Jorge Ortiz de Pinedo: “En algún momento tomaré la decisión de retirarme, pero que sea por gusto, no por abandono ni por olvido”

Mientras el primer actor y productor espera el trasplante pulmonar que mejorará su salud, nos cuenta cómo afronta su día a día.

jorgeortizpinedo.jpg

Jorge Ortiz de Pinedo

El trasplante pulmonar que podría cambiar la vida de Jorge Ortíz de Pinedo aún no llega. No porque lo haya rechazado, ni porque lo tema, sino porque, en su caso, no depende de una decisión personal, sino de algo mucho más complejo: el momento médico adecuado y la aparición de un donador compatible. Hoy, el actor vive en una pausa que no es inmóvil. Es una espera activa, consciente, en la que ha decidido no detener su vida mientras las condiciones se alinean.

“Ese tema depende de mi estado físico, de lo que consideren mis médicos… y dependerá de que exista un donador”, explica en entrevista con TVyNovelas con una serenidad que conmueve.

A sus 78 años, el artista ha aprendido a mirar de frente su realidad. Padece una enfermedad pulmonar crónica que lo obliga a depender de oxígeno de forma permanente, consecuencia de haber fumado durante casi cinco décadas y de haber enfrentado dos veces el cáncer. Su cuerpo tiene límites claros, pero su ánimo no. “Yo no puedo estar más de 10 minutos sin el oxígeno. No puedo estar durante dos horas en una presentación teatral”, comparte con honestidad, sin dramatizar, como quien ha aprendido a convivir con su propia fragilidad.

Sin embargo, lo que podría ser un freno se ha convertido en una forma distinta de seguir. Porque don Jorge no se ha detenido. Desde distintos puntos: Miami, Acapulco y la Ciudad de México, se mantiene activo, trabajando, produciendo, escribiendo, dirigiendo. La tecnología se ha convertido en su gran aliada.

“Benditos avances que me permiten trabajar con mis escritores, con mi producción a través de Zoom... antes no se podía”, dice agradecido de poder seguir conectado con el mundo que le ha dado sentido a su vida. Y es que para él, el trabajo no es solo una obligación: es una fuente de alegría, de identidad, de vida.

“Sigo trabajando, sigo vivo con ánimo y me siento bien haciéndolo, me divierte, me da vida”, afirma, dejando claro que su motor no se ha apagado.

Pero si hay algo que sostiene esa fuerza interior, es su familia. En cada palabra se percibe el cariño con el que habla de los suyos, el respaldo constante, la compañía en los momentos difíciles.

“Tengo una familia fantástica que me quiere mucho, que me cuida mucho, que me procura. Me siento muy apapachado”, confiesa. Ese entorno no solo lo arropa, también lo impulsa. Prueba de ello es uno de sus proyectos más recientes: la obra No te vayas sin decir adiós, una producción profundamente personal que reúne talento y lazos familiares.

jorge-ortiz-de-pinedo-a-favor-eutanasia-ok.imgo_-770x428.jpg

El texto fue escrito por su hijo, Oscar Ortíz de Pinedo. En escena, el protagonista es Juan Ferrara, su excuñado y amigo de toda la vida. En el elenco también participa Andrea Torre, su nuera. “Yo produzco la obra, mi hijo la escribe, mi excuñado Juan la actúa... todo queda en familia”, dice con orgullo.

La obra, que originalmente estaba pensada como una breve despedida teatral para Juan Ferrara, se convirtió en un éxito inesperado.

“Esta obra ha sido una sorpresa porque Juan Ferrara solo quería hacerla unas 10 semanas... pero se agotaron todas las funciones en unos días”, recuerda. El entusiasmo del público llevó a extender la temporada, salir de gira por el interior de la República, con más de 130 representaciones, y regresar a la Ciudad de México.

“Ya la gente conoce la obra... saben que es la despedida de Juan Ferrara y creo que nos va a ir muy bien”, afirma. Más allá del éxito, hay un componente emocional profundo. Para Jorge, este proyecto es también una forma de acompañar a un amigo entrañable en un momento crucial. “Juan fue un muy buen cuñado... hemos mantenido la amistad toda la vida, nos reímos mucho, nos divertimos”, comparte.

Y aunque respeta la decisión de Ferrara de retirarse, no pierde el impulso de convencerlo de quedarse un poco más. “Yo le digo que mientras la gente siga yendo al teatro, yo seguiré convenciéndolo de que no se retire”, dice entre risas. El tema del retiro, inevitablemente, también lo toca a él. Pero su postura es distinta.

“Yo no he pensado en el retiro... tengo ilusión, quiero montar más obras de teatro... este año voy a montar dos o tres más”, asegura.

Para Jorge Ortíz de Pinedo, retirarse no es una urgencia, sino una decisión que debe tomarse con dignidad y en el momento correcto. “En algún momento... tomaré la decisión de retirarme... pero que sea por gusto, no por abandono, ni por olvido”, reflexiona. Esa misma filosofía aplica a su salud. No se niega al trasplante, pero tampoco se precipita. Sabe que es un proceso delicado, que requiere paciencia y condiciones específicas.

Mientras tanto, ha decidido vivir. Vivir con limitaciones, sí, pero también con gratitud. Con proyectos, con risas, con familia, con la certeza de que, mientras haya ánimo, hay camino. “Lo más importante es la salud... mientras haya salud, hay vida y mientras haya ilusión... hay esperanzas de hacer cosas”, dice, como quien resume su propia historia. Y es ahí donde todo cobra sentido, porque aunque sus pulmones estén dañados, su espíritu sigue respirando con fuerza.

Porque Jorge Ortíz de Pinedo no está esperando a que la vida le dé permiso para seguir: ya decidió hacerlo. Y mientras llega, o no, ese trasplante, él sigue en lo suyo: creando, soñando, acompañando y, sobre todo, viviendo.

MÁS CONTENIDO COMO ESTE
Estaban en Aspen y ante el accidente mortal, ella fue condenada por homicido y cumplió 30 días en prisión.
Varios concursantes han entrado al reality con una envidiable relación de pareja y a su salida al mundo real todo se derrumbó.
Pedrito sufrió un accidente en la colonia donde vive en CDMX desde que era niño.