La polémica no da tregua y ellos no están dispuestos a echarse para atrás. Mientras integrantes originales de Timbiriche cuestionan la manera en que se reconstruyó su historia, y Thalía ha manifestado su inconformidad con el retrato de su madre en la serie, dos de los actores salen en defensa de la producción.
Las críticas han puesto a Timbiriche, la serie, en el centro de una discusión que va más allá de la música y la nostalgia. Los desacuerdos sobre cómo se cuentan episodios de la vida de sus protagonistas han abierto preguntas sobre los límites de la ficción cuando se utilizan nombres reconocidos y se recrean relaciones personales que siguen generando controversia.
Sin embargo, los intérpretes tienen claro que su trabajo consistió en dar vida a los personajes escritos para la pantalla, no en dictar una versión definitiva de lo ocurrido. “Las opiniones de personas que se sientan involucradas las respeto, el derecho está ahí de expresar lo que ellos quieran”, afirma Jaume Mateu en entrevista con TVyNovelas.
Pero enseguida sostiene su postura: “Al final es un proyecto profesional que está hecho bajo un estudio y sabiendo que es legal lo que están haciendo, entonces las historias en nuestro universo de actores están hechas para contarse”.
Para Clara Dalmao, interpretar a Thalía significó asumir una responsabilidad enorme. La actriz uruguaya sabe que no se trata de un personaje cualquiera, sino de una estrella cuya imagen está profundamente ligada a los recuerdos de varias generaciones.
Por eso, entiende que despierte opiniones encontradas, aunque no por ello reniega de la oportunidad. “Hay gente que por supuesto no está de acuerdo con que la interprete y me parece muy entendible y respetable”, reconoce.
La actriz también comprende que el público y las personas vinculadas con la agrupación tengan sentimientos encontrados frente a una recreación de esta naturaleza. “Me parece que sería difícil que no generara y tocara una fibra muy sensible de los fanáticos o los involucrados, porque Timbiriche es parte de la historia mexicana de generaciones, de su niñez, de su juventud”, explica.
En su caso, el desafío fue encontrar los rasgos que distinguían a Thalía, desde su pasión por el trabajo hasta el carisma que despliega frente a las cámaras. Clara reconoce que son muy distintas, pero encontró un punto de conexión en el compromiso con sus respectivas vocaciones.
“Ella tiene un carisma increíble, por ejemplo, en las apariciones públicas, que las trata con muchísimo juego, y es hipnotizante”, comenta. La preparación fue contrarreloj: supo que había conseguido el papel aproximadamente diez días antes de comenzar a filmar. Desde entonces, trabajó con especialistas en el acento mexicano, actuación, canto y coreografía para construir una interpretación que estuviera a la altura de las expectativas.
Jaume Mateu también defiende una de las decisiones creativas que podrían resultar más desconcertantes para quienes conocen la trayectoria de la banda: la creación de un solo mánager para contar una historia en la que participaron varias personas con esa función.
“Era un personaje de ficción que no existió en la historia de esta agrupación, pero que habían escrito por función de contar la historia a un solo mánager, porque la banda tuvo varios mánagers durante su proceso”, explica.
Para el actor, esta decisión permitió concentrar diferentes funciones narrativas sin tener que reproducir la personalidad de una persona específica. Al no contar con un referente real al que imitar, tuvo mayor libertad para desarrollar su propuesta a partir del guion. “Desde mi forma de verlo y abordarlo, hay una plena libertad, parte de la confianza del director y porque no hay nada en qué basarte, no existe ningún referente mas que el guion y tu propia creatividad e ingenio”, señala.
Mateu asegura que no toma los comentarios negativos como ataques personales y distingue entre las opiniones que buscan descalificar y aquellas que pueden aportar una reflexión útil sobre su trabajo. “Hay comentarios que son constructivos, que pueden ser buenos o malos, no importan, pero son constructivos, a esos sí les pongo atención”, dice.
UNA HISTORIA BAJO LA LUPA
La controversia alrededor de la serie demuestra que reconstruir la historia de un grupo tan querido implica mucho más que recrear vestuarios, canciones y escenarios de época. También significa abordar experiencias personales, conflictos y relaciones que los protagonistas pueden recordar o interpretar de manera distinta.
Los integrantes originales que se han deslindado de la producción tienen derecho a expresar sus desacuerdos, mientras que los actores defienden el trabajo realizado y la posibilidad de contar historias desde la ficción. Ninguna de esas posturas, por sí sola, resuelve la discusión sobre la fidelidad de cada episodio.
Clara espera que, más allá de las críticas, el público encuentre motivos para reflexionar y rescatar algo de la producción. “A veces es un poco duro, pero entendemos también que es parte del trabajo y ojalá al final se puedan quedar con algo lindo de la serie”, expresa. Jaume, por su parte, considera importante que la historia invite a mirar con mayor atención las condiciones en las que los niños y jóvenes se desarrollan dentro de la industria del entretenimiento.