Después de su participación en el Oscar, Eugenio Derbez se consolida en la Meca del Cine con la comedia ¡Hombre al agua!
Es curioso cómo el éxito alejó a Eugenio Derbez de sus propios sueños. Y es que hace unos años parecía que el comediante, director y productor lo tenía todo: éxito, fama y proyectos que se amontonaban en su oficina.
A pesar de eso, había algo que nunca había podido lograr y que había deseado desde pequeño: probar suerte en la industria del entretenimiento de Estados Unidos.
?Solté mi sueño, y cuando me di cuenta tenía 40 años y pensé que mi carrera estaba hecha, que lo único que seguía eran más temporadas de La familia P. Luche y luego retirarme. Me iba muy bien, pero había soltado mi sueño de venir a Estados Unidos?, compartió Eugenio en entrevista, durante la cual recordó que todo cambió radicalmente el 6 de abril de 2002, cuando falleció su madre, la primera actriz Silvia Derbez. ?Es muy curioso porque pareciera que ella desde arriba me estaba diciendo: ?Acuérdate de tu sueño?. Y es que a los dos meses de que muere recibo una llamada de un agente de Estados Unidos, la cual detonó todo lo que vino después. Ese día, a los dos meses de que murió mi madre, decidí retomar mi sueño, y 15 años después, aquí ando dando lata y sintiendo que estoy empezando como un chavito de 17?.

Ahora este ?latoso? vive en Los Ángeles, California, donde construye la carrera que siempre soñó, mientras la vida lo colma de regalos como su aparición en la pasada entrega del Oscar; de recompensas como la película ¡Hombre al agua! al lado de Anna Faris y Eva Longoria, y de bendiciones como el nacimiento de Kailani (hija de Aislinn Derbez y Mauricio Ochmann), que lo hizo debutar como abuelo.
?Todo ha sido como un sueño. Un sueño que estoy disfrutando muchísimo y por el cual trabajo todos los días?, nos contó en exclusiva el actor mexicano en la pasada entrega del Oscar...
¿Qué recuerdo tienes de la noche del Oscar?
Es tan fuerte todo. El evento en general tiene tanta energía que te paras en la alfombra roja y me pasó como el día de la boda, que te acuerdas de unas cosas y de otras no.
¿De qué sí te acuerdas?
Yo quería tener todo presente, pero por ejemplo, el momento en el que salí al escenario lo tengo literalmente borrado; es tanta la presión y tantas las cosas que tienes en la cabeza que se te va, se te borra, pero lo que sí puedo decir es que es una de las experiencias más lindas de mi carrera. Soñé con ese momento durante muchos años y nunca pensé que me fuera a tocar estar en un escenario de los premios Oscar.
¿Te acuerdas de algo del show?
Que estaba sentado en la tercera fila, al centro detrás de Meryl Streep. También estaban ahí Sandra Bullock, Gina Rodriguez, Salma Hayek, Matthew McConaughey, Denzel Washington. A mi derecha estaban Emma Stone, Jennifer Lawrence y Gary Oldman, que ganó el Oscar al Mejor Actor. ¡Estaba con la crema y nata! En la misma fila que yo, Christopher Plummer; yo era su fan porque desde niño lo veía en La novicia rebelde , era el capitán Von Trapp, el galán, y mi mamá moría por él, y justo cuando entré le dije a Ale, si mi mamá viviera y viera con quién estoy sentado, se muere. Me tocó estar con gente muy padre.

Además, también presentaste la mejor categoría para un mexicano: el tema Recuérdame, de Coco...
Me tocó presentar la canción ganadora que fue Coco , además, cantada por Natalia Lafourcade y por Gael; fue un gran momento, la verdad, no me lo esperaba.
¿Cómo viviste ese momento?
Me la pasé estudiando. Pedí el texto una semana antes y lo memoricé porque también siempre he soñado que se me puede ir el teleprompter, así es que dije: ?A mí no me va a pasar?.
¿A ti se te ocurrió gritar ?¡Viva México!? o venía en el guión?
Rematé con un ?¡Viva México!? porque tenía muchas ganas de decirlo, ya que nunca lo habían dicho en el Oscar. Y por lo menos fui el primero. Luego lo dijo Del Toro esa misma noche, pero nunca me había tocado oírlo.
Fue una noche de ensueño?
Sí, para todos los que estábamos ahí. También para Guillermo del Toro, con la carrera tan espectacular que ha hecho en ese país ya le tocaba un Oscar. El simple hecho de pisar el escenario de un premio como ese y que me permitieran anunciar la canción ganadora para mí fue un sueño hecho realidad. Y sí, los sueños se cumplen. No hay que dejar nunca tus sueños a un lado.