pues yo dije: “Ahí yo no quiero estar.”
Porque ni siquiera su papá tiene el derecho de tratarlos así, ni de castigarlos, ni de regañarlos, ni de ponerles un “estate quieto"; no tiene el derecho. Y si se lo hacía a ellos, pues chance a mí a lo mejor y también. No es un lugar seguro en el que yo quisiera estar.
Hay quien clasificaba que era como un infierno.
Puede ser que sí. Puede ser que sí. A ver, tan solo el hecho de tener cámaras de seguridad en tu cuarto 24/7 grabándote mientras duermes, te cambias, vas al baño, yo creo que tiene que ser un infierno. Claro. Ni La casa de los famosos tiene que estar tan mal.
¿Producto de qué? ¿Por qué? ¿Por qué crees que esto sucedía?
No tengo idea. A ver, también es policía y los policías son militarizados, entonces a lo mejor y viene de ahí. No tengo idea. O a lo mejor y quería que pues mis hermanos se fueran de la casa.... cosa que ya logró. No, no lo sé.
¿Te genera alguna decepción esto?
Pues sí, la verdad que sí, porque la verdad es que nos engañó muy bien a todos, a todos. Todos se la compramos, todos nos la comimos. Yo me acuerdo que hace unos 6 años yo le escribí personalmente a Ángel y le dije: “Gracias por estar en la en la casa, gracias por cuidar a Bárbara y gracias por cuidar a mis hermanos”.
Así de bien no las vendió. Creo que se casan y ahí es donde Ángel demuestra su verdadera identidad y se quita todas las máscaras del señorito perfecto y y pues hace todo lo posible para quedarse con todo.
¿Qué te genera, te genera compasión para Ana Bárbara?
Pues no me genera preocupación porque no entiendo por qué sigue con ese tipo, qué es lo que tiene.
O sea, a lo mejor sí ya está guapo y tiene un buen físico, pero de eso no pasa. Claro, Ana Bárbara se merece alguien inteligente, alguien trabajador, alguien que no sea un vividor y que aparte la ame y la cuide como se lo merece, porque es una reina, es la reina grupera y se merece un príncipe que la trate como se lo merece, como una dama, no que salga a los medios a decir que es una abuela, que ya no le parece atractiva, que está toda arrugada
¿Y la relación con tu jefe, con tu papá?
Ay, la relación con mi Santo Padre, yo nunca la entendía. La verdad es que este fin de semana me fui a acampar a la naturaleza y tuve una reflexión tan grande y hasta como un trauma porque estaba platicando con mis amigos y la misma pregunta me hicieron, “Oye, ¿por qué quedaron tan mal las cosas con tu papá?”
Y lo único que decía era “no sé, no sé, no sé, no sé.” Yo realmente nunca supe qué hizo que mi papá me tuviera tanto coraje y tanto odio. En algún momento él me incriminaba que le robaba sus relojes, cosa que por supuesto que no. Lo único que hacía es que me ponía su Rolex y me lo iba a mamonear a las fiestas y se acabó.
Pero a las 10 de la noche que regresaba a la casa estaba en su cajón guardado, pulidito, lavado y limpio. ¿O qué otra cosa hacía? Me ponía sus perfumes. Pues claro, ¿a quién no le va a gustar oler rico? Y si mi papá no me compraba perfumes o no me compraba zapatos o no me compraba ropa, porque esa era la única pelea que teníamos todos los días era que yo usaba su ropa, pues, ¿cómo no la voy a usar si no me compraba absolutamente nada?
Y de la nada, pues la relación empezó a deteriorarse hasta que llegó y me dijo, “Esta casa es mía, la casa de mi mamá, la casa que mi mamá me heredó.” Y me dijo, “Esta casa es mía, me la tienes que firmar.” Y yo al principio le dije, “Va, por supuesto, claro que te la firmo.” Y luego va con mi hermana Paula, le dice, “Oye, me tienes que firmar la casa, Emilio ya me dijo que sí me la va a firmar”.
