Se casará con su novio, Iván Peralta, el 21 de febrero de 2015.
A sus 34 años (cumplidos el 30 de julio), Mauricio Clark valora su vida como nunca y se aferra a todo lo bueno que ésta le ofrece. Lamentablemente, las adicciones a las que estuvo esclavizado desde la adolescencia, y que incluso lo llevaron a un intento de suicidio, han comenzado a cobrarle factura.
Además de desajustes en su organismo, le han obligado a él y a su prometido, Iván Peralta, a postergar el proyecto de adoptar un bebé.
En tanto, hace unos días llegó a su hogar una integrante muy especial: Alfa, una perrita criolla que despertó el instinto paterno en el conductor de espectáculos de Primero noticias quien nos revela cuánto ha cambiado su vida desde que, en febrero de 2013, decidió no sólo sacar las drogas y el alcohol de su vida, sino liberarse de los prejuicios que reprimían su homosexualidad y que hoy le hacen sentirse auténticamente libre.
Mauricio sigue en proceso de rehabilitación, y es su propia concepción de Dios la que le permite mantenerse en la batalla para no recaer en las garras del vicio.
Las adicciones son ya parte del pasado, ¿te dejaron alguna secuela?
Gracias a Dios, nada grave. Lo que me apura es mi corazón. Los doctores me dicen que no es el mismo de antes, se acelera de la nada y empiezan las taquicardias. Haber sido deportista de alto rendimiento lo fortaleció y me permitió sobrevivir al preinfarto que sufrí hace algunos años.

Aun suspendidas las adicciones, ¿persisten los estragos?
Sí, ya me lo habían advertido los doctores. También me amolé muchísimo los dientes; el esmalte se acaba por la cocaína y he tenido muchas broncas con las muelas. También con la vista, pues la droga afecta la retina. En el ojo izquierdo tenía 1.75 de miopía y astigmatismo y, en menos de un año, subió a 3.50. Eso es irreversible. Ya me valoraron y la única opción que me queda es someterme a una operación en la que tendrían que meterme un lente intraocular para evitar que el padecimiento siga avanzando.
¿Repercutieron tus adicciones laboralmente? Ya no te vemos tanto a cuadro...
Sí. Lo dije cuando salí de la clínica; hoy gano 80 por ciento menos dinero de lo que obtenía antes, pero soy doblemente feliz. Me han ofrecido más chamba y la he rechazado porque hoy estoy en paz.
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