Chiquis pasó por un proceso de sanación espiritual en el que descubrió que aunque ella pensaba que sí, en realidad no había superado del todo la muerte de su madre, Jenni Rivera.
En la segunda temporada de su reality show “Chiquis sin filtro”, narra esta experiencia en la que descubrió una manera más profunda de entender la relación que tuvo con su madre. Ahora, en entrevista con TVyNovelas, ahonda en el tema.
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El anhelo de Chiquis y Emilio
Su esposo, Emilio, es parte central de esta nueva narrativa. La serie los muestra en su luna de miel, en momentos de intimidad, en la construcción cotidiana de una relación.
Es ahí donde la maternidad deja de ser una idea individual y se convierte en un proyecto compartido. Pero no todo es armonía. La familia sigue siendo un territorio complejo.
“El tema familiar ha resultado un proceso muy difícil porque lo vivimos ante las cámaras, todos estamos en el medio, pero somos como todas las familias que al final tienen problemas, discusiones, no estamos de acuerdo en todo, así que sí fue difícil porque yo amo a mi familia, siempre la he amado”.
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“Ciertas cosas que han pasado no me han gustado, pero el amor siempre ha estado ahí. Ahora yo nada más estoy dejando que ese mismo amor me guíe y no preocuparme tanto por lo que pasó o no pasó. Entonces regresé a eso, a lo más importante del amor, especialmente hacia mi familia. Ahorita yo estoy en paz y ojalá que algún día las cosas mejoren. Sé que la relación no va a ser igual, pero estoy más abierta que antes a una conversación”.
El amor por Jenni Rivera
Jenni Rivera es parte central en la vida de Chiquis. Cada vez que la evoca, siente la necesidad de reafirmar sus sentimientos hacia ella, en un ejercicio de honestidad y franqueza.
“Mi amor para mi mamá está más fuerte que nunca, me siento más conectada a ella, le tengo mucho respeto, la entiendo de otra manera, así que te puedo decir que la siento y la escucho mucho, hablo más con ella”.
El cronómetro llega a cero. El equipo se mueve. La entrevista termina. Pero la idea que queda flotando es clara. Más allá de la serie, de la música, de los escenarios y de las cámaras, Chiquis está en un momento de definición personal.
Uno en el que la maternidad ya no es una posibilidad abstracta, sino un camino que está dispuesta a recorrer. A su ritmo. A su manera. Y, como todo en su vida hoy, sin filtro...