Yo era menor de edad. Y Paula, pues era más madura, tenía los ojos más abiertos en ese momento. Le dijo: “Oye, yo no te voy a firmar nada”. Le dijo: “Ah, no, pues entonces te voy a quitar la camioneta, te voy a quitar el teléfono, la escuela, la comida, la ropa, te voy a quitar todo”.
Entonces Paula se fue. Y cuando Paula se fue me hizo pensar que me habían quitado mi mejor amiga, a mi a mi compañera de vida y le empecé a agarrar un odio a mi papá por eso y me volvió a preguntar
Pero así tanto como para agarrarle odio a tu papá
Sí, pues sí. Y unos años después me vuelve a preguntar, “Oye, ¿me vas a firmar la casa?” Le dije, “No.” Y así fue. Así de sencillo. Ya no tuvo más explicaciones, ya no tuvo nada más. Vació esa casa, todos los muebles que tenía esa casa los vació, se los llevó y ahí me dejó. Y de ahí no supe nada más de él.
Hasta hace 3 meses que que dije: “A ver, mi papá ya es un tipo grande y la vida es tan efímera que yo me puedo morir mañana o él se puede morir mañana. Vamos a arreglar las cosas para que si pasa lo peor mínimo podemos estar en paz. Lo voy a ver. Tenemos una comida increíble.
Así platicamos de la vida, de todo, de todo, como si fuéramos mejores amigos. Y al final de la comida yo le dije: “Oye, nos vamos a seguir odiando o ya te puedo venir a visitar los fines de semana Cuernavaca para ver cómo estás. Porque, a ver, yo de mi papá no necesito nada, no necesito dinero, no necesito más que su amor y su presencia.
Pero él me dijo: “Bueno, si tú quieres que sea tu padre, me tienes que dar la casa.” Oh, que la ching... O los 3 millones de pesos que vale la casa, lo que tú prefieras. Y le dije, pues entonces nos vamos a terminar odiando toda la vida. Ni modo. Y entonces y otra vez no sé nada. Yo ya no sé nada. Se rompe una taza cada quien para su casa y mínimo yo ya estoy tranquilo que yo ya lo intenté, yo ya lo busqué y si se muere mañana yo estoy en paz. Y el tema del perdón de eso no ha pasado así por tu mente y a ver, perdonado ya está.
Yo ya me estoy dando cuenta que en mi corazón solo tiene que haber amor. Ya no tiene espacio para el odio, porque el odio me ha hecho muy mal, me ha podrido, me ha hecho llenarme de rencor y de cosas muy innecesarias. Entonces yo creo que en este momento de mi vida creo que estoy reflexionando más las cosas y me estoy dando cuenta que necesito puro amor y yo amo a mi papá porque pues es mi papá y amo a Bárbara por todo lo que hizo.
Y si quieren estar en mi vida, son bienvenidos. Yo les abro las puertas de mi casa y de mi corazón otra vez, pero si vienen a hacerlo con amor y con bien, si vuelven a hacer las cosas mal, se acabó.
Oye, ¿y con Coco, ¿cómo te llevas?
Con Coco a toda madre. O sea, él y yo somos dentro de lo que cabe muy unidos.
No hay tanta comunicación y no lo veo con tanta frecuencia, pero cada vez que nos vemos nos morimos de risa, platicamos horas, nos aconsejamos y siempre nos reiteramos que que ninguno del otro está solo, porque pues mi tío Coco también la ha tenido difícil de 15, no, de 20 años para acá se murieron todos. Se quedó solo, o sea, él sí se quedó completamente solo. Su núcleo familiar que tenía en casa todos los días se fue muriendo uno por uno, poco a poco, sin dar aviso. Y con Paula, increíble.
¿Qué qué qué eh qué es lo que quieres hacer de tu vida? O sea, dices que quieres ser feliz y que quieres paz, pero si bajara un ser supremo o alguien te dijera: tú puedes configurar en este momento tu vida. ¿Cuál sería la configuración perfecta para ti?
