El regreso de Yolanda Andrade a la televisión ha sido frenético.
La conductora muestra una notable y asombrosa mejoría en su estado físico cada vez que aparece en Montse y Joe, el programa de Unicable que comparte con Montserrat Oliver.
Yolanda Andrade vive con el diagnóstico de esclerosis, un padecimiento degenerativo que no tiene cura. Sin embargo, Andrade se ha sometido a tratamientos que le permitieron recuperar muchas de las funciones motoras que había perdido, así como la capacidad para hablar con fluidez.
Así aparece en Montse y Joe cada dos semanas para conducir el show televisivo al lado de Montserat Oliver en el segmento de invitados.
En el de esta semana, Yolanda estuvo con Mario Bautista, con quien bromeó al toquetearlo con el pretexto de ver hasta dónde llegaban sus tatuajes. Uno de ellos, por cierto, se pierde en la espalda baja.
¿Qué contó Yolanda Andrade sobre su novia misteriosa?
La picardía de Andrade se conserva, pues, intacta, pero también su memoria para narrar anécdotas con mayor seriedad.
En esta ocasión contó el día que dejó plantada a una novia para ir en auxilio de Montserrat.
Ambas conductores tienen un vínculo que comenzó como un noviazgo pero ahora es una amistad que está incluso por encima del amor.
Yolanda contó:
“Cuando yo salgo con alguien, le digo: si Montserrat me habla y me dice que me necesita, yo voy corriendo. ¿Le entras así o no?”.
Para demostrar que no es una perogrullada. Yolanda recordó lo que sucedió un día que en efecto Montserrat Oliver tuvo un problema de salud con su hermana.
“Un día me habló Montserrat y volteo y la veo (a su novia de ese momento) y le digo: perdóname. Y me fui a buscar a Montse”.
¿Por qué no puede revelar el nombre?
Oliver recordó también perfectamente aquel día en el que Yolanda y ella lloraron juntas y se consolaron.
Andrade recordó que aquella novia demostró también una gran inteligencia emocional.
“Comprendió perfectamente, yo le quiero decir: te amo con todo mi corazón, no puedo decir tu nombre y nunca lo diré porque está casada, pero fuiste la más inteligente que ha pasado por mi vida”.
Montserrat coincidió en las alabanza y cerró con un: “es un amor de mujer”