La despedida de La casa de los famosos México no estaba en los planes de Aldo Rendón. El stylist tuvo que abandonar la competencia de manera repentina luego de que los médicos determinaran que necesitaba estudios y atención fuera del reality. A unas semanas de aquel momento, enfrenta una etapa de incertidumbre por su salud, pero también de descubrimientos personales y muestras de cariño que jamás imaginó recibir.
“Ha sido como si me hubieran aventado a una licuadora y le hubieran puesto turbo”, confiesa a TVyNovelas al recordar cómo vivió su salida. La noticia lo tomó por sorpresa: los especialistas le explicaron que necesitaba tomografías, resonancias magnéticas y otros estudios que no podía realizar mientras permaneciera en La casa. La decisión fue dolorosa, sobre todo porque tuvo que separarse de sus compañeros sin haber imaginado que su participación terminaría así.
“No tenía la más mínima idea de que afuera era viral, de que mis chistes y mis bromas estaban causando impacto, ni de que la gente estaba replicando mis audios. Adentro no te das cuenta ni lo piensas”, comparte.
Aldo Rendón no oculta que atraviesa un momento complejo. Durante nuestra conversación explica que le han detectado nódulos en la tiroides, crecimiento del bazo y del hígado, además de anemia hemolítica. Sin embargo, es cuidadoso al aclarar que todavía no cuenta con un diagnóstico definitivo que explique el conjunto de sus padecimientos.
“Traigo un combo. Estamos en la etapa de descartar, descartar y descartar, porque pueden ser muchas cosas”, nos dice. Por ahora, su prioridad es someterse a los estudios necesarios y seguir las indicaciones de los médicos, sin adelantarse a conclusiones. Lejos de asumir una postura derrotista, el stylist intenta conservar el optimismo.
“A mí no me gusta ser fatalista; me gusta ver todo con positivismo. Sea lo que sea que tenga, con la fe de Dios y con buenos doctores, seguro lo voy a vencer”, afirma a esta publicación.
Su recuperación, por lo pronto, también implica poner en pausa su vida profesional. Aunque sabe que su paso por el reality podría abrirle nuevas puertas, no quiere apresurarse a tomar decisiones mientras no se encuentre en condiciones de hacerlo.
“Te voy a decir la verdad, voy a ser muy honesto: ahorita le puse pausa a todo, porque estoy muerto. Traigo un hoyo en la panza, no puedo pensar en nada”, reconoce. Incluso admite que todavía no ha podido contestar todos los mensajes que recibió tras su salida. Son tantas las muestras de cariño que necesita tiempo para asimilarlas.
Y es que volver a la vida cotidiana tampoco ha sido sencillo. Después de semanas de convivencia permanente, cámaras y dinámicas, el silencio y la libertad se sienten extraños. “Se siente muy raro salir también de La casa, es como salir de un secuestro. De repente, a veces sigo oyendo la voz de La Jefa. Voy en mi casa y digo: ‘Ay, ¿me habló La Jefa o qué?’”.
Si algo atesora Aldo de su participación es la conexión que construyó con sus compañeros. La imagen de ellos llorando durante su despedida sigue presente en su memoria, al igual que la reacción de Galilea Montijo, quien también se conmovió ante su salida. A ese recuerdo se suman los encuentros con seguidores que le expresan cuánto los hizo reír. “Cada persona que se me acerca y me dice: ‘Eres mi favorito, tú me hacías reír, eras la alegría de La casa’. No es que me lo crea tanto, porque, si no, imagínate, voy a andar bien presumido, pero sí me quedo con ese cariño”. El encierro también le dejó una enseñanza que hoy cobra un significado especial: vivir el presente. Para él, disfrutar el momento sin anticipar tragedias ni preocuparse de más es una manera de enfrentar la vida. “La casa me dejó una lección muy importante: vivir el hoy”, asegura.
Aunque ya no compite por el maletín, sigue pendiente de sus compañeros y hasta tiene claro qué final le gustaría ver: una disputa entre Yahir y Karina. Su deseo es que los habitantes se diviertan y dejen de concentrarse únicamente en las tareas cotidianas. “Me dan ganas de darles unas cachetadas para que se aviven, para que se pongan a hacer algo que no sea limpiar y hacer sentadillas”, bromea. Y agrega: “Que se diviertan, que lo disfruten, que lo gocen. Así nos van a hacer gozar a nosotros como público”.