Margarita Gralia tiene una regla que ha mantenido intacta durante sus muchos años en el medio artístico: trabajar, disfrutar y mantenerse al margen de los escándalos.
Y ahora que forma parte del elenco de Dios mío, hazme viuda, por favor, deja claro que trabajar con mujeres nunca ha representado un problema para ella. Al contrario, Margarita asegura que se encuentra feliz con sus compañeras: Azela Robinson, Anette Michel, Aleida Núñez y Nicole Vale, con quienes ha construido una convivencia que describe como “divina”.
La obra, que ha recorrido distintas ciudades del país y ha conseguido una buena respuesta del público, también le ha permitido confirmar algo que para ella es fundamental: cuando existe profesionalismo y respeto, cualquier elenco puede funcionar.
“La verdad está tan bien escrita la obra y mis compañeras son personas tan profesionales e inteligentes que cada una tiene su momento de lucimiento personal. También tenemos muy claro que aquí la estrella es la obra. Entonces, todas jalamos parejo para sacar el mejor espectáculo posible”, asegura en entrevista con TVyNovelas.
Y aunque en el mundo del espectáculo existe el viejo dicho de que “mujeres juntas, ni difuntas”, la artista demuestra que la realidad puede ser muy diferente. “Les tengo respeto porque a cada una de ellas las admiro por guapas y por talentosas. Entonces, ¿qué mejor combinación?”, expresa.
A lo largo de su trayectoria, Margarita tampoco se ha caracterizado por participar en enfrentamientos públicos con otras figuras. Cuando se le pregunta por las llamadas guerras de mujeres en el medio, su respuesta es contundente.
“Para bailar un tango se necesitan dos”, dice. La actriz explica que su carrera nunca se ha construido alrededor de su vida personal ni de controversias. “Mi carrera tiene muchos años y nunca fue una carrera mediática. Siempre que doy entrevistas es porque estoy haciendo un trabajo, un reportaje por alguna obra, novela o serie, o lo que sea, y promocionando un trabajo”, señala. Por eso tampoco le interesa opinar sobre la vida o el trabajo de sus colegas.
“Muchísimas veces me preguntan qué opino de esto o de aquello y yo me reservo mi derecho de opinar porque, sinceramente, no me siento más o menos que nadie como para andar opinando ni de los trabajos ni de la vida de nadie”, afirma.
Para Margarita, uno de los secretos para mantener una buena relación con sus compañeros es no confundir el trabajo con la amistad.
“Creo que el error a veces está en que muchos compañeros comparten como que tiene que ser una amistad entrañable de entrada. La amistad entrañable se hace con el tiempo. Lo que uno tiene que tratar es ser el mejor compañero de trabajo posible, sobre todo, con base en el respeto”, explica.
Esa filosofía cobra especial importancia durante las giras teatrales, donde la convivencia se intensifica. “En las giras, por ejemplo, que es algo tan pesado porque nos movemos de ciudad en ciudad cada día, un hotel diferente, una ciudad diferente, levantarnos temprano, salir o ir a un aeropuerto... sinceramente, no hay condiciones. Termina uno cenando el famoso club sándwich en el cuarto del hotel”.
Por eso, compartir ese ritmo con personas con las que no existe una buena relación sería impensable para ella. “Si además sumáramos hacerlo con gente con la cual no te agrada estar, pues yo me quedo en mi casa. Menos a estas alturas de mi vida. No lo hice nunca, menos ahora”, sentencia.
A sus 71 años, Margarita mira su carrera desde otra perspectiva. Ya no está pendiente de demostrar nada, después de décadas de trabajo, considera que llegó el momento de disfrutar. “La vida tiene distintas épocas y hay épocas de sembrar, épocas de cosechar y épocas de disfrutar. Yo estoy en la época de disfrutar”, afirma.
Para ella, el verdadero éxito está ahora en la respuesta afectuosa del público. “Disfruto cada persona que me saluda, que me aplaude, que me da un mensaje y que recuerda un trabajo, que me pide una foto. Lo disfruto”, comparte.
La actriz sabe que ese cariño no apareció de la noche a la mañana. Lo atribuye a años de entrega y profesionalismo.
“He cosechado respeto, he cosechado cariño y ahora estoy en esa etapa de disfrutarlo”, dice. Y esa relación de confianza con el público también influye en la manera en que elige sus proyectos.
“La gente ya sabe: ‘Ah, está Margarita Gralia; bueno, va a haber seguramente una buena obra, va a ser una buena puesta en escena’”.
Lejos de los reflectores, Margarita también disfruta estar en contacto directo con la gente a través de su restaurante en San Miguel de Allende, donde continúa involucrándose personalmente en la operación. Ahí encuentra otro escenario, uno en el que no interpreta personajes, sino que se muestra tal como es. Recorre las mesas, saluda a los clientes, se toma fotografías y convive con las familias. “Ahí está mi gran escenario, porque voy por las mesas, saludo, me saco fotos, cargo niños, estoy en contacto directo con el público y realmente es muy lindo, es muy bonito”, relata.