Faisy revela lo mejor de “Me caigo de risa” en sus 12 años con la familia disfuncional

Ante el estreno de la nueva temporada, el conductor nos comparte cómo ha sido el camino recorrido.

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Faisy

Apostando por la diversión, la improvisación y la complicidad entre sus integrantes llega el próximo 12 de octubre por Canal 5 la décima segunda temporada de Me caigo de risa y para Faisy, conductor del programa, representa una oportunidad para seguir evolucionando, sorprender al público y mantener vivo el vínculo que la llamada familia disfuncional ha construido a lo largo de este tiempo.

Uno de los grandes atractivos de esta temporada es la incorporación de Daniela Luján como nueva hermana dentro de la familia disfuncional, una llegada que, asegura Faisy, era muy esperada por todos. “Muy contentos con la energía que nos provoca el enterarnos que hay una nueva temporada, que hay juegos nuevos, venimos con nueva hermana disfuncional,

Daniela Luján, que tenía mucho tiempo que la queríamos invitar, había venido de invitada y no había habido el tiempo, no había coincidido y ahora que entró, estuvo en el programa y es una gozadera porque canta, actúa y también sorprendidos y agradecidos porque tiene que ver con el cariño del público”.

La evolución, agrega, también ha sido parte fundamental para que el formato se mantenga vigente, especialmente en una época en la que las plataformas digitales tienen un papel cada vez más importante en la manera en que el público consume entretenimiento.

“En cada corte generamos contenido para la gente que nos lo pide con la intención de que se sienta más conectada con el programa, dicen por ahí: ‘renovarse o morir’, pero Me caigo de risa creo que ya nació con ese chip: el de ir evolucionando, y afortunadamente lo hemos hecho”.

“HAY MUCHO APAPACHO, MUCHA COMPLICIDAD”... Faysi recuerda que durante las primeras temporadas el ambiente era diferente, pues tanto los invitados como quienes participaban en el programa todavía estaban descubriendo la dinámica de los juegos y la improvisación.

“En las primeras temporadas todo el mundo tenía miedo de que le fuéramos a hacer alguna broma, hace 12 años en esta barra donde inició y donde nació Me caigo de risa una de las premisas era como molestar, como que en algún momento se sintió en la industria que a la gente le gustaba que hubiera bromas pesadas, que hubiera mucha irreverencia y nosotros siempre optamos por divertirnos; al principio, fue difícil que la gente, los invitados, entendieran, pero ahorita ya hay mucho apapacho, mucha complicidad, mucho cariño y también creo que la gente agradece el ver a sus artistas favoritos desde otra perspectiva jugando en un programa de improvisación como este”.

Y es precisamente esa convivencia fuera de cámaras la que ha permitido que los integrantes construyan una relación que va mucho más allá del trabajo. Reuniones, celebraciones y hasta conversaciones en un chat forman parte de esa familia que se ha mantenido unida durante estos años.

“Ha sido un proceso bonito porque nunca dejamos de vernos, tenemos nuestro chat, tratamos de fomentar siempre el juntarnos a una carne asada o juntarnos al boliche o hay un nacimiento o alguien abrió un lugar o estrena obra de teatro, y aunque no podamos estar, porque a veces algunos hacen cine, tratamos de siempre estar muy activos en el chat, si vemos un juego divertido, se nos ocurre, lo ponemos ahí, lo probamos, pero esto de juntarnos y compartir, de tener el pretexto del llamado para así vernos, nos pone muy alegres, yo lo vivo muy bonito, ahora, después de 12 años también hay cosas más complicadas: todos ya tenemos familia, ya tenemos años de más, algunos están más cansados que otros, pero la verdad es que es un programa que nos ha regalado tanto que siempre tenemos muy en cuenta regresarle muchas cosas”.

Uno de los secretos detrás de la permanencia de Me caigo de risa, dice Faisy, está en la comunicación entre quienes forman parte del programa y en la disposición para escuchar nuevas ideas. “Yo creo que tiene mucho que ver con la comunicación, porque no nos dejamos caer, porque nos apapachamos, porque resolvemos los problemas cuando se presentan y siempre tenemos en claro que, al ser un programa de improvisación, el programa es el éxito y hay que nutrirlo de ideas nuevas, no podemos caer en la zona de confort”.

El conductor también destaca la apertura que existe con el equipo de producción para proponer cambios y nuevas dinámicas, algo que considera fundamental para mantener el ritmo del programa.

“La comunicación con producción, la oportunidad que nos dan de opinar, de cambiar, de evolucionar los juegos, todos tienen la oportunidad de hacer propuestas para que todo quede mejor y creo que en eso Lalo (Suárez) es esa cereza en el pastel. El que una producción te escuche y te dé la oportunidad de platicar y entender por qué sí y por qué no, hace que el programa sea un relojito”.T ras 12 años formando parte de este proyecto, Faisy reconoce que la experiencia no solamente ha representado un crecimiento profesional, sino también un regalo que ha trascendido a su vida personal y familiar.

“Para mí es una bendición, para mí y para mi familia, lo que pasa en el público con el proyecto hace que nos sonría la gente en lac alle, en un mundo donde de repente todo es muy caótico y muy agresivo, cuando ven que es alguien de Me caigo de risa nos saludan, nos abrazan, sonríen y creo que cuando vas caminando en la calle y tienes un mal día y te pasa eso, la vida te cambia y este programa me cambió, es un regalo del universo”.

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