Son su mayor pasión.
El pasado 11 de octubre, Carlos Loret de Mola y las 172 personas que integran el equipo de Primero Noticias celebraron 10 años del espacio transmitido por El Canal de las Estrellas. Y aunque con ellos ha integrado una gran familia, es la formada hace 12 años con su esposa, Berenice Yáber, la que ocupa el sitio preponderante en su vida, tanto que sus hijos, Mikel, Katia e Iñaki, lo ponen cada vez más entre la espada y la pared al pedirle o mostrarle con actitudes su deseo de que ya no vaya a las guerras.
?De hecho, cuando ellos nacieron creí que ya no iba a regresar. Y sí, la primera vez que volví a una ya con hijos me costó muchísimo trabajo despedirme, fue durísimo, ¡me dieron ganas de llorar! Dije: ?No voy a poder?, y mira... No sé si cuando sean más conscientes lo van a sufrir conmigo y no sé si lo voy a dejar de hacer?, comentó recientemente en una entrevista. Justo con motivo del aniversario de su noticiero, presentó un recuento de los mejores sucesos, entrevistas y noticias transmitidos en las dos mil 610 emisiones que llevan desde 2004.

En entrevista nos reseñó los momentos más difíciles e impactantes que ha vivido en su trinchera informativa dentro de Noticieros Televisa.
Guerras en Afganistán, Libia... Desastres naturales en Indonesia, Haití... ¿Qué ha sido lo más impactante que has presenciado y que influyó en tu vida?
Destacaría dos: el tsunami en Indonesia (2004) y el sismo en Haití (2010); ¡nunca había visto tantos cadáveres! En ambos casos fueron 300 mil muertos y era una peste desde que nos bajamos del avión. En Indonesia pasaban junto a nosotros camiones repletos de cadáveres, y al llegar a nuestro destino fue caminar entre éstos durante cuatro días. Además, no había dónde dormir ni agua y, lo peor: ¡seguía temblando! Eso nos hacía morir de pánico. Entonces dije: ?Esto no lo volveré a ver jamás?, pero sí lo hice años más tarde del otro lado del mundo. En Haití volví a ver las mismas escenas y a respirar ese olor a muerte que, creí, nunca más volvería a hacerlo.

¿Cuál ha sido el acto de sobrevivencia más extremo a que te has enfrentado y en dónde?
Precisamente en Indonesia, porque no había agua potable y nosotros tampoco la habíamos llevado. Creímos que íbamos a cubrir algo similar a un huracán, pero no sabíamos de qué se trataba ni a lo que íbamos, entonces fuimos mal preparados. Para empezar, no había personas, ¡se habían muerto todos! Y no tener agua ni comida durante un par de días sí estuvo fuerte. Jorge, Raúl y yo la pasamos muy mal. Recuerdo que en los enlaces me preguntaban: ?¿Cuánto tiempo van a tardar en reconstruir??. Les respondía: ?No hace falta reconstruir porque, ¿para qué levantas una escuela si ya no hay alumnos? ¿Para qué levantas un hospital si ya no hay enfermos? ¿Para qué levantas un edificio si todos murieron??.

¿Le dices algo a tu familia cuando vas a una cobertura de alto riesgo?
Si les digo algo, me pongo a llorar. La primera vez que fui a una guerra lloré tanto en el aeropuerto al despedirme de mi esposa... Entonces mejor no les digo nada. Sólo ?Bye, bye, ¡adiós!?. El tema de los hijos es fuerte. Siempre que la voz se me quiebra o lloro es por algo que tiene que ver con ellos. Siento que, conforme crecen, son más conscientes de mi trabajo y les pesa más. Yo no sé si eso me va a hacer quebrarme en el sentido de decir: ?¡Ya no voy!?. Cuando fui a la guerra de Siria, mi esposa me dijo que mi hijo mayor estaba entre emocionado y preocupado; mi hija Katia, que tiene ya siete años y medio, lo resintió mucho. El niño más pequeño ni cuenta se dio.

¿Mikel, el mayor, te ha dicho algo?
Fíjate qué curioso: hace dos semanas, platicando de esto, me dijo: ?Ya no quiero que vayas?. Nos íbamos a subir a la montaña rusa de un parque de diversiones, cosa que a mí no me gusta; conforme se acerca nuestro turno me sudan las manos y la paso mal. Digo: ?¡No me quiero subir, no me quiero subir!?. Entonces él me preguntó algo que me mató: ?Papá, ¿cómo es posible que no te dé miedo ir a las guerras y sí subirte a la montaña rusa??. Le contesté: ?Lo hago por ti, porque te quiero y porque me la paso bien?. Y me comentó: ?¿Sabes qué? Prefiero nunca más subirme a una montaña rusa a que tú vuelvas a ir a una guerra?. ¡Me quedé congelado!, porque a él le fascina subirse a estos juegos conmigo. Le dije: ?Ya hablaremos cuando haya otra?, pero, la neta, ¡su comentario me pegó durísimo!
Has señalado la entrevista de Kalimba como la peor, ¿te arrepientes de alguna otra cosa que haya pasado en Primero Noticias?
Dos asuntos han sido mis grandes errores: uno, esa entrevista mal hecha por mí. Fue un error muy grave y el público me lo cobró muy bien, de una manera que me merecía. El otro fue también un error garrafal: cuando las autoridades inventaron la detención de la francesa Florence Cassez.

“No me queda claro si ella era secuestradora, pero lo que no fue verdad es lo que actuaron y nosotros transmitimos, como si en ese momento fuera un operativo. Yo me fui con la finta: nos dijeron: ?Vamos a liberar a unos secuestrados?, y me metieron un gol. Bueno, se lo metieron a un chorro de medios de comunicación, nada más que ahora todos se lo quieren cobrar a Televisa, como siempre. Nunca imaginé que la Secretaría de Seguridad Pública se volvería una academia de teatro donde pondrían a actuar a las personas. Lo hicieron y me metieron ese gol y he tenido que pagarlo. Fue un error que he reconocido públicamente también. No me apena decir que tengo errores, y muy graves algunos de ellos. Y por supuesto que me pesan, no me los tomo a la ligera.
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