El regalo que más llamó la atención fue el de su papá William Levy, quien le compuso una canción.
Pero su mamá Elizabeth Gutiérrez también se mostró esplendida con Kailey Levy Gutiérrez, hija de la pareja que cumplió 16 años.
“Mi princesa de carne y hueso… Lo logramos. Los tiempos de Dios son perfectos: tú soñaste con este día desde que eras una niña. Ya habías escogido tu vestido y soñabas con tu baile”, escribió la actriz.
La fiesta estuvo marcada por las rosas rojas, que fueron el motivo presente en todos los espacios de la fiesta: los platos tienen la decoración de una rosa, los agitadores estaban coronados por una rosa, las mesas estaban desbordadas por rosas.
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La encargada de hacer posible este anhelo de Kailey fue precisamente Elizabeth, que organizó la fiesta con la ayuda de una agencia a la que incluso le agradeció en un mensaje de su cuenta de Instagram.
“Lograron convertir un sueño en realidad y crear un ambiente mágico que hizo de esa noche algo inolvidable para nosotros. Se notó el amor en cada rincón, en cada decoración y en cada momento”.
¿Cómo fue la fiesta de Kailey Levy?
La entrada al cóctel fue una de las instalaciones más apreciadas por los invitados: un largo pasillo al aire libre, junto a una alberca, y decorada por veladoras que significaban la guía hacia el camino que significa cumplir 16 años.
En Estados Unidos, donde viven Levy y Gutiérrez (separados desde hace dos años), la fiesta de 16 años marca el inicio de una vida independiente para los hijos, ya que, por ejemplo, a esa edad pueden sacar su primera licencia.
William Levy, por su parte, puso la cereza de la fiesta con “Mi princesa valiente”, una balada con rasgos de reggaetón y cuya letra habla de lo rápido que se la ha ido el tiempo al actor en la crianza de su hija.
“Dicen que el tiempo vuela… pero nadie te prepara para ver a tu hija convertirse en una mujer tan extraordinaria. Ya cumpliste 16 y no solo celebro tu vida, celebro quién eres: tu esencia, tu nobleza, tu manera de mirar el mundo. Nunca dudes de tu valor, porque llevas dentro una grandeza que no tiene límites. Eres, y siempre serás, uno de los regalos más grandes de mi vida. Nunca olvides que eres Mi Princesa Valiente”.
En total, hubo 100 invitados divididos en 12 mesas en un lugar cuyo sello es la fusión del agua con la luz: grandes ventanales iluminan el interior del comedor rodeado por breves albercas.