No corrió con mucha suerte.
Encontramos a Pedro Fernández y a su esposa, Rebeca Garza, en el aeropuerto de la Ciudad de México a punto de salir de viaje, pero antes de ir a la sala de espera, la pareja pasó a un local donde vendían billetes de lotería para revisar si sus cachitos habían salido ganadores.

Rebeca revisó si sus cachitos habían salido sorteados, pero desafortunadamente no fue así.

La pareja compró nuevamente lotería esperando sacarse el premio mayor.

El único consuelo que le queda al cantante y a su mujer es el dicho: ?Desafortunados en el juego, afortunados en el amor?.