Mira, en este momento seguir enfocado en el gimnasio, llegar a tener mi peso ideal y un cuerpo bien.O sea, que me vean y que digan: ay cab... Con eso voy empezando bien la configuración. Después me gustaría, por mi talento. Y por mi esfuerzo y por mi disciplina, tener mucho trabajo, muchas novelas, muchas películas, series y poder hacer lo que me gusta, expandirme otras cosas, de la nada hacer standups, comedia o algo que a mí también me encanta es el futbol, poder narrar un partido.Y de ahí en un futuro tener a mi familia
¿Y de qué vivías antes? Hace un año. O sea, ¿qué qué tanto tuviste que hacer o qué tanto has tenido que hacer?
Muchísimo. En el momento en que mi papá se fue de la casa, pues me quedé sin saber qué voy a comer el día siguiente; mpecé agarrando monedas en en el Oxxo de viene, viene. Pasaban los coches y me daban mis moneditas. Hasta que un día una maestra muy querida de inglés me invita a desayunar a un restaurante y me dice: “Oye, ¿por qué no te metes de mesero?” Dije: “Órale, va”.
Obviamente no tienes recuerdos de tu mamá pero ¿qué se siente que te hablen de alguien que con quien no conviviste?
Es algo raro. Mi caso es algo muy raro porque yo no conocí a mi madre y y hasta la fecha te puedo decir que el amor de mi vida y el amor más grande que yo tengo hoy en día es mi madre y la amo más que nadie y y me encanta ser su hijo y me encanta que la gente me cuente de ella porque sabes algo, nunca nadie en la vida, jamás en la historia me ha contado algo malo de ella.
Siempre me decían que iba con una sonrisa a todos lados, que a los llamados llegaba 15 minutos antes, que siempre iba muy bien vestida, siempre muy amable y siempre con un trabajo impecable. Sí. Y un trato maravilloso.
Tuve el gusto de conocerla muy poco, pero sí era una persona impecable, como lo fue también tu abuela.
muy exenta de los escándalos, que eso eso también la ponía en un lugar completamente diferente, además de que todo el entorno familiar de Talina y Coco y todo. Dios sabe por qué haces las cosas, pero yo no sé si ella estuviera lista para enfrentar tantos escándalos como los que han pasado de un tiempo a la fecha. Pero es que si ella estuviera viva no hubieran pasado estos escándalos.
Platícanos del microcontenido, de qué va.
El microcontenido fue algo maravilloso. Yo estaba eh grabando, bueno, ayudando a grabar un cortometraje de terror que estuvo increíble, que estuvo padrísimo en Valle Bravo y me llega un mensaje de la nada y me dicen, “Queríamos saber si te interesa el lunes grabar un personaje”. Para eso era viernes, y yo: “Pero por supuesto que sí, mándenme todo”.
Y me mandan todo. Y caray, tuve 5 o 6 horas para aprenderme todo, no fueron tantos diálogos, pero para darles la intención, para crear el personaje, tuve como 6 horas de trabajo. Me tocó ser el taxista que se roba la esposa el día de la boda.
Ahora eres Emilio Levi, ¿no?
Soy... bueno, yo me llamo José Emilio Fernández Levi. Me gusta el José Emilio, sinceramente, porque es un nombre muy único. Creo que yo no conozco a otro José Emilio, que no sea yo y José Emilio Pacheco.
Pero por el tema de las energías y las vibras, pues mi papá se llama José María y pues no estoy tan fan de llamarme José, entonces creo que el José por eso lo quito y pues el Fernández también es de mi papá, entonces como que no quiero nada con mi papá por el momento. Y entonces dices, pues ya me llamo Emilio Levi.
Emilio Levi, porque es el el apellido de mi mamá. Aparte es un apellido bastante bonito y y Emilio es es un gran nombre. Creo que ha habido muchos artistas con con el nombre de Emilio. Entonces, pues por eso.
¿Tienes una pareja ahorita? ¿Tienes alguien?
Ay, hermano, con la verdad es que ahorita soy del pueblo y para el pueblo. Estoy disponible para quien quiera, la verdad. Digo, yo estoy enamorado. Eso es un hecho de una mujer que me la ha hecho complicadísima, complicadísima, que hasta el momento no quiere tener nada conmigo, pero ahí estoy yo haciendo mis batallas y mis luchas a diario para convencerla y decirle que valgo la pena, pero ahorita estoy soltero.