“La cuestión con ellos, con los que estaban conmigo, es que, la verdad, nunca me trataron mal, o sea, al contrario, me trataban bien”.
Fue en 2015, cuando Irán Castillo manejaba su camioneta por el sur de la Ciudad de México y un auto la chocó por la parte trasera. La actriz bajó del carro para llamar a su seguro cuando la llevaron interceptada cabeza abajo. Irán les rogaba que la soltaran y les daba lo que quisieran, pero sus captores la llevaron a una casa se seguridad en Chalco, en el Estado de México.
En la vivienda, a Castillo la metieron en un cuarto y al descubrir su identidad comenzaron las negociaciones para conseguir su libertad. Incluso, Gloria Trevi fue una de las personas que ayudó a pagar el rescate.
Aunque la intérprete de ‘Yo por él’ no sufrió agresiones físicas, la experiencia significó una herida emocional que la marcó.
Recientemente, Irán volvió a abrir su corazón para compartir detalles íntimos del secuestro en el que estuvo privada de su libertad por tres días.
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En una charla con la periodista Matilde Obregón, la actriz detalló cómo, aún sin estar completamente consciente, empezó a ubicar a sus captores como personas y no como criminales.
“La cuestión con ellos, con los que estaban conmigo, es que, la verdad, nunca me trataron mal, o sea, al contrario, me trataban bien, me decían '¿qué quieres de desayunar, flaquita?’... Hubo una chica que estuvo conmigo y siempre me cuidó. O sea, fueron, dentro lo que cabe, porque fue un secuestro, no me trataron mal, no me hicieron nada”, recordó.
Irán asegura que, a pesar de que sintió alivio y felicidad al quedar libre, también sintió pena al dejar a sus secuestradores, lo que la llevó a pensar en llevarlos a su casa para darles trabajo.
“Cuando me liberan, o sea, quedó agradecidísima porque lo primero que piensas es ‘estoy viva, no me golpearon, no me violaron, no me hicieron nada’. O sea, casi casi de que me los quería llevar a trabajar conmigo porque fue interesante estar con ellos porque me di cuenta que estaba sufriendo mucho y algunos hasta lo estaba haciendo por necesidad”, indicó la actriz.
En tanto, la cantante ha sido clara al asegurar que ese vínculo emocional fue momentáneo, aunque fue tan fuerte que en un principio dudó en colaborar con las autoridades y denunciar a sus secuestradores una vez libre.
“Tuve que ir a declarar con ocho más que antes secuestraron... Me sentía mal, pero lo tenía que hacer. Fue fuerte, pero siempre pido por ellos, que ojalá que tengan otra oportunidad de tener otra vida”, concluyó la artista.
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¿Qué es el Síndrome de Estocolmo?
Fue descrito por primera vez tras una toma de rehenes en Estocolmo, Suecia, en 1973. Una de las víctimas terminó defendiendo a sus captores y mostrando empatía hacia ellos incluso después de quedar libres.
Psicólogos lo explican como una respuesta extrema al estrés y al miedo compartido en circunstancias de privación de libertad.