La aparición de Cantinflas en Hollywood coincidió con uno de sus momentos más críticos en su vida personal.
Mario Moreno estaba en la cúspide de su carrera cinematográfica en México tras haber consolidado un estilo de la mano del director Miguel M. Delgado, quien le permitía casi cualquier improvisación en el set de filmación.
Tras haber explorado casi todos los escenarios posibles para su personaje del peladito (incluyendo el infierno en el filme “Un día con el diablo”), aceptó protagonizar “La vuelta al mundo en 80 días”, la ambiciosa película producida por Mike Todd.
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En realidad, fue un proyecto aventurado y caótico: Todd era un novato en el cine y comenzó el rodaje sin el apoyo de algún estudio importante por lo que Cantinflas fue esencial para el desarrollo de la película.
La historia detrás de La vuelta al mundo en 80 días
Con David Niven como co protagonista, el Mimo de México viajó a Hollywood para hacer la película no sin antes resolver su crisis matrimonial con Valentina Ivanova.
Ambos estaban ilusionados con tener hijos pero luego de varios estudios médicos el diagnóstico fue devastador: era una pareja estéril.
Tras un periodo de inestabilidad emocional en el que incluso cometió infidelidad, Cantinflas pidió a Valentina que lo perdonara.
Valetina aceptó renovar su promesa de estar juntos para siempre y decidió apoyarlo en su aventura en Hollywood con una condición:
“Por favor, no cantinflees en inglés”.
Y así fue. Mario Moreno, cuya carrera se basó casi siempre en cantinflear (provocar la risa a través de hablar sin decir nada y aún así ganar las discusiones) cumplió su promesa y tuvo una actuación sin usar esa técnica en “La vuelta al mundo en 80 días”.
Fue tan memorable su interpretación de Passepartout que recibió una nominación al Globo de Oro. Y el día de la premiación fue cuando se topó de frente con Marlon Brando... y lo ignoró.
En la biopic “Cantinflas” se retrató ese momento hacia el final de la película, cuando se recrea la entrega de los Premios Globos de Oro de aquel 1957.
Curiosamente, en la categoría en la que Mario Moreno competía también estaban Marlon Brando por The Teahouse of the August Moon, Yul Brynner por El rey y yo, y Glenn Ford por The Teahouse of the August Moon. Todas estrellas del Hollywood de esa época.
Y el ganador fue Mario Moreno Cantinflas como Mejor Actor en Comedia o Musical... sí, por encima de Marlon Brando.