“Sí es verdad, hay mucha negligencia, que empezamos a ver cada día más, pero también hay mucha negligencia propia”.
Muchas son las personas que recurren a procedimientos estéticos para mejorar su aspecto, sin embargo, las cirugías no siempre salen como se espera. Este es el caso de la exregidora de Oaxaca, Jocabed Betanzos, quien terminó con un derrame cerebral cuando sólo quería cambiar su nariz.
La expolítica relató su historia en ‘De noche ya se armó con Jordi Rosado’, en Unicable, donde se abordaron los riesgos de los procedimientos estéticos.
Betanzos narró que cuando era muy joven se practicó su primera cirugía, una rinoplastia primaria, “que obviamente no me gustó porque creo que a nadie que se hace una primera rinoplastia, mayormente a nadie casi le gusta”.
Ante el resultado, Jocabed buscó “arreglar” de nuevo su nariz, pues “me quedó un surco que cruzaba de un lado a otro”.
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“Era un surco por dentro que incluso todavía se pudiese notar, que ya estoy loca porque nadie lo veía ni en ese momento ni ahora. Nadie lo veía más que yo, o sea, yo me veía todos los días en el espejo ‘qué es eso que está ahí’”, recordó Betanzos.
Al sentir que su nariz era imperfecta, la mujer buscó con muchos médicos quién “reparara” eso que tanto le disgustaba, sin embargo, la mayoría de los especialistas se negaban a operarla.
“Ellos decían ‘no tienes nada, está perfecto, qué te quieres hacer’. Más de uno dijeron que no y yo pude haber parado. Y no es justificación ni voy a tratar de echarle la culpa a alguien más, pero en casa había alguien que seguía diciendo todos los días, eso sigue ahí”, refiriéndose a ella misma, por lo que continuó con su búsqueda hasta que “encontré a un médico al final de toda mi búsqueda me dijo ’sí se puede hacer’”.
La expolítica confiesa que pudo haberse detenido y no realizarse ninguna cirugía, por lo que advierte: “Sí es verdad, hay mucha negligencia, que empezamos a ver cada día más, pero también hay mucha negligencia propia”.
Jocabed recordó que el médico que le dijo que sí, le indicó que había un nuevo procedimiento en el que podían inyectarle su propia grasa para rellenar ese surco que tanto le disgustaba. Ella aceptó, sin advertir lo que vendría, un procedimiento que se realizó en una sala sin los elementos indispensables por si ocurría una emergencia.
Betanzos contó cómo fue el día de la aplicación del procedimiento y cómo previo a la inyección de relleno hubo otras con anestesia. Sin embargo, la mujer comenzó a experimentar mucho dolor.
“Le dije ‘doctor, doctor, es que me duele’, y no paró, y siguió. Toda la parte izquierda de mi cuerpo cayó como una gelatina hacia a un lado, mi cuerpo quedó volteado y él solamente decía ‘estás nerviosa, cuando nada más entrando al TikTok… ves cómo te puedes dar cuenta de un derrame cerebral, el TikTok te lo explica. Yo estaba acostada, suelta y decía ‘enderézate’”, dijo el especialista ante la emergencia. “Luego dijo ‘vámonos, tengo que llevarte a otro hospital’, ¿cómo? (se preguntaba). Me tuvieron que sacar cargando. La persona que me acompañaba me llevó en su auto a otro hospital. Y creo que todos los médicos saben que tú tienes 90 minutos para tratar un derrame cerebral, pasaron 4 horas hasta que mi derrame cerebral ya era masivo fue atendido. Yo pasé de una isquemia transitoria a un derrame cerebral masivo por 5 émbolos de grasa en mi cerebro en el lóbulo derecho”, narró Jocabed.
Al día de hoy, afirma que no se explica ni los médicos, cómo solamente estuvo 3 días internada y al cuarto día llego a su casa sin podía caminar, “yo quedé paralizada”. Desde ese momento comenzó su rehabilitación y ahora puede cantar victoria, aunque “en toda mi cara se generó una necrosis tan grande que a mi madre le dijeron que se me iba a caer la nariz completa”.
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Jocabed hizo una profunda reflexión que la sensibilizó y la hizo darse cuenta que estaba lejos de entender a las personas para las que trabajaba.
“Yo era regidora de Juventud, Deporte y Grupos Vulnerables en el Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez. Sin embargo, una cosa es ser regidor de grupos vulnerables y llevártela leve, ligero, padrísimo, y otra es convertirte en parte de la comunidad vulnerable, quedar en una silla de ruedas, saber lo que significa que no hayan rampas, eso es completamente diferente”, concluyó.