En una noche donde las luces del cine en Polanco parecían más intensas de lo habitual, Ana de la Reguera caminó por la alfombra roja con la serenidad de quien sabe que está viviendo un momento crucial. No solo presentaba Un hombre por semana, película que protagoniza y dirige, también llegaba envuelta en la conversación pública que detonó tras viralizarse una entrevista en la que habló con honestidad sobre una relación que sostuvo con una mujer.
El murmullo del público, mezcla de sorpresa y curiosidad, la acompañó mientras se detenía a conversar con TVyNovelas, consciente de que, una vez más, su vida personal dialogaba con su obra.
“Una vez por consejo de mi hermana experimenté andar con una mujer y me encantó, pero me di cuenta que me gustaban demasiado los hombres, que no era lesbiana desafortunadamente, lo hubiera querido”, aclaró la actriz al ser cuestionada por nuestro medio.
Ese eco acompañó el estreno de Un hombre por semana, una historia que gira en torno a Mónica, una mujer que, entre amigas y citas, intenta redefinir su manera de amar. La cinta se presentó como una comedia romántica con tintes contemporáneos, pero también como un proyecto profundamente personal para Ana.
La noche de la premiere reunió a buena parte del elenco y del equipo creativo, quienes desfilaron ante las cámaras en un ambiente de celebración.
Para Ana, Un hombre por semana significó un doble reto. Estar frente a la cámara y, al mismo tiempo, tomar decisiones detrás de ella implicó un compromiso distinto, más profundo. Así lo expresó al hablar de su experiencia en el set: “Fue mucha responsabilidad, sin embargo, le impregné mi experiencia y mi visión a la película. Estoy sumamente emocionada que el público acuda a verla a partir del 8 de enero en cine y la audiencia la disfrute mucho”.
EL AMOR DESPUÉS DE LAS HERIDAS
No es casual que Ana se sienta reflejada en Mónica. La actriz ha reconocido que el personaje dialoga con su propia historia emocional, con esa insistencia en creer en el amor aun después de las heridas.
“Me siento muy identificada con Mónica, aunque ella es muy estructurada, es más ingenua, pero yo tengo mucho de eso, además de reinventarme continuamente y seguir creyendo en el amor, aun cuando me han roto el corazón... Yo he vivido mucho de lo que se muestra de ella”.
Ese hilo entre vida y ficción es, quizá, lo que explica por qué sus declaraciones personales generan tanto interés. La confesión sobre su relación con una mujer no apareció como una revelación escandalosa, sino como una anécdota más en un relato de autoconocimiento.
Sin embargo, la sorpresa del público evidenció que, incluso en tiempos de discursos abiertos, ciertas verdades siguen sacudiendo imaginarios. Ana lo asumió con calma, sin retractarse ni dramatizar, fiel a una narrativa que apuesta por la honestidad.