El pato Merlín y la depresión que ayudó a curar antes de la fama mundialista

Su dueña nos contó la historia del tierno animalito, mascota no oficial de la justa.

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Pato Merlín

Nayib Canaán

La euforia por el pato Merlín se nota en las calles, pero para Karla Ivette Gómez, propietaria del pato viral, la fama nunca ha cambiado la esencia de su hogar. Sin embargo, se enfrentaron a que hubo quienes intentaron aprovecharse de su éxito y apropiarse legalmente de su nombre, una situación que los obligó a actuar para proteger aquello que consideran mucho más que una marca: un integrante de su familia que llegó para sanar una profunda herida emocional.

La familia contempla desarrollar un emprendimiento utilizando la imagen oficial de Merlín, aunque, aseguran, será algo bien planeado y respetando siempre el bienestar del pato. Descubre la historia completa en la edición impresa de TVyNovelas de esta semana

Merlín, el pato que conquistó las redes sociales acompañando al Tricolor y que se convirtió en uno de los personajes más entrañables de la justa futbolística, pertenece a la segunda categoría. Sin embargo, mientras millones de personas celebraban sus ocurrencias y su peculiar carisma, hubo quienes intentaron aprovecharse de su éxito.

La familia de Merlín descubrió que otras personas buscaron apropiarse legalmente de su nombre, una situación que los obligó a actuar para proteger aquello que consideran mucho más que una marca: un integrante de su familia que llegó para sanar una profunda herida emocional.

Para Karla Ivette Gómez, propietaria de Merlín, la fama nunca ha cambiado la esencia de su hogar. Viven en Tláhuac y continúan trabajando como siempre, vendiendo agua embotellada, convencidos de que la popularidad es pasajera, pero el cariño hacia el pato permanecerá.

EL PATO MERLÍN CURÓ UNA DEPRESIÓN

La historia de Merlín comenzó el viernes 8 de marzo de 2024, cuando apareció de manera inesperada en la vida de Cristian, hijo de Karla. “Merlín llegó cuando Cristian estaba muy triste, deprimido, por la muerte de Waffle (una patita). Una clienta me llevó una cubeta tapada y me dijo que tenía un regalo. Cuando la destapé apareció Merlín. Cristian lo miró a los ojos, sintió una conexión inmediata y decidió quedarse con él. Desde entonces son inseparables”, contó Karla a TVyNovelas.

El nombre tampoco fue casualidad. La familia decidió llamarlo Merlín porque, desde el primer día, sintieron que había hecho “magia” al devolverle la alegría a Cristian y ayudarlo a superar aquella pérdida. Antes de convertirse en una celebridad nacional, Merlín ya acompañaba diariamente a la familia durante la venta de agua embotellada en las calles de la Ciudad de México.

Ahí comenzaron a aparecer los primeros videos en TikTok, donde rápidamente llamó la atención por caminar junto a ellos como un integrante más del negocio familiar. El gran salto llegó cuando una joven los grabó mientras caminaban por Paseo de la Reforma, cerca del Ángel de la Independencia. Poco después, durante uno de los partidos del representativo nacional en el torneo deportivo, las imágenes comenzaron a multiplicarse hasta convertir a Merlín en un auténtico fenómeno viral.

“Cuando vimos que todo empezaba a crecer no sabíamos ni qué hacer. Nos dio mucha risa y mucho gusto, pero siempre hemos tenido los pies en la tierra. Sabemos perfectamente que seguimos vendiendo agua y así seguirá siendo cuando termine todo esto”.

Conforme aumentó la popularidad del pato, también aparecieron personas interesadas en sacar provecho económico de su nombre. Ante ello, la familia inició el proceso para registrar tanto la imagen como el nombre de Merlín ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI). Karla explicó que, tras darse a conocer el caso de que terceros intentaron registrar el nombre, recibieron apoyo de la Presidenta para realizar correctamente el trámite y defender sus derechos. “Si alguien intentó apropiarse del nombre, el propio IMPI dará de baja ese trámite porque nosotros somos los titulares legítimos”.

Sobre quienes realizaron ese intento, Karla no oculta su molestia. “Lo hicieron por beneficiarse de algo que no les correspondía. En pocas palabras, quisieron robarse algo que no era suyo.” Aclara también que, pese a la enorme exposición mediática de Merlín, hasta ahora no han recibido ningún pago. Del Gobierno federal, asegura, únicamente obtuvieron acceso a servicios de salud, mientras continúan trabajando como siempre. Eso sí, el futuro podría traer nuevos proyectos. La familia contempla desarrollar un emprendimiento utilizando la imagen oficial de Merlín, aunque, aseguran, será algo bien planeado y respetando siempre el bienestar del pato.

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