Rafael Amaya se ha consagrado con su trabajo en El Señor de los Cielos.
MANUAL DE CURSILERÍA
La esencia de toda telenovela ?fue? el amor y lo sentimental. ¡De ahí que las catalogaran como cursis! En la actualidad, esa ?tradición romántica? se esfuma por casos de la nota roja. Algunos protagonistas no son ejemplos a seguir y sí mafiosos con vidas cargadas de acción y cero mensajes positivos. ¿Cuál prefieres tú? ¿La narconovela o la historia clásica de un gran amor?
NARCONOVELA
En El Señor de los Cielos (2013-2014), emociones y pistolazos. Diálogos fuertes y groserías. Si los narcos se infiltraron en nuestra actual historia mexicana, no podían dejar de meter sus narices en las telenovelas para acabar con el concepto ?romanticismo?. Adrenalina pura en cada capítulo de la vida de Aurelio Casillas, conocido como El Señor de los Cielos porque controla aviones cargados con toneladas de cocaína.

¡Buscado por las autoridades mexicanas y estadounidenses! Aurelio Casillas ¿muere en la planchada por la cirugía plástica o simplemente nos engaña en busca de más capítulos? Historia moderna y audaz, muy bien realizada, ¡interesantísima!
Por desgracia, todas estas telenovelas de reyes del narcotráfico son igualitas, hasta los diálogos son los mismos en La Reina del Sur, Camelia la texana y Sin tetas no hay paraíso. Hay excelentes caracterizaciones e interpretaciones, pero la vida de gente inútil no deja nada bueno en el corazón.
Rafael Amaya en su consagración telenovelera, pero es tan guapo que no podemos creer que sea narco, porque el verdadero Señor de los Cielos, Amado Carillo, ¡era espantoso! La narconovela no es poética y se especializa en delincuentes sin alma que se convierten en psicópatas. Las mujeres son holgazanas, drogadictas, vividoras, matonas y odiosas. Hay personajes que son buenos: los policías vengadores. El único fin de ?entretenerse? con una narconovela es ver en qué terminan los narcos y ¡no hay más!

UNA HISTORIA DE AMOR
El mejor productor de todas las telenovelas románticas e históricas es Ernesto Alonso. Siempre se preocupó por el contenido positivo de sus realizaciones. Jamás le dio el estelar a una ?narco?. Una de sus grandes telenovelas es Cartas sin destino (1973), inspirada en la obra romántica francesa, Cyrano de Bergerac. Adaptada al México moderno por el escritor favorito de Luis Buñuel, Julio Alejandro. La acción es en las azoteas de una vecindad.

La costurera Rosina (Jacqueline Andere), criada en un orfanato, debe enfrentar su realidad: sufre decepciones sentimentales que le hacen ponerse una coraza de tubería ante cualquier futuro pretendiente. De pronto, recibe cartas de amor.
¿Quién las escribe? El sospechoso es Fabián (José Alonso), un joven taxista que acaba de instalarse en esa vecindad y, que sabiendo del romanticismo antiguo de Rosina, decide conquistarla con esas cartas, pero le pide a don Marcelo (Ernesto Alonso), un hombre pobre, maduro y fracasado, el favor de que se las escriba, pues en el pasado don Marcelo fue el dueño de un periódico, pero su ambiciosa esposa ¡lo dejó en la miseria!

Convertido en un Cyrano de Bergerac moderno, don Marcelo se enamora secretamente de Rosina, quien le profesa un amor equivocado a Fabián. ¡La tragedia ocurre al descubrir la verdad! Don Marcelo muere entre los brazos de Rosina confesándole su amor, y el joven Fabián huye en su taxi para siempre. Esta misma historia se vio en una modesta producción conocida como Cartas de amor (1960). La protagonizó Ernesto Alonso con Angélica María y Sergio Bustamente. El refrito es Tú eres mi destino (1984), con Claudia Islas, Enrique Álvarez Félix es el fracaso periodista, y Eduardo Yáñez, el taxista Fabián que jura escribir esas cartas.

Entérate de más información en TVyNovelas Twitter, Facebook, Youtube, Vine, y Google.