“Espero que no me vaya a buscar la policía en Francia después de esto”.
La cantante María José acudió a un podcast y ahí destapó cómo burló a las autoridades para poder viajar con las cenizas de su tía a París. Resulta que ‘La Josa’, al no tener permisos legales, e intentar cumplir la última voluntad de su tía Margarita, cometió un delito.
“Espero que no me vaya a buscar la policía en Francia después de esto”, advirtió la intérprete entre risas.
Luego habló de lo importante que fue su tía en su infancia. La llamaba cariñosamente ‘La Güera’ y fue ella quien le enseñó a tocar el piano y tuvo un papel vital durante sus primeros meses de vida, cuando sus padres tuvieron que organizar su vida después de vivir en Chicago.
“Ella fue como mi segunda mamá”, explicó.
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Luego relató que su tía nunca se casó y eran muy cercanas. Durante su infancia, Margarita la consentía y compartía con ella su pasión por la música, aunque la relación tuvo momentos complicados cuando la cantante llegó a la adolescencia y prefirió otras actividades antes que las clases de piano.
Sin embargo, en algún momento le hizo una petición: “El día que yo me muera quiero que vengas a tirar mis cenizas en París, a ver en dónde”, le habría dicho. María José aceptó sin pensar en que años después tendría que resolver una situación complicada.
La tía de ‘La Josa’ murió un 22 de octubre, mientras ella estaba en Monterrey. Ante el suceso reservó las cenizas y esperó a tener un espacio para cumplir su voluntad, sin embargo una boda y un viaje por Francia, Londres y Nueva York la hicieron pensar en la oportunidad de trasladar los restos de Margarita.
La cantante no advirtió sobre los requisitos para volar con una urna y al conocerlos ya no tenía tiempo de esperar una semana para el embalaje y para el trámite del acta de defunción, por lo que decidió improvisar.
María José abrió la bolsa en la que estaban las cenizas y notó que no todo era polvo fino por lo que separó una parte, la trituró aún más y la colocó en un estuche de maquillaje y le puso rubor encima.
Una vez en París eligió los jardines de las Tullerías, cerca del Louvre, para esparcir las cenizas. Sus primos estaban al tanto de la aventura y le pidieron que documentara el momento para compartirlo con la familia. Por eso, su esposo, Mauricio, la acompañó con una cámara mientras ella intentaba despedirse de su tía.
Mientras la cantante esparcía las cenizas bajo un arco de los jardines, Mauricio comenzó a advertirle que en ese lugar no era el correcto.
“¡Qué asco! O sea, ahí se hacen pipí todos los borrachos y los perros”, recordó que le decía.
Otro día decidió llevar una segunda parte al río Sena durante un paseo en barco. Esta vez se colocó en la parte trasera de la embarcación para realizar el gesto y volvió a pedirle a Mauricio que grabara. Pero tampoco salió como esperaba: cuando quiso comprobar si había quedado registrado el momento, descubrió que su esposo no había grabado.
Entre las situaciones que vivió durante el viaje, María José resumió el resultado con una frase que provocó carcajadas en el podcast: “La tía, un dedo está en los meados de las Tullerías. Otro dedo está half en el Sena”.
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La artista explicó que una parte de las cenizas quedó repartida entre ambos lugares, mientras que el resto permanece en su casa, encima de su piano, un instrumento que también representa el vínculo musical que compartieron.