Por años, el apellido Fernández ha representado a una de las dinastías más importantes de la música mexicana y ahora toca el turno de Camila Fernández, quien encontró en el reality Juego de voces el espacio perfecto para mostrar su talento y carisma.
La cantante entró al programa sabiendo que sería un reto importante, aunque jamás imaginó el impacto que tendría en su vida personal y profesional.
“Ha sido un antes y un después definitivamente, fue algo que no me esperaba, y ver ahora a la gente con ese cariño tan bonito que he recibido es increíble, yo ya había hecho programas, sabía a qué me enfrentaba y pensaba que sería lo mismo, pero este superó todo”.
Desde el primer programa, la respuesta de la audiencia fue inmediata. Las redes sociales comenzaron a llenarse de comentarios positivos sobre ella, sus presentaciones se viralizaron y el público empezó a seguir su carrera musical mucho más de cerca.
“Di todo de mí en cada capítulo, la gente me lo ha hecho saber y lo ha reconocido, y en los números lo estoy viendo, acabo de sacar una canción que se llama Suéltame y nunca me había pasado que en menos de un mes tuviera más de un millón de reproducciones. He visto la diferencia y no puedo más que estar agradecida con la gente que me está escuchando, que me está consumiendo y me sigue teniendo ahí, las redes sociales también subieron muchísimo, la gente está interactuando más conmigo algo que no había pasado y me cambió por completo la vida”.
Otro gran sabor de boca que le dejó Juego de voces fue compartir con su hermano Alex Fernández. Aunque al principio existía cierta incertidumbre sobre cómo sería trabajar juntos bajo la presión de un reality, el resultado terminó siendo totalmente distinto a lo que imaginaba.
“Nunca dudé en entrar, pero sí me daba miedo estar frente a mi hermano y pensar si no podríamos acabar peleados, pero no, todo lo contrario, nos unimos más que nunca, se generó un ambiente laboral bien bonito, se respiraba paz y armonía, por más que querían que acabáramos en contra los hermanos, al final acabamos siempre echándonos flores, porras y eso me encantó, entré con un hermano y salí con 10 más”.
Esa cercanía familiar fue precisamente uno de los aspectos que más conquistó a la audiencia. Lejos de mostrarse como figuras inalcanzables, los hermanos dejaron ver una relación auténtica, llena de cariño, complicidad y admiración mutua.
Además, el programa permitió que Camila cumpliera sueños que tenía desde niña: compartir escenario con artistas que admiró durante años.
“Nunca imaginé lo que me iba a topar, por ejemplo, a Amanda yo la amo, crecí con ella, iba a sus conciertos y la veía gigante con todo el talento que es, siempre la admiré como espectadora y pensaba lo feliz que hubiera sido de un dueto con ella y se me cumplió y fue precioso, el mensaje de Lupita D’Alessio, Luis Fonsi, Jorge Medina, El Mimoso, La Josa, jamás pensé compartir escenario con gente tan talentosa y pasó, cumplí ese sueño que tenía tan lejano”.
Aunque muchos pensaban que salir de su zona de confort podía complicarla, la nieta de don Vicente Fernández terminó disfrutando cada uno de los retos musicales que le puso el reality.
“Creyeron que me sacaron de mi zona de confort, pero a mí me encanta, como mi pasión es la música, yo a cada género le encuentro el gusto y hago mías las canciones, es con lo que crecí, un buen músico debe de tener un paladar muy extenso y agarrarle el gusto, porque la música es un idioma más que aprendes a compartir con los demás y me encanta, la gente vio que lo disfruté demasiado. Algo que sí me llegó a tener incómoda fue que me daban canciones que no me sabía y eran pocos días para aprenderlas, pero agradezco eso, pues descubrí nuevas canciones y se sacó la chamba muy bien”.
Y es que para la cantante, Juego de voces no solo representó exposición mediática, también fue una enorme escuela artística. Cada semana significó un nuevo aprendizaje y una oportunidad de demostrar una versatilidad mucho más amplia de la que muchos imaginaban.
El impacto del programa se reflejó rápidamente en su carrera. Los conciertos comenzaron a crecer, el público respondió de manera mucho más efusiva y sus canciones empezaron a ser coreadas por personas que antes apenas la conocían.
