ESE PÉREZ VIVIÓ MOMENTOS POLÉMICOS. El mayor fue su enfrentmiento con Masad, quien externó que Ese le faltó el respeto a su mamá.
Sus enfrentamientos y comentarios provocaron fuertes reacciones afuera, al grado de convertirse en el participante más funado de la temporada. Sin embargo, él sostiene que nunca necesitó fabricar una personalidad para permanecer en el juego. “La verdad es una experiencia inolvidable. AI principio me sentí muy nervioso, pero ahora que termina todo esto, no me arrepiento de nada”.
Tampoco esperaba llegar tan lejos: “Yo iba por un mes, un mes máximo. No me sentía capaz, pero gracias al público pudimos llegar a la final. Ahora tengo el cuarto lugar dentro de La casa de los famosos”.
Frente a quienes consideran que interpretó un personaje, responde: “Permanecí siendo real, siendo honesto, no hay ningún personaje que esconder ni que quiera aparentar.Simplemente, lo que vieron en La casa de los famosos es Ese Pérez, literalmente. Estoy muy contento”.
Ahora falta descubrir qué ocurrió mientras él estaba desconectado: “Ya mentalmente estoy listo. Me urge agarrar mi teléfono y siento que lo voy a ver como si fuera la primera vez que veo un teléfono. Eso del hate... también sin los haters no vivimos”.
Su siguiente objetivo está fuera de la televisión de realidad: “Me gustaría mucho hacer una serie ViX o algún documental que hable de mi vida. A lo mejor me estoy volando, pero los sueños se cumplen. Lo viví en el reality llegando al cuarto lugar de la temporada, entonces no lo veo imposible”.
Entre todo lo que deja el encierro, hay una relación que considera especialmente valiosa: “Mi carnal Eduin... no tengo palabras. Estoy muy agradecido desde el día uno. Ha estado apoyándome, tanto como yo a él. Lo que no saben detrás es que hay una bonita amistad de mucha confianza, mucho respeto y mucho cariño”.
Gema Garoa mencionó que tuvo que andar pidiendo disculpas por reaccionar sin filtros.
Fue protagonista de movimientos, alianzas y choques que la colocaron en el papel de villana para buena parte del público. Pero ella misma reconoce que el encierro también le mostró una versión de sí misma que necesitaba aprender a controlar.
“Soy otra persona, definitivamente. Soy otra persona a la del 26 de julio. Este programa me cambió la vida. Me hizo ser mucho más consciente de la libertad, de cosas que no se compran con dinero: salir, caminar, levantarte a la hora que quieras, tener privacidad en tu casa. También aprendí a manejar mis sentimientos y mis emociones, a tener un poco más de control, porque yo soy como una mechita”.
Esa impulsividad, admite, le provocó más de un problema: “De repente me siento herida, reacciono y luego tengo que andar ofreciendo disculpas porque ya dije cosas que sentí en ese momento, pero que en realidad no siento. Pero es un juego”.
También encontró una manera de sobrevivir a sus propios tropiezos: “Sí me la pasé muy bien. Intenté divertirme dentro de todo. Para mí fue fundamental reírme de mi misma, reírme de donde sentía que la había regado después. Creo que eso era importante: aprender a reírme de mí misma”.
Fuera de la competencia, no quiere convertir los conflictos en cuentas pendientes: “No tengo ningún problema con nadie. Para mí, lo que pasó en el juego se quedó ahí. Esta es la vida real y aquí no estamos subastando ningún presupuesto. Puedo separar lo que es el juego de la vida aquí afuera”. Pero sí tiene perfectamente claro quiénes se quedan con ella: “Me quedo con mis tres intocables: Aldo, Ese Pérez y Karina. Sin duda, ellos me los llevo en mi corazón tatuados para siempre”.