Este martes 24 de marzo de 2026 se cumplen 30 años de la muerte de Lola Beltrán, una de las cantantes mexicanas más importantes de la historia de la música, cuyo legado sigue vigente.
Para conmemorar su trigésimo aniversario luctuoso, se realizará un evento este 24 de marzo en el Teatro Ángela Peralta con la presencia de su hija, María Elena Leal, quien compartirá escenario con Diana Reyes y Silvia Zepeda.
También participarán el Mariachi Occidental y el Ballet Folklórico del Instituto Municipal de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán, Sinaloa. La entrada es gratuita, pero se requiere boleto para acceder al teatro.
Lola Beltrán sabía que moriría, así que estipuló hasta donde debían sepultarla
La cantante de éxitos como ‘Cucurrucucú paloma’, ‘Huapango torero’, ‘Paloma negra’, sabía que tenía complicaciones de salud. Tras varios estudios, supo que tenía una afección cardiaca.
En “La historia detrás del mito”, varios testimonios confirmaron que Lola Beltrán sabía que estaba en peligro, “se le taparon sus arterias”. Luis Villegas Murguía, amigo de Lola, dijo: “Ella supo que tenía algo en el corazón, aunque no le dio la importancia debida. Pero creo que sí pensó que podía morirse”.
Lola Beltrán viajó a Rosario, Sinaloa, para pasar su cumpleaños con su familia, y 15 días antes de su muerte, le dijo a su sobrino y representante, José Manuel Beltrán:
“Fuimos al panteón y nos dijo ‘aquí quiero que me entierren, mirando hacia el cerro Yauco, para que me toque ver la salida del sol”.
Luis Villegas recuerda también que 15 días después de aquella visita, le vino un infarto a Lola Beltrán. La operaron, pero después de estar en terapia intensiva, el domingo 24 de marzo de 1996, murió Lola la Grande.
María Elena Leal recuerda que su estilista la estaba peinando, y “ella se hizo para atrás, y en ese momento le dio una tromboembolia pulmonar masiva”.
La familia y amigos le cumplieron su última voluntad, de ser enterrada en el panteón municipal. Sin embargo, dos años después, a petición de María Elena Leal, los restos fueron exhumados y trasladados al atrio de la iglesia, para descansar junto a la Virgen del Rosario.