Alejandro Camacho se recupera de la cirugía, su hijo Max es un gran apoyo para él y su exesposa Rebecca Jones
Hace unas semanas, Alejandro Camacho fue operado de la columna; la intervención duró cuatro horas, y aunque fue delicada, logró librarla sin complicaciones. El actor nos cuenta cómo va su recuperación y también sobre la relación que lleva con su hijo, Maximiliano, de 28 años, a quien procreó con su exesposa, Rebecca Jones, y quien ha sido un gran apoyo para los dos en los momentos duros.
¿Cómo vas de tu operación de columna?
Muy bien, gracias a Dios; al día siguiente de la operación ya estaba caminando, y a las dos semanas hasta manejando. Todo ha transcurrido de forma tranquila, afortunadamente.
¿Por qué te intervinieron?
Lo que pasa es que tenía una desviación en la cuarta y quinta vértebras lumbares, me estaban pellizcando el nervio y el dolor era bastante intenso. Así estuve varios años hasta que terminé La hija pródiga y luego me fui a hacer una película a República Dominicana, ahí me lastimé y me empezó a doler más; entonces, cuando regresé a México, el 23 de diciembre, fui a buscar a mis médicos, programamos la operación, se hizo, y ahora sólo falta esperar que quede bien.
¿Qué recomendaciones te dio el doctor?
Que no estuviera parado y no cargara cosas pesadas; además, camino bastante y me voy a meter a nadar. ¡Me urge ya estar bien!
¿Cuánto tiempo te llevarás para tu recuperación?
Me dijeron que ocho semanas y ya llevo la mitad, así que voy bastante bien.

¿Cómo está tu hijo con lo que te sucedió a ti y a su mamá?
Pues Max ha crecido muchísimo con la situación que ha enfrentado con sus padres: la enfermedad de su mamá (Rebecca Jones) y con su papá operado de la columna, imagínate, pero es un muchacho muy fuerte; ha tenido la oportunidad de vivir en Europa y en Estados Unidos, es músico, y el hecho de estar en Berlín o Nueva York desde muy joven lo ha hecho muy seguro, lo veo sereno y fuerte.
Entonces ha sido el apoyo de su madre también...
Desde luego, es su hijo y es la única mamá que tiene, y yo el único papá.
Y ya hueles a suegro...
Uy, muchas veces.
¿Te gustaría ser abuelo?
Si se da, sí, pero ahora a las nuevas generaciones no les importa mucho eso, aunque a él le gustan las chavas y guapas, y si en un momento dado tiene un bebecito, ¡qué padre!