El cariño de la gente, la fe de una madre y la presencia de los amigos verdaderos se han convertido en un sostén para Yolanda Andrade durante el delicado proceso de salud que atraviesa. Su hermana Marilé reconoce que estos momentos también han servido para descubrir quiénes permanecen cerca de la conductora y quiénes se han alejado cuando más necesitaba su compañía.
“Mi hermana es muy buena amiga. Las personas que ella diría: ‘Fulanito o menganito va a estar aquí, me va a estar apoyando’, de repente se da cuenta de que no es así; entonces sabe quiénes están con ella. La verdad sí le duele, le duele el corazón porque ella es una gran amiga y a sus amistades, como dice, se saca el corazón y te lo da”, comparte Marilé, quien agradece las muestras de afecto que su hermana recibe del público y de quienes han permanecido a su lado.
Entre esas amistades destaca Thalía, quien ha mantenido el contacto y le ha expresado su cariño a Yolanda. “Muchas gracias a Thalía, que siempre ha estado al pendiente, todo el tiempo, con su cariño, su amistad y con eso que para mi hermana es muy importante: ‘Estoy para ti’. Es una amistad de muchos años”, expresa en entrevista con TVyNovelas.
También menciona a Francisco Céspedes, a quien envía un abrazo después de enterarse de que se encuentra mejor de salud. Para Marilé, estos gestos tienen un valor especial en una etapa en la que el acompañamiento emocional resulta fundamental.
Sobre las versiones que circulan en internet acerca de supuestas brujerías contra Yolanda, entre ellas las que involucran a Verónica Castro, Marilé evita alimentar las especulaciones. Explica que su hermana se concentra en su espiritualidad y en el amor de su familia.
“Ella está muy espiritual y con mi mamá protegiéndola. Mi mamá reza el rosario todos los días. Esa fuerza y ese amor de madre, dime si hay algo más fuerte que eso. No hay nada”, asegura.
La madre de ambas, quien tiene poco más de 80 años, se ha convertido en un ejemplo de fortaleza para sus hijos. Marilé destaca su sabiduría y la manera en que, lejos de dejarse vencer por las circunstancias, los impulsa a seguir adelante.
“Mi mamá es la que nos da el ejemplo. En lugar de apachurrarse, nos impulsa: ‘Vamos, hija, y si yo puedo, tú también’. Eso para nosotros es muy importante”, relata.
“QUÉ AFORTUNADOS SOMOS DE ESTAR EN ESTA POSICIÓN DE SERVIR”
Detrás de la atención que recibe Yolanda también existe una familia que ha tenido que aprender a sobrellevar el desgaste emocional y físico que implica acompañarla. Marilé reconoce que el proceso ha sido complicado, especialmente durante la búsqueda de respuestas y la atención de las necesidades de la conductora.
“Como familia ha sido complicado, pero nos ha unido mucho. Hay que estar bien nosotros como cuidadores y bien fuertes también, porque si nosotros nos caemos o nos enfermamos, la cosa se pone peor”, explica.
La también profesional en semiología considera indispensable trabajar en el bienestar propio para poder acompañar a un ser querido. Asegura que sus conocimientos y el trabajo personal que realiza le han ayudado a enfrentar esta etapa, aunque admite que el estrés también le ha pasado factura.
“Es bien importante que uno todos los días haga ese trabajo interior porque, si no, te ahogas de verdad, ya no encuentras la salida. Hay que estar bien centrado uno”, señala. Incluso comparte que ha presentado molestias como gastritis, que relaciona con la tensión acumulada.
Cada integrante de la familia encuentra su propia manera de liberar la presión. Su hermano Rolando, quien ha acompañado de cerca a Yolanda, recurre al boxeo y al ejercicio. Marilé, por su parte, continúa trabajando con terapeutas y en procesos personales que, asegura, le permiten reconocer y sanar patrones familiares.
Pese a las dificultades, encuentra motivos para agradecer la oportunidad de ayudar. “Qué afortunados somos de poder estar en esta posición de servir. A pesar de cómo están las cosas, podemos hacer algo siempre por alguien. Y primero por nosotros y después por el otro”, reflexiona.
Esa convicción también se refleja en las actividades de Cadena de amor, iniciativa con la que Marilé busca impulsar acciones solidarias y acercar experiencias significativas a niñas y niños que necesitan acompañamiento.
Durante una visita al museo, más de 40 niñas de la Casa Hogar Guadalupano tuvieron la oportunidad de conocer un espacio que, para muchas, era nuevo. Marilé agradeció a un donador que prefirió permanecer en el anonimato y destacó la importancia de que más personas se involucren.
Su invitación no se limita a aportar dinero: también pide regalar tiempo, compañía y atención a quienes lo necesitan. Recuerda que algunas de las visitas a casas hogar consisten en compartir alimentos y acompañar a niños que requieren ayuda incluso para comer.
“Muchas veces uno dice: ‘No traigo lana, no tengo qué dar’. Pero ¿saben qué? Lo más importante es la presencia”, sostiene.
Para explicar el alcance de estas acciones, recuerda una reflexión que compartió con ella su hermana: el aleteo de una mariposa puede generar efectos mucho más allá del lugar donde ocurre.
“Uno cree que nada más es aquí y que es este momento, pero no. Eso genera una vibración de empatía, de amor que penetra por todos lados”, concluye.