En sus ya más de 100 funciones en el Teatro de los Insurgentes de la Ciudad de México, El Fantasma de la Ópera ha deslumbrado al público gracias a su imponente escenografía, efectos especiales, talentos nacionales e internacionales y una portentosa orquesta en vivo.
Inspirada en la novela de Gaston Leroux de 1910, Le Fantôme de L’Opéra, El Fantasma de la Ópera de Andrew Lloyd Webber cuenta la historia de una misteriosa figura enmascarada que acecha bajo la Ópera de París, ejerciendo un reinado de terror sobre todos los que la habitan. Se enamora perdidamente de una joven soprano, Christine Daaé, y se dedica a cultivar sus extraordinarios talentos, empleando todos los métodos tortuosos a su alcance.
La puesta en escena, producida por Morris Gilbert, Claudio Carrera y las compañías Ocesa y LetsGo en asociación con Alfonso J. González y María Elena Galindo, ha sido elogiada por su calidad técnica y su fidelidad a la magia de la original, transportando al público a los pasillos ocultos de la Ópera de París con un despliegue visual y sonoro de alto impacto.
Tan solo cabe mencionar que la escenografía de este montaje fue concebida por el director y escenógrafo italiano Federico Bellone, por lo que tres contenedores de carga viajaron desde Italia para transportar la escenografía, que incluye 13 telones monumentales pintados por el prestigiado artista italiano Rinaldo Rinaldi. Claro que todo esto no brillaría igual sin las voces y actuaciones de los talentos que se presentan en escena, en total 28 encabezados por los protagonistas, el tenor Edward Salles, quien interpreta al enigmático Fantasma; y la soprano Lina de la Peña, quien brilla como Christine Daaé elevando cada escena gracias a sus notas altas.
Esta pareja fue la que nos recibió en el Teatro de los Insurgentes para compartirnos un poco de su preparación antes de subir al escenario.
Para Lina, ser parte de El Fantasma de la Ópera ha significado un antes y después no solo en su carrera, sino en su propia vida.
“Esto es un sueño hecho realidad, no hay otra forma de describirlo, es un honor representar a Christine Daaé, que es una de las mujeres emblemáticas dentro del teatro musical y qué decir de la obra misma, es el musical más importante y grandioso de todos los tiempos, esto marca mi vida y estoy entregando todo de mí por este personaje”.
El Teatro de los Insurgentes se ha vuelto para Lina un segundo hogar, en el que cada minuto que pasa lo disfruta, pues no deja pasar ningún detalle en su preparación.
“Me tardo aproximadamente 45 minutos en alistarme, lo que incluye preparación para la peluca, el maquillaje, hago también rutinas de vocalización, me alisto con lavados de nariz, algunas vitaminas, suelo hacer también previo a las funciones un poco de yoga, caliento los pies antes de bailar y trato de activar siempre mi cuerpo en mi espacio sagrado que es mi camerino, siempre casi dos horas antes de cada función”.
Por su parte, Edward vive con agradecimiento la oportunidad de ser parte de la puesta en escena.
“Estoy muy feliz de estar acá, de compartir con el público mexicano, al cual adoro, si ya me encantaba esta ciudad, ni qué decir ahora y más en este espectacular teatro, hacer a Erik es un privilegio, para mí es lo más grande que me pudo haber llegado en la vida como actor y como cantante, es todo un reto, pero es más un privilegio que siempre agradeceré”.
Y es que cuando el talento se une con una producción de talla internacional, el resultado solamente puede ser extraordinario. Edward Salles y Lina de la Peña no nada más encarnan a Erik y a Christine, se funden con ellos, respiran su drama, sienten su pasión y la proyectan con una fuerza que atraviesa el escenario y envuelve al público desde la primera nota hasta el último aplauso.
Así, entre candelabros imponentes, telones monumentales y una orquesta que estremece el alma, El Fantasma de la Ópera confirma por qué, a más de 100 funciones, sigue siendo el musical que nadie quiere perderse. Porque cuando el telón cae en el Teatro de los Insurgentes, no solo termina una función... comienza la cuenta regresiva para volver a vivir la magia. Insurgentes, no solo termina una función... comienza la cuenta regresiva para volver a vivir la magia.