Dos pacientes con hantavirus y otro caso sospechoso de estar infectado fueron evaluados en un crucero en donde se reportó el brote, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Luego, el barco zarpó de Cabo Verde con casi 150 personas a bordo -aisladas en sus camarotes- y que se dirige hacia las Islas Canarias, en España.
Medios locales recogen imágenes de trabajadores médicos con equipos herméticos evacuando a tres pacientes, entre ellos el médico británico del barco. Dos pacientes llegaron el miércoles al aeropuerto de Ámsterdam y fueron trasladados a diversos hospitales.
En tanto se sabe que tres personas han muerto y un cuerpo permanece en el crucero. Además, de los ocho casos registrados, cinco fueron confirmados por pruebas de laboratorio.
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Expertos explican que el hantavirus se propaga al inhalar excremento de roedores contaminado y puede transmitirse de persona a persona, aunque es raro, según la OMS.
Funcionarios de salud de Europa y África buscan identificar a personas que pudieron haber tenido contacto con personas que antes dejaron el barco, que partió el 1 de abril de Sudáfrica para hacer paradas en la Antartida y varias islas del Atlántico.
Dos funcionarios argentinos, que investigan los orígenes del brote, indicaron que la principal hipótesis del gobierno es que una pareja holandesa contrajo el virus mientras observaba aves en la ciudad de Ushuaia antes de embarcar.
¿Es el HANTAVIRUS el próximo COVID?
La OMS aseguró que el brote de hantavirus detectado en un crucero “no es el próximo COVID”, aunque advirtió que se trata de una enfermedad infecciosa grave que requiere vigilancia y atención médica inmediata.
El crucero MV Hondius, operado por la empresa Oceanwide Expeditions, zarpó desde Cabo Verde con casi 150 personas aisladas en sus camarotes, luego de que tres pacientes fueran evacuados de emergencia hacia Europa. Dos de ellos dieron positivo a hantavirus y otro permanece como caso sospechoso.
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Hasta ahora, las autoridades sanitarias han confirmado ocho casos relacionados con el brote y tres muertes, mientras que especialistas en Europa y África rastrean posibles contactos de pasajeros que abandonaron el barco en distintas escalas.
La principal experta en epidemias de la OMS, Maria Van Kerkhove, buscó frenar la alarma internacional al afirmar que “esto no es el próximo COVID”, ya que el riesgo de propagación masiva entre la población es bajo.