Alejandro Ávila regresó a las pantallas en la nueva producción de Carlos Bardasano, Doménica Montero, donde da vida a Gabriel Cadena, un macho que no pierde la oportunidad de hacerle la vida imposible a la protagonista.
“Mi vida es una gozadera en general, pero este proyecto está muy bonito, lleno de gente buena, talentosa y generosa, y eso se agradece. La neta, mi personaje es un macho, tristemente; ojalá logremos hacer un poquito de conciencia en los machos que todavía quedan por ahí, de que imponer ideas o costumbres de esa manera no está padre, mucho menos contra las mujeres”.
Para el actor interpretar este tipo de personajes llega a ser conflictivo, pues se confronta su rol con su manera de pensar
“Es horrible, porque manejas un tono más rancherón, yo marco el tono más rancherito y ando diciendo: ‘Pa’cá’ y ‘pa’llá’, y trato de llevármelo de repente a la calle para que cuando actúe al siguiente día me salga más orgánico; sin embargo, no creas, te salen ciertas macherrerías, y dices: ‘Ah caray, ¿lo dije yo o lo dijo el personaje?’, ¿te mete en problemas existenciales? sí, porque mi personaje trata muy mal a su mujer, y yo nunca en la vida haría algo así, o si lo hice, híjole, pido perdón, lo hice sin querer seguramente, entonces te confronta, dices: ‘Neta, ¿hay hombres todavía así?’, qué triste, ¿no?, pero sabemos que es un personaje, al final del día yo juego mucho en la calle con mi mujer a ser macho y tonterías de macho, pero en juego, pero si lo pienso, digo: '¡wow!, si lo llevaras a la realidad, está terrible’, entonces sí te contrapone porque yo soy todo lo contrario”.
Aunque ahora es un actor reconocido, Ávila se sincera y nos cuenta que la actuación le llegó sin buscarla
“Hijole, tenía muy poquita edad, 15 años, pero desde chiquito, yo cantaba en las fiestas de mi papá y me encantaba cantar, mucho después empecé a estudiar actuación, porque acompañé a mi hermano mayor a un casting, me dijeron que si lo hacía yo, y lo hice, yo quedé y él no, ahí empezó todo en Guadalajara, desde ahí, desde que te subes al escenario y haces una tontería de casting, pero hay una conexión, sabes que esto es lo suyo. Creo que hay pocas personas en el mundo que no saben qué quieren, los demás como que les llega un clic en la vida y dicen: ‘Esto es lo mío’, y esto va a ser lo mío para toda la vida”.
Respecto a su carrera musical, el actor se enfrentó a diversas trabas que a la larga lo alejaron del canto, aunque reconoce que le fue muy bien en la actuación.
“Dejé mi carrera musical, contractualmente en mis tiempos era muy difícil, el tema de la payola era muy difícil, eran los tiempos de transición de las disqueras a CD’s y entonces las disqueras tronaron y ya no te protegían, ahora tenías que hacerlo todo tú, te costaba una lana pagarle a la radio, te costaba una lana producir tu disco, a la par de que lo que yo cantaba, que era ranchero, la apertura no era tan grande por ciertos personajes que estaban ahí, entonces decidí que era mejor ahorrar, comprar un departamento y rentarlo que pagarle dinero a las disqueras por gasolina y cosas que ellos piden, lo digo con toda sinceridad, además de que me fue tan bien en la actuación.
Intenté cantar banda y hacer jaripeos y así, pero luego la gente no te la cree tanto porque ya te ve como el actor o como el actor consagrado más allá de cantante, y me topé un poquito con eso, además me empezó a ir muy bien la actuación y ya no tenía tiempo, y ahorita pues ya estoy grande, ya qué chiflado, soy una persona muy agradecida con Dios, con la vida, con lo que me ha dado en los momentos que me lo ha dado, los tiempos de Dios son perfectos y uno nunca sabe”.