“Ya llevo once años trabajando, estoy disfrutando todo lo que me está regalando el público, mis conciertos cambiaron radicalmente, estoy llenando lugares más grandes, la gente feliz y emocionada cantando mis canciones, luego me tocaba que iba a dar conciertos a otros lugares y solo se sabían la más conocida, y yo tenía que decirles: ‘Esta canción yo la escribí’, tenía que explicarlas, y en cambio estos últimos conciertos, en San Diego y Arizona, ya ni quieren que las presente, ya saben cuál es desde el principio de la canción, se las saben todas, cantan, gritan..., estoy feliz de haber tenido esta oportunidad, me la dio mi trabajo, pero la gente me regaló más de lo que esperaba, estoy feliz de esa respuesta”.
Durante mucho tiempo, Camila tuvo que enfrentarse a los prejuicios que existen alrededor de pertenecer a una familia tan famosa. Sin embargo, ella siempre tuvo claro que quería construir su propio camino y demostrar que detrás del apellido también había disciplina y años de esfuerzo.
“Yo siempre he estado muy orgullosa de mi apellido, nunca me lo quise quitar, al final soy parte de mi familia, y agradezco todo lo que mi abuelo y mi padre lograron hacer por nosotros, si están en donde están es por el trabajo y ese ha sido mi gran ejemplo y es a donde yo quiero llegar y aspiro a estar como ellos en algún momento; sí hubo gente que pensaba que era fácil para mí por quien soy y pensaban que a mí me ponían en bandeja de plata todo, pero no, la verdad es que la realidad era otra y yo decidí trabajar para ver si esto era mi pasión y ganarme las cosas, ganarme mi primer micrófono, mi primer equipo de sonido consolidado, mi primer mariachi ya bien, un director musical, todo eso cuesta trabajo, todo eso tienes que irlo trabajando, labrando, experimentando, tachando, cada álbum, cada concierto vas aprendiendo algo nuevo y pues sí, me tocó hacer esto 11 años para ahora disfrutar de los frutos de este programa, disfrutarlo muchísimo y más con mi público, estoy muy agradecida con la gente nueva que ha formado parte de mi equipo, de mi comunidad, de mi mundo”.
En medio de este gran momento profesional, Camila también vive una de las etapas más importantes de su vida personal: la maternidad.
Y precisamente el hecho de que el último programa coincidiera con el Día de las madres tuvo un significado muy especial para ella.
“Las mamás nunca descansan, la verdad es que estoy acostumbrada a no parar, cuando paro me siento rara, pero estoy feliz y agradecida con Dios por la niña que me mandó, mi hija es el regalo más grande que me ha dado la vida, es una niña increíble, entendida, madura, que tiene una magia única, para mí que el último capítulo haya sido el Día de las madres fue Dios dándonos ese regalito, de qué padre lo que estás haciendo y qué padre que eres mamá (...). Yo, qué puedo decir, mi esposo es un gran esposo y mi hija es lo máximo, él me regaló a mi hija y es mi gran regalo de todos los Días de las madres, estoy muy agradecida por mi chiquilla”.
Ahora, tras el éxito del reality, las oportunidades profesionales no dejan de aparecer. La cantante adelantó que vienen nuevos proyectos musicales, conciertos y hasta algunas sorpresas fuera de lo que el público está acostumbrado a verla hacer.
“Ya se me están abriendo las puertas, la verdad es que no esperaba que fuera tan de bote pronto, pero me han llegado muchas oportunidades, gracias a Dios, a raíz de este gran programa y me van a ver haciendo algo diferente, una sorpresa que les tengo por ahí, se viene un álbum nuevo completo, Suéltame es la primera canción de todo el álbum que va a salir, es mucho de balada ranchera, balada mariachi, se vienen más videos, se vienen más fechas de conciertos, se viene una gira también impresionante y pues me van a ver en todos lados, va a haber muchas sorpresas también”.
Y por supuesto, en todo este proceso, el respaldo de Alejandro Fernández ha sido fundamental.
Camila asegura que su padre está feliz de verla disfrutar finalmente el resultado de tantos años de trabajo.
“Mi papá está feliz, feliz, gracias a Dios, muy orgulloso de todo y de todo el trabajo que he hecho toda mi vida, y ahora estoy sin parar, él me decía: ‘Pues así va a ser, mi’ja, si quieres esto y lo quieres dar en serio, pues no vas a parar nunca’, y a mí me encanta no parar, me encanta todo esto y estoy agradecida por todo el trabajo que me brinda la gente, porque la gente es la que te exige, la que te pide, es la que va, y mi propio trabajo es lo que va abriendo las puertas”.
Porque si algo dejó claro Juego de voces es que Camila Fernández no solo heredó una gran historia musical, también logró algo mucho más difícil: llegar al corazón del público.