Coque Muñiz repasa su vida y trayectoria tras bajar 30 kilos: “Soy muy feliz”

Sin máscaras, el artista habla de su carrera, su familia, sus padres, los tropiezos en la vida y la importancia de ser siempre un hombre agradecido

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Coque Muñiz

Jorge “Coque” Muñiz ha cantado, conducido, hecho comedia, teatro, cine y televisión. Pero, por encima de todo, ha construido una carrera desde la cercanía con el público. En entrevista para TVyNovelas el podcast, el artista abre el corazón y comparte las lecciones que le dejaron su padre, su madre, la familia, los tropiezos y los escenarios.

¿Quién es Coque?
Pues, ya después de algunos años, no sé para dónde fui ni dónde estuve, pero sí me siento muy feliz de haber recorrido tantos espacios de la industria del entretenimiento (…) Yo soy de los primeros “nepobabies” que estaba ahí queriendo pelear por un espacio. Creo que soy una persona muy feliz y afortunada; quizá no soy el más exitoso, pero sí soy muy feliz. He incursionado en muchos terrenos y en cada uno he encontrado muy buenos amigos. Puedo voltear hacia atrás y hacia adelante con la seguridad de que tengo muy buenos amigos.

¿De dónde viene esa sencillez?
Creo que el ejemplo es muy importante, más que los consejos. Mi papá, con su forma de trabajar, fue eso. Yo siempre vi a un personaje muy amable con todo mundo. Mi mamá era la que nos ponía en nuestro lugar. Fuimos cuatro hombres y una mujer, imagínate. Cuando alguien decía: “Fulana, tráeme esto”, gritaba mi mamá: “Ya saben mandar, nada más les falta el dinero”. También decía: “Las estrellas en el cielo y los cabr… en la tierra”. Eso me ayudó mucho.

¿Cuántas presentaciones haces al año?
Hay temporadas muy buenas, pero hay que estar siempre buscando. No es obligatorio que te contraten, pero es más fácil que te contraten por tu actitud que por el éxito que tuviste. Muchos empresarios buscan tener una recompensa económica cuando te llevan, pero si tu actitud es amable, agradeces y no das lata, muchas veces dicen: ‘Este cuate es buena onda, vente otra vez’. He tenido meses con 18 o 20 shows. No todos; ojalá fueran todos así. Me gusta trabaja y encontrar diversión a donde voy. Este es un trabajo que no tiene nada seguro.

¿La televisión te cambió la vida?
La tele, para nosotros los veteranos, era todo. El que entraba a la televisión lo conocían en todos lados. La gente se sentaba a ver Siempre en domingo con toda la familia. Si salías ahí, te veía todo el país. No porque fueras bueno o malo, sino porque no había tantas opciones. Ahora todos están viendo un programa y al mismo tiempo están con el teléfono. Es otro mundo artístico.

¿Qué aprendiste de conducir televisión?
Que el poder no era mío. El poder era la cajita, la oportunidad. Cuando estuve en televisión llegaban artistas enormes a saludarme, pero no era por mí: era porque yo conducía un programa exitoso en Televisa. Don Raúl Velasco me dijo: ‘Me vas a entender muchas cosas cuando termine este ciclo’. Y tenía razón. Es muy fuerte sentir el poder y luego darte cuenta de que no eres tú.

¿Cómo equilibraste la familia con tanto trabajo?
No siempre hay tiempo. Donde te da tristeza es cuando por un evento o una enfermedad no puedes estar. Pero trato de estar siempre comunicado. Mina me acompañaba al principio, pero se dio cuenta de que son unas verdaderas friegas: aeropuerto, camión, hotel, ensayo, show, cena de madrugada y otra vez carretera. Yo siempre traté de disfrutar a mis hijos de niños. No fui a una fiesta por quedarme con ellos. Siempre preguntaba: ‘¿Pueden ir los niños?’. Si no podían, no íbamos.

¿Qué significan tus hijos para ti?
Son muy buenos chavos. Muy educados. Insisto: las familias perfectas no existen. Cuando alguien quiere aparentar que es el mejor marido o el mejor papá, pura mad…, no es cierto. Tengo muchos defectos y les agradezco que me hayan aguantado. Mina siempre puso el orden. Yo llegaba a echar a perder la educación: que no se bañen, que coman pizza. Ella siempre estuvo pendiente.

¿Cómo te sientes después de bajar de peso?

Bien. Bajé como 30 kilos, aunque en Navidad subí. El doctor me dijo que, si bajé rápido, podía subir más rápido si no me cuidaba. Lo hice por salud, porque cada kilo era malo para mi respiración. También porque la ropa ya era un tema. Llegó un punto en que en España me mandaron a las tallas grandes, y me dolió mucho”.

¿Qué le dirías al Coque de la infancia?
Que ya se porte bien. En la escuela siempre estuve castigado. Siempre hablaba cuando no debía. Tengo ese impulso de decir algo cuando la gente está tensa.

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¿Te consideras un hombre pleno?
Sí, soy muy afortunado. Tuve una mamá guerrera, mis hermanos han sido muy importantes, mi papá me dio todo lo que un papá le puede dar a un hijo. Tengo una familia que amo y sigo disfrutando mi trabajo. A veces quiero más, a veces siento que no decidí bien algunas cosas, pero pleno sí. Me gusta ver a mis amigos triunfar. Cuando a un amigo le va bien, le marco y le digo: ‘Qué bueno’. Le doy gracias a Dios de conocerlo.

¿Te falta algo?
Trabajar, seguir trabajando. Siempre falta algo, aunque también hay que saber irse a tiempo. Mi papá tuvo ese valor. Supo trabajar mucho y guardarse para tener una vida digna y cómoda. Los artistas no tenemos seguro social ni jubilación. Nadie te jubila.

¿Qué le dices a quienes quieren ser como tú?
No creo ser ejemplo para nadie. Me dijeron muchas veces que no era conductor, ni cantante, ni actor, ni comediante, pero en todas me metí. A lo mejor perdí tiempo, pero gané experiencia.

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