Maribel Guardia no tiene dudas de que se hizo todo lo posible por rehabilitar a su hijo Julián Figueroa.
A casi tres años de la muerte del cantante, Maribel recordó el calvario que vivieron como familia al intentar que Julián recuperara su vida sin adicciones.
“La gente no sabe el dolor que es tener a un hijo que sufre de adicciones, no sabe del camino que se recorre, de ir a lugares que no valen la pena porque uno no sabe qué hacer”.
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En semanas recientes se desató una polémica por la versión de que la muerte de Julián Figueroa podría haberse desencadenado por el uso del chip de naltrexona, un inhibidor opiode que bloquea los efectos de ciertas drogas.
Maribel Guardia explica que eso no es cierto.
“Mi Julián antes de ponerse le chip estuvo un mes y medio en una clínica y saliendo de ahí quiso ir a ponerse el chip. Porque lo importante es ir limpio cuando te pones la naltrexona. Él iba limpio y por decisión propia se lo puso; él tenía 27 años... y bueno, luego pasó lo que pasó”.
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El doloroso camino de Maribel Guardia
Julián Figueroa murió en casa de Maribel Guardia, donde vivía junto con su esposa Imelda y su hijo José Julián.
La actriz recuerda que en esa época, estaban especialmente optimistas sobre la rehabilitación de Julián, a pesar de que era un camino que habían recorrido muchas veces.
“Hay gente que con un internamiento se salva. Yo a mi hijo Julián lo interné muchas veces con la esperanza que se salvara... pero no lo logró”.
Maribel dice que de aquella experiencia le quedó clara ua enseñanza: los hijos a veces suelen ser un camino muy doloroso y muy oscuro pero los padres nunca sueltan a los hijos, por doloroso y difícil que sea el camino.