Para Nora Velázquez, llegar a cinco décadas de trayectoria artística no es motivo para echar campanas al vuelo con una gran fiesta, sino para seguir haciendo lo que más ama: subirse a un escenario.
En lugar de celebraciones ostentosas, la actriz prefiere conmemorar este logro desde el trabajo, creando nuevos personajes y manteniendo el vínculo con un público que ha convertido a “Chabelita” en uno de los iconos más queridos de la comedia mexicana durante casi tres décadas.
“La verdad es que el festejo es más bien interior, porque yo lo celebro trabajando, presentándome en el teatro con mi show. El público me hace el gran honor de asistir cuando mi Chabela ya va a cumplir casi los 30 años; es algo muy satisfactorio para mí”, expresó la comediante.
“Es una bendición, para empezar, que un personaje siga teniendo ese cariño de la gente después de 30 años. De verdad es como un milagro”.
Aunque el personaje se ha vuelto fundamental en su carrera, Nora tiene claro que Chabelita no nació de la nada.
Su creación fue el resultado de una serie de encuentros profesionales y, sobre todo, de la pluma del dramaturgo Alejandro Licona, quien se inspiró en la propia historia de vida de la actriz. “Yo pienso que la esencia de este personaje es cómo se escribió. El creador es nuestro maravilloso dramaturgo mexicano Alejandro Licona. Él lo escribió para mí porque yo crecí en un internado de monjas; estuve 11 años interna”, nos contó Velázquez.
Curiosamente, la apariencia de Chabelita -tan alejada de los cánones de belleza tradicionalesgeneró inseguridad en Nora antes de su estreno. La actriz temía que el público no aceptara a una mujer “natural” y “mocosa” en la pantalla chica, en contraste con la imagen de perfección a la que suele estar acostumbrada la audiencia.
“Cuando la vi en la televisión con los mocos, yo dije: ‘No le va a gustar a nadie’. En televisión estamos acostumbrados a ver pura belleza, siempre las mujeres tienen que estar bellísimas. El caso de Chabela es especial porque ella nunca está bellísima, ella es natural”, confesó. Sin embargo, el público terminó abrazando esas peculiaridades y convirtiéndolas en parte esencial del encanto del personaje.
Uno de los momentos más trascendentales de su carrera ocurrió cuando el reconocido director Arturo Ripstein la descubrió a través de sketches en YouTube y la invitó a incursionar en el cine. Nora admite que sintió terror al principio, pues se consideraba una “actriz de comedia muy humilde” y dudaba de estar a la altura de un director de su calibre.
“Él me dijo: ‘Los mejores actores son los que hacen la comedia’. Y cuando estábamos en el Festival de Venecia, me dijo: ‘¿Verdad que le dije que iba a estar muy bien? Mire hasta donde la traje’”, recordó con emoción.
Esa experiencia en La calle de la amargura le abrió las puertas para trabajar con Ernesto Contreras, quien la llevó a protagonizar Cosas imposibles. El filme, que aborda la violencia de género, le valió una nominación al Premio Ariel y representó la realización de un sueño personal para la actriz. “Se me cumplió hacer esa película. Mucha gente me ha escrito que vivió esa experiencia de ser mujer golpeada, pero que logró salir adelante. Ha sido una película muy importante”, afirmó.
Para Nora Velázquez, el éxito no es casualidad. A lo largo de cinco décadas, su filosofía ha sido clara: no esperar sentada a que el teléfono suene, sino generar sus propias oportunidades. “Ahorita me siento muy agradecida con la vida, porque lo único que hice fue trabajar. No me quedé sentadita esperando. Creo que hay que trabajar para tener talento. Tienes un don, pero tienes que trabajar para lograr que se vuelva un talento”.