En mayo de 1998 se supo que uno de los hermanos Capetillo tomó una decisión radical en su vida.
Manuel Capetillo Jr llegó primero a los toros, igual que su padre, y luego a la actuación, igual que su padre.
A finales de los años 70 ya tenía un cartel respetable como torero y entonces comenzó a estudiar actuación en Televisa, donde finalmente debutó con la telenovela “Soledad”, producción de Valentín Pimstein y protagonizada por Edith González y Libertad Lamarque.
Como todos los integrantes de la dinastía Capetillo, Manuel Jr. tenía un porte que impresionaba y se acrecentaba en la pantalla.
Tuvo entonces, además, un sonado romance con Lucía Méndez, de modo que constantemente aparecía en las revistas del corazón, alimentando su imagen de galán seductor.
La nueva vida de Manuel Capetillo
Su vida dio un giro cuando encontró la fe. Ya para mediados de los años 90, dedicaba gran parte de su tiempo a compartir la palabra de Dios mediante pláticas que se transmitían en el canal 3 de Toluca pertenecientes a la televisora claravisión.
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Ahí mismo dio su testimonio de fe en un programa nocturno, en el que siguió participando con cápsula de 30 a 60 segundos.
En la revista TVyNovelas se registró esta nueva etapa de su vida en mayor de 1998.
“Su fe lo ha llevado también a escuelas cárceles e incluso a grandes estadios pues ha dado conferencias ante 25,000 personas en Los Ángeles California hasta donde lo acompañó su padre”, se publicó en nuestra revista.
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Mediante estas pláticas Manuel compartía su experiencia de cómo ser un buen católico, de acuerdo con una entrevista publicada en ese mismo número de la revista, con su padre, don Manuel Capetillo.
“Muchas de nosotros decimos que creemos en Dios pero en realidad no nos comportamos como deberíamos. En una ocasión Manuel llevó la palabra de Dios a un centro penitenciario; me confesó que sí había sentido miedo pero que cuando terminó de su labor observó en los rostros de los delincuentes que lo habían entendido eso fue muy satisfactorio para él”, contó el papá del ex actor.
Manuel, desde entonces, dejó no solamente la actuación, sino cualquier actividad pública no relacionada con la fe. Actualmente es un “apóstol del rosario”, es decir, un promotor del rezo del rosario como medio para la salvación espiritual.