El actor Juan Ángel Esparza sigue sumando proyectos a su ya larga trayectoria de más de tres décadas y con Corazón de oro, telenovela producida por Pedro Ortíz de Pinedo, seguirá demostrándose porqué, a pesar de las adversidades del camino, esta sigue siendo su pasión.
“La oportunidad que me da Pedro de incorporarme a este equipo la disfruto mucho, es un equipo con el que se trabaja increíble, te rodeas de grandes compañeros y Víctor, que es mi personaje, es un disfrute porque es un canijo, un hombre pícaro que le busca las cosas buenas a la vida y vive con una familia que adora y que de repente lo que hace bien o mal, con errores o no, lo hace por ellos, es una familia que queremos que la gente se identifique con ella, porque así son las familias en México, que de repente podrán tener tropezones, pero siempre salen adelante por la unión que tienen”.
“Yo todo lo que hago o dejo de hacer es por mi familia, todo pasa por ellos y por ellas, por mis papás que no están aquí en la ciudad, pero todo lo que voy a hacer o lo que no pasa por ellos, les pregunto: '¿Cómo ven?, me están ofreciendo esto, ¿les gusta?, ¿me ven haciendo esto o no?’, y eso es lo que me tiene siempre muy ilusionado, porque me gusta mucho la idea de saber que lo que yo hago, de alguna manera, mi familia lo disfruta”.
Incluso menciona que quiere ser el ejemplo para su hija Cosette, quien se inicia en la actuación y ya la hemos visto en trabajos como La CQ, nuevo ingreso.
“Si a mi hija, que hoy en día también se dedica a esto, le sirve de ejemplo o a lo mejor de motivación o inspiración ver que su papá después de tantos años sigue disfrutando actuar para ella también seguir haciéndolo, ya estamos en el camino correcto”.
El personaje de Víctor llega a Juan Ángel en un momento en que se siente seguro y convencido de trabajar en lo que más le gusta.
“Estoy tranquilo en lo emocional, en lo familiar y dándome cuenta que después de 35 años de carrera seguimos disfrutando seguir haciendo esto, y esperando seguir otros 35 o 50 años, porque tengo la fortuna de poder decir que yo decidí de joven que me iba a dedicar a esto”.
“NO CONOZCO ACTOR QUE CASTING QUE HACE, CASTING QUE SE QUEDA, NO EXISTE”
Pero claro que no todo ha sido miel sobre hojuelas, pues reconoce que ha tenido momentos difíciles que lo llevaron a pensar en tirar la toalla.
“De todos los castings que haces el porcentaje de los que te quedas realmente es muy bajo, yo no conozco actor que casting que hace, casting que se queda, no existe, es complicado. En algún momento te empiezas a cuestionar si estás en el camino correcto, si esto es lo tuyo porque de repente vas, tocas puertas y nada más no se abren o te llegan oportunidades y de algún modo no despegan, pero es terquedad, es necedad, es estar convencido de que esto es lo que quieres y eso tarde o temprano te va a rendir frutos”.
Esa terquedad de la que habla la tuvo desde pequeño, supo que la actuación era lo que quería para su vida y desde siempre buscó una oportunidad para lograr sus metas.
“Yo siempre, desde niño tuve esta inquietud, era el que en la escuela le decían: ¿Quién quiere bailar?’ ‘Yo’, '¿Quién quiere cantar?’ ‘Yo’, ¿Quién quiere salir en esto?’ ‘Yo’, la onda artística siempre me jaló, pero en donde yo vivía las oportunidades de desarrollarte como actor eran pocas, en un pueblo muy pequeño cerca de Monterrey donde ser actor es una idea loca, empecé a crecer y las ganas no se me quitaban; afortunadamente, se presentó la oportunidad de un casting para una escuela de actuación allá en Monterrey en el momento perfecto, porque era el momento en el que o me iba por la actuada o me iba a la universidad, eso fue hace 35 años y aquí estamos”.
“AL PRINCIPIO TRABAJÉ EN PLAZAS COMERCIALES, FUI MODELO, BOTARGA...”
Esparza hace un balance de estos 35 años de trabajo y asegura que en ellos ha pasado por todo. “Estos años me saben a muchas alegrías, frustraciones, soledades, porque al principio llegas a una ciudad donde no conoces a nadie, la única recomendación que tienes es tu trabajo, pero las oportunidades para trabajar no llegan, también tengo que decir que tuve esa fortuna, llegué contratado de Monterrey, de que la gente de aquí me vio trabajar y me jaló, pero también tuve compañeros que vinieron a probar fortuna y pues no les fue tan fácil y hoy en día no necesariamente siguen en el medio.
“A mí me tocó al principio trabajar en plazas comerciales, fui modelo, botarga... haciéndola de muchas cosas para poder seguir aquí buscando oportunidades”.
Juan Angel Esparza tiene la suerte de que su pasión ha permeado en su familia, pues tanto su esposa Carmen Muñoz como su hija Cosette comparten la misma pasión al dedicarse al espectáculo.
“Tengo la fortuna de que mi mujer también se dedica a esto y entiende los sacrificios, lo que implica, mi hija ya está empezando a trabajar en esto y pues quiero pensar que también con el ejemplo la vamos llevando, que sepa los sacrificios, lo que implica ser actriz, y si ella decide con el tiempo seguir en esto tendrá nuestro apoyo con la conciencia de que tiene que ser disciplinada, que tiene que ser respetuosa con los compañeros, y que si esto es lo suyo es una carrera bien bonita, muy sacrificada, pero queda muchas satisfacciones”.