Arturo Peniche recién terminó de grabar el melodrama “Mi rival”, que se estrenará el 20 de abril por las estrellas, en donde lo veremos como un temido villano que disfrutó de principio a fin y del que se despide con nostalgia.
“Ha habido varios proyectos en los que yo digo: ‘¿Por qué se tiene que terminar?’ y este es uno de ellos, pero es como todo, todo tiene un principio y un final, el equipo de esta producción ha sido extraordinario, la señora Carmen Armendáriz ha logrado conformar un gran engranaje en este equipo y eso ha hecho que todos trabajemos con gran armonía, andamos en ching... todos, pero con armonía, eso es padrísimo, viajar hora y media de San Luis para acá todos los días desde las cinco de la mañana para estar a tiempo y regresarnos en la noche con un trafical y que no te pese, significa que estamos a gusto”.
Además de agradecer las oportunidades de trabajo, Peniche no puede estar más satisfecho de hacer algo que es su pasión.
“Estoy haciendo lo que me gusta, me pagan por esperar, porque el trabajo lo hago gratis y pienso que esta profesión tiene tantos matices que no permite que te aburras, de repente te dicen: ‘Oye, ya no es esa escena, va la otra’, te damos 10 minutitos y dices: ‘Bueno’, eso te distrae y ya no te hace pensar en otras cosas”.
Además de su talento, Arturo Peniche se siente afortunado de tener una buena memory, lo que le ha ayudado en gran medida a su carrera. “Me siento complacido con la vida de poder tener esta memoria que tengo, tan privilegiada, lo juro, me aprendo los textos rapidísimo, el que me pongas hasta el día de hoy, yo pensé que no, que la edad podría pegar y no ha pasado y eso me hace muy feliz”. Mi rival será para el actor una nueva oportunidad de hacer de las suyas y llenar de villanías la pantalla.
“Al villano lo mueve un sentido y es la obsesión y creo que hay diferentes formas de retratarla, cada villano tiene matices para tener sus obsesiones y con respecto a qué las tienen, este personaje, Gustavo, tiene el entendimiento muy claro de quién es, a mi me toca darle vida y lo disfruté bastante, cada personaje tiene su contenido, su perfil y su psicología, ya están hechos, están escritos, quizá cuando están mal escritos es cuando te cuesta mucho trabajo como intérprete, pero si no, es caminar hacia adelante”.
“NO HE DEJADO QUE NINGÚN PERSONAJE TRANSGREDA MI REALIDAD”
Los diversos personajes que Arturo ha tenido a lo largo de su carrera han trascendido y han logrado tocar el éxito; sin embargo, el actor asegura que ninguno ha logrado sobrepasarlo.
“No he dejado que ningún personaje transgreda mi realidad, no he permitido que la ficción me sobrepase y eso sí lo tengo muy claro y muy consciente desde que mi papá lo platicó conmigo, me decía: ‘Arturo, las cosas son así, si tú permites que esto te quebrante así no es’, a lo mejor una mujer más guapa que tu esposa te puede confundir o algún personaje te puede hacer llegar a pensar que puedes ser esa persona, ahí olvídate, quítate de aquí, tú tienes que tener siempre un desdoblamiento, y esa es la parte que yo siempre juego, el desdoblamiento y hasta hoy no me ha afectado nada, bendito sea Dios”.
“Siempre los pies en el piso, yo vengo de un barrio muy hermoso que se llama San Miguel de Iztapalapa, ahí crecí, tuve una infancia muy bonita, con sus bemoles, como todos, aprendí muchos oficios, ahí aprendí lo que era trabajar desde chamaco, boleé zapatos a los seis años, vendí tanques de gas, fui gasero, fui mecánico, ayudante de taller, lavador de carros, machetero, me ponía a cargar muchos bultos de cemento... hice muchísimas cosas que aprendí en el barrio, yo creo que son las cosas que te asientan en la vida, las que te van formando y te hacen igual que todos, todos somos igualitos; a fin de cuentas, aunque el ajedrez sea de oro, todos van a la misma caja, y así es la vida, o tienes los pies asentados en la tierra o mejor quítate de donde estás”.