Para Héctor Kotsifakis, la actuación es mucho más que ponerse en la piel de un personaje; es un viaje constante hacia lo desconocido. En su más reciente proyecto, La captura, el actor asumió el reto de dar vida a Joaquín “El Chapo” Guzmán, y decidió hacerlo desde una perspectiva inusual: explorando el lado humano del narcotraficante más famoso del mundo.
“No me había tocado hacer un personaje de la vida real”, explica Kotsifakis.
“Algo que me propuse desde el inicio es no ponerme a hacer una imitación física. No me importa si me parezco o no a otras imágenes que el colectivo pueda tener de él, sino encontrar todo lo que no se ha hablado”.
El actor sostiene que su interpretación se centró en las motivaciones y el contexto que orillaron a este hombre a tomar decisiones extremas, en lugar de juzgarlo desde el sensacionalismo. “Es un ser humano que se metió en un trabajo que lo llevó a ciertas situaciones. Si lo ves desde fuera, puedes decir ‘es brutal’, pero esas capacidades el ser humano las tiene; todos somos capaces, tan destructivos como luminosos”, reflexiona.
Uno de los mayores obstáculos para Kotsifakis fue que la película no gira exclusivamente en torno a su personaje. Por ello, tuvo que sostener la presencia de esta figura con una actuación contenida y sutil, provocando inquietud en el espectador sin caer en gestos ostentosos o sobreactuados.
“Era un reto interesante porque, como la película no trata de él, tenía que sostener al personaje con esa fuerza. Hacerlo para luego deshacerlo, para que lo que queden sean cositas muy sutiles en las que el espectador sienta esa intimidad, sienta el miedo de estar al lado de alguien así, sin que tengas que hacer nada”, detalla.
El actor compara este proceso con “tener un freno de mano”: contener la energía para no ser el más presente o el más autoritario, sino justo lo contrario. Afortunadamente, encontré en el director a un cómplice perfecto. “Tenemos un entendimiento y una conexión maravillosa; con dos películas que hemos hecho nos hallamos, le entiendo, me entiende, comparamos propuestas y nos divertimos. Eso facilita mucho las cosas como actor”, comenta.
Para Kotsifakis, la evolución en el oficio depende de la capacidad de salir de la zona de confort. Advierte que repetir lo que ya se domina solo lleva a la monotonía y al estancamiento.
“Si tú mismo no te propones ir más allá o arriesgarte más, se puede volver aburrido. Hay que tener mucho valor para arriesgarlo en cada ocasión. No importa si el resultado es malo; estás experimentando y tratando de seguir aprendiendo”, asegura.
La trayectoria de Kotsifakis está marcada por la resiliencia. Antes de consolidarse, el actor tuvo que ingeniárselas para sobrevivir mientras estudiaba actuación, realizando oficios diversos que iban desde mesero hasta un peculiar empleo: disfrazarse de menonita para vender nata en un semáforo. “Gracias a la vida nunca estuve en un momento tan difícil, pero sí aprendí a sobrevivir trabajando de cualquier otra cosa. Siempre va a haber posibilidades para que uno siga y persiga su sueño, pero se necesita mucha necedad, constancia y, sobre todo, pasión. Si no hay pasión, no hay manera”, sentencia.
El intérprete aconseja a las nuevas generaciones no cerrarse a un único camino. “Hay miles de rutas. A veces no llegas a Roma, sino a otro lado, pero hay que estar despierto a las oportunidades. Si una puerta está abierta, hay que entrar a ver qué hay, aunque no sea la que esperabas. No porque no sea el camino que siguió alguien a quien admiras significa que no sea el tuyo”, reflexiona.
Finalmente, el actor no pudo ocultar su entusiasmo por el equipo de trabajo y destaca especialmente el trabajo compartido con Noé Hernández, quien interpreta al veterano policía Héctor Rosales, y Poncho Herrera, quien da vida al policía Arturo Carmona.
“A Noé lo conozco desde hace muchísimo tiempo, desde El infierno que trabajamos juntos, nos hemos hecho amigos y nos respetamos mucho; y a Poncho lo conozco en lo personal, pero no había trabajado con él y qué gran descubrimiento, es un ser fantástico, muy generoso en el set, gran compañero, un actor muy comprometido...”, concluye.