La creadora de contenido recorrió La Saladita, Playa Majahua y Troncones, en La Unión, para disfrutar del mar, la gastronomía y algunos de los paisajes más espectaculares de Guerrero, el Hogar del sol.
Para Fanny Murillo, Guerrero siempre tiene un significado especial, la creadora de contenido, originaria de Acapulco,vivió una aventura que la llevó a descubrir otra cara de su tierra: playas tranquilas, olas perfectas para surfear, gastronomía local y esos atardeceres del Pacífico que difícilmente se olvidan. Recorrió algunos de los rincones más especiales de La Unión, Guerrero, muy cerca de Ixtapa Zihuatanejo, demostrando que no hace falta salir de México para encontrar escenarios que parecen sacados de una postal.
La primera parada fue Playa La Saladita, uno de los destinos de surf más reconocidos de esta zona del Pacífico y un lugar que ha ganado popularidad entre viajeros nacionales y extranjeros gracias a sus olas y su ambiente relajado. Fanny cambió por unas horas las redes sociales por una tabla de surf y se lanzó al mar.
Pero La Saladita no fue solamente adrenalina, también hubo tiempo para desconectarse, caminar frente al mar y probar algunos de los sabores de la región.
La aventura continuó en Playa Majahua, donde el ritmo cambió por completo rodeada de naturaleza y con el Pacífico como escenario, Fanny disfrutó de una de las experiencias más especiales del recorrido: un paseo a caballo junto al mar. La tranquilidad de la playa permitió que disfrutara el destino sin prisas, entre fotografías, conversaciones y momentos con amigos. Arena, mar y kilómetros de paisajes naturales convirtieron la visita en una de esas experiencias ideales para olvidarse por unas horas de las notificaciones y simplemente disfrutar.
Para cerrar el recorrido por las playas de La Unión, Fanny llegó a Troncones, uno de los destinos que conserva esa vibra relajada que muchos viajeros buscan cuando quieren alejarse de las grandes zonas turísticas. El plan fue mucho más sencillo, pero quizá por eso terminó convirtiéndose en uno de los momentos más memorables del viaje: disfrutar la playa entre amigos y esperar la llegada del atardecer.
Conforme el sol comenzó a esconderse sobre el Pacífico, el cielo se llenó de tonos naranjas, rosas y violetas, creando el escenario perfecto para despedirse de esta aventura. Entre fotografías, risas y buena compañía, Fanny disfrutó de uno de esos sunsets que explican por sí solos por qué Guerrero sigue conquistando a sus visitantes.
Después de varios días entre mar, aventura y naturaleza, todavía faltaba una parte indispensable de cualquier viaje por Guerrero: sentarse a comer y disfrutar. La experiencia cerró en Cantina Bandidos, en el Paseo del Pescador de Zihuatanejo, donde Fanny disfrutó una cena para recordar los mejores momentos del recorrido y seguir descubriendo la gastronomía de la región.
De las olas de La Saladita a los paisajes de Majahua, pasando por un atardecer espectacular en Troncones y una noche en Zihuatanejo, la influencer mostró una faceta de Guerrero en la que la naturaleza, la aventura y la gastronomía se convierten en las verdaderas protagonistas.
Y después de recorrer estos paraísos queda claro algo: Fanny podrá viajar y conocer muchos lugares, pero regresar a Guerrero siempre tendrá un sabor diferente. Porque pocas cosas se comparan con volver a casa y descubrir que todavía quedan rincones capaces de sorprenderte.