En la memoria sentimental de millones de televidentes mexicanos, el coronel Adolfo Solís cabalga todavía entre haciendas, honor y pasiones imposibles. Han pasado más de dos décadas desde que Amor real llegó a las pantallas en 2003, pero el personaje interpretado por Mauricio Islas sigue vivo en el imaginario colectivo. No es para menos: su historia de amor frustrado con Matilde Peñalver, interpretada por Adela Noriega, se convirtió en uno de los triángulos románticos más recordados de la televisión mexicana.
Hoy, Mauricio Islas recuerda con cariño esa época dorada y, de paso, rompe una lanza en defensa de quien fue su compañera de escena y amiga fuera de cámaras. “Trabajar con Adela Noriega fue una delicia, hicimos dos grandes telenovelas y lo que te puedo decir es que ella siempre ha sido así, hacía un proyecto y se desaparecía”, cuenta el actor en entrevista con TVyNovelas.
“Yo tengo contacto con su hermana, nos hablamos de vez en cuando, tengo una bonita relación con ellas, las quiero mucho y trabajar con ella fue increíble. Pasamos casi tres años trabajando porque hicimos El manantial y al poco tiempo comenzamos con Amor real”.
El artista asegura que esa etapa representó un momento muy especial en su carrera: una racha de éxitos televisivos que marcaron a toda una generación de espectadores. “Tuve la suerte de tener grandes compañeras como Lucero, Adela Noriega, Lorena Rojas, Edith González, o sea, grandes estrellas de nuestra televisión y yo estoy dentro de esa generación, pese a ser más joven que ellas”, afirma.
En Amor real, producción de la reconocida productora Carla Estrada, inspirada en la novela Bodas de odio, la historia de Matilde Peñalver giraba en torno a un amor prohibido. Antes de casarse con Manuel Fuentes Guerra, personaje de Fernando Colunga, el corazón de Matilde pertenecía al coronel Adolfo Solís. Ese romance imposible fue el motor emocional de la primera parte del melodrama y uno de los conflictos que atrapó al público.
Mauricio Islas recuerda con asombro el paso del tiempo. “No puedo creer que ya pasaron 23 años de Amor real, creo que está en el top de las cinco novelas más importantes de México en toda su historia, al nivel de Corazón salvaje o Cuna de lobos”, asegura.
La producción se convirtió en un fenómeno de audiencia y en uno de los melodramas de época más ambiciosos de Televisa. La historia se ambientaba en el siglo XIX y destacó por su vestuario y locaciones.
“ADELA NORIEGA ERA UNA MUJER MUY RESPONSABLE”
Para Mauricio Islas la respuesta del público fue impresionante. “Me hace feliz saber que esos proyectos que hice tuvieron tanto éxito, con decirte que Amor real superó los 46 puntos de rating, El manantial tuvo 42, Primer amor... a mil por hora registró 35, eran números que hoy son inimaginables”.
Durante años, una versión persistente en el medio señalaba que Adela Noriega tenía fama de llegar tarde a los sets. Algunos colegas lo comentaron alguna vez en entrevistas y el rumor se convirtió casi en una leyenda urbana de los foros de televisión. Sin embargo, Mauricio Islas tiene una versión completamente distinta.
“Adela era una mujer muy responsable, por ahí dicen que era Adela ‘no llega’, pero en mi caso personal, trabajamos muy a gusto”, afirma con firmeza. “Sí llegaba a tiempo, era responsable, sabía lo que tenía que hacer, era muy dedicada a sus personajes, alguien con tanta pasión, por eso es la estrella que es, una mujer que conquista corazones y muy profesional”.
“A MÍ ME RECUERDAN POR GRANDES CLÁSICOS": MAURICIO ISLAS
Hablar de Adela Noriega es entrar en un territorio casi mítico dentro del espectáculo mexicano. Su estilo de actuación, natural, emotivo y elegante, la convirtió en una de las heroínas románticas más representativas de la televisión mexicana de los años noventa y principios de los 2000. Pero el misterio comenzó en 2008, cuando protagonizó Fuego en la sangre. Ese fue su último trabajo en televisión. Desde entonces, desapareció prácticamente de la vida pública.
Las repeticiones de sus telenovelas en televisión y plataformas digitales siguen conquistando nuevas generaciones de espectadores, que descubren por primera vez historias que marcaron una época. Mauricio Islas observa con curiosidad ese fenómeno: jóvenes que no habían nacido cuando se transmitieron sus telenovelas ahora las ven y comentan en redes sociales. “Ahora que repiten las novelas me doy cuenta que más allá de la época, tiene que ver la historia, el elenco, por eso se vuelven atemporales”, reflexiona.
El actor reconoce que esos éxitos televisivos siguen marcando su carrera. “La nueva generación me escribe en redes por éxitos televisivos como Amor real, Preciosa, Primer amor... a mil por hora, El manantial. Pues es muy padre porque son telenovelas que van a durar toda la vida”, dice.
Aunque también admite que esa fama tiene un lado curioso. “A veces me juega a favor y en contra. A favor porque me recuerdan con grandes clásicos y en contra porque, a pesar de que he hecho otras cosas, me marcan para siempre con esos personajes”.
El actor también ha vivido la transformación de la industria televisiva. “A mí me encantan las telenovelas, pero el formato ha cambiado, ahora son más series que novelas y me he adaptado a eso”, explica.
En los últimos años participó en proyectos como Dra. Lucía: Un don extraordinario en TV Azteca y La mujer de mi vida en Telemundo, además de integrarse al reality La isla: desafío extremo.