En los pasillos de TelevisaUnivision comienza a escucharse un apellido que remite inevitablemente a una historia de villanos memorables, miradas intensas y carácter indomable.
Pero esta vez no se trata de Sergio Sendel, sino de su hijo, Graco, quien ha logrado escribir su propia página en la historia reciente del melodrama gracias a su trabajo en Doménica Montero.
Producida por Carlos Bardasano y protagonizada por Angelique Boyer junto a Marcus Ornellas, la telenovela se convirtió en uno de los títulos más comentados de la temporada. Y entre haciendas, amores imposibles y secretos familiares, apareció “Pedro Sánchez": un peón noble, trabajador, de mirada limpia y corazón enorme.
Ese personaje fue el que marcó el despegue definitivo de Graco Sendel. A sus 27 años (nació el 30 de mayo en la Ciudad de México y es mellizo de Valeria Santaella), el actor reconoce que Pedro no es solo un papel más, sino un antes y un después en su carrera.
En entrevista con TVyNovelas, compartió con honestidad lo que significa este momento: “Pedro representa bastante en mi vida, es el inicio de una carrera profesional a la que amo: la actuación. Tuve la buena suerte de haber caído en un proyecto tan importante como lo es Doménica Montero, además, con un personaje tan bien escrito que me ha dado la posibilidad de jugar, de presentarle mi esencia y eso a la gente le ha gustado, han conectado, por eso a Pedro le voy a deber muchos años”.
Sus palabras no suenan ensayadas; tienen el temblor agradecido de quien sabe que la oportunidad puede ser tan efímera como decisiva. Y en su caso, fue decisiva.
Ser hijo de Sergio Sendel implica una herencia poderosa. El público recuerda al actor por villanos emblemáticos y personajes de fuerte temperamento en exitosas producciones.
Graco creció entre libretos, foros y llamados a escena, pero también entre dudas. Licenciado en Creación y Desarrollo de Empresas, decidió prepararse antes de lanzarse de lleno a la actuación.
Su debut en televisión ocurrió en 2022 con una participación breve en Mi camino es amarte, pero el reconocimiento llegó con Pedro. Sobre la dualidad entre su vida y la de su personaje, explicó: “Yo creo que Pedro y yo tenemos realidades diferentes, pero compartimos algo en común que es esa dualidad de tener un carácter fuerte, pero al mismo tiempo somos muy nobles. Es que necesariamente no debe estar peleada una cosa con la otra, es algo que yo vivo en carne propia, Pedro la vivió y dejó claro que podemos ser muy buena onda, pero que con una personalidad muy marcada”.
Quizá esa combinación, firmeza y ternura, sea también la que el público percibe cuando lo ve en pantalla. En redes sociales, los comentarios no se han hecho esperar: halagos a su trabajo, mensajes de apoyo y, por supuesto, comparaciones inevitables con su padre. Los cibernautas subrayan su parecido físico con Sergio y celebran que haya heredado no solo los rasgos, sino también la galanura y el instinto escénico.
Curiosamente, en su cuenta de Instagram apenas hay una fotografía con su padre, publicada hace más de una década. Ese gesto discreto parece hablar de una relación que no necesita exhibirse para ser sólida. El brillo actual no borra las sombras de la espera. Como muchos actores jóvenes, Graco enfrentó la incertidumbre de los castings y los “te llamamos luego” que rara vez se concretan.
“Sí, quien diga que no estaría mintiendo porque sí me tocó hacer muchos castings, quise tirar la toalla en muchos momentos, estaba un poco cansado. Había hecho otras cosas antes que Pedro, pero este sí fue un lanzamiento como tal, un personaje que aparece de principio a fin”.
También participó en el reality Reto 4 elementos: La liga extrema, donde mostró otra faceta: disciplina física, resistencia y espíritu competitivo. Sin embargo, su verdadera vocación siempre estuvo en la ficción.
“Yo siempre quise ser actor, de niño uno lo piensa, a lo mejor yo lo veía desde cerca porque en mi casa había un actor. Pero hubo una etapa, después de la adolescencia, en la que tuvimos que definir qué era lo que queríamos realmente. Llegué a pensar que la actuación era una carrera muy complicada, de altas y bajas, pero decidí prepararme y es algo que disfruto, necesito la actuación para vivir”. La frase no es menor: en ella cabe la pasión, pero también la conciencia de un oficio que exige constancia y humildad.
En redes sociales, clips de sus escenas circulan con comentarios que destacan su mirada honesta y la química con el elenco. El nombre del personaje se volvió tendencia en más de una ocasión, acompañado de mensajes que celebran su crecimiento dentro de la trama. El cariño del público se ha traducido en un aumento significativo de seguidores y en una avalancha de mensajes privados que agradecen la representación de un hombre noble sin perder fuerza. En tiempos donde los personajes complejos y ambiguos dominan la conversación, Pedro ofreció un respiro luminoso.