Entrevistamos al creador de ‘Perfume de Gardenia’ en su hermosa casa.
Sin duda alguna, hablar de Omar Suárez es sinónimo de éxito, pues a sus 27 años se ha convertido en el empresario teatral de la obra Perfume de Gardenia, que estrena los viernes a partir de este 27 de septiembre con la guapa Ninel Conde.
Amable y carismático en todo momento, comenzó a platicarnos sobre su historia y a recordar al niño que vivía en su natal Puebla. Esto fue lo que nos contó:
¿Qué edad tienes y dónde naciste?
Tengo 27 años y nací en Puebla, Puebla. Vengo de una familia muy conservadora, me crié con mis abuelos y con mi mamá. Cuando tenía cinco años mis padres se separaron y yo me quedé a cargo de mi mamá, que se llama Rebeca Aguilar y es maestra. Ella es una persona a la que admiro mucho, pues nos dio lecciones en todo momento de valores, lealtad y respeto. Tengo dos medios hermanos mayores que yo.
¿Cómo se da tu contacto con el mundo del teatro?
A los 15 años, por azares del destino. Tenía un amigo que era actor desde la secundaria, un día lo acompañé y me llamó mucho la atención cómo operaba una compañía de teatro. Ellos en Puebla daban funciones de comunicación social a secundarias con temas como las drogas, la familia etc? Me contrataron y comencé comercializando las funciones a otras escuelas secundarias y los boletos a los alumnos, hablaba con los directores y les vendía las obras, así fue como me di cuenta de que el negocio que me interesaba en la vida era éste.
¿En qué momento iniciaste en el teatro comercial?
Yo quería tener mi propia oportunidad, pero mi obstáculo en la vida era la edad, era un joven de 16 años desconocido que quería hacer negocios de empresarios de 50. Un día Rubén Lara fue a Puebla y le pedí asesoría, me arriesgué y en 2001 comencé a llevar obras de teatro pequeñas a Puebla.
¿Cuándo llegaste al Distrito Federal?
Me animé y vine a la Ciudad de México a buscar a Sergio Goyri y le dije a mis 17 años que quería hacer una obra de teatro por todo el país, me acuerdo que se me quedó viendo y no me creía; finalmente logré convencerlo y me dio la oportunidad de hacer Secretos de un colchón con él y varios actores más en el 2003, y la dirigía Rafael Inclán. Le firmé un contrato de 50 fechas sin pensarlo. Salimos por toda la República y fue una gran responsabilidad, porque a veces le decía que no salían las fechas y que no me alcanzaba ni para los sueldos y él me contestaba tajante:
?Tú te comprometiste y esa es tu responsabilidad, a ver cómo le haces pero nos pagas?. Fue muy duro, pero fue así que aprendí mucho, y sobre todo a no quedar mal con los actores que confían en uno, fue mi experiencia más fuerte y me sirvió. Gracias a Sergio sentí el compromiso de ser empresario teatral.
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