“Pobre Juventud” sucede en un reformatorio.
Transmitida en 1986, se trata de la primera telenovela con perfil enteramente juvenil en la historia de la televisión mexicana y que retrata una realidad cruda de la sociedad en aquella época en la que todavía no se conocía el concepto de reinserción social, ya que solo se hablaba de castigo y sentencia para reos.
Fue la primera telenovela producida por Carla Estrada y fue protagonizada por Alberto Mayagoitia en el personaje de Jorge, un joven atormentado por el desapego de su padre, un hombre que prefiere el alcohol a la familia, y el desprecio al amor de su hijo.
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Jorge se degrada hasta convertirse en un joven rebelde primero, y luego en un delincuente que huye de la policía.
Mayagoitia ha contado que la producción y grabación del melodrama fueron especialmente caóticos y que en “los pasillos de Televisa nos conocían como ‘pobre producción’”.
Todo sobre la banda que marcó a varias generaciones
El discurso de Mayagoitia en el premio TVyNovelas de 1987
La actuación de Mayagoitia fue tan brillante que el público votó para otorgarle el premio TVyNovelas de 1987. Y el galardón le fue entregado por Arturo Peniche, que entonces ya era un galán consagrado.
El discurso de aceptación del premio fue aprovechado por Alberto para hacer una declaración de principios.
“Quiero dedicar este triunfo a todos los compañeros amigos, delincuentes, asesinos, drogadictos, alcohólicos que están en el Consejo tutelar de menores en la Correccional que son la verdadera pobre juventud, a todos ellos gracias, que dios los bendiga.
El mensaje se viralizó cuando muchos usuarios lo interpretaron de forma equivocada como si fuera una ironía (o al menos sarcasmo) que Mayagoitia mencionara a los delincuentes como “amigos”.
Sin embargo, el propio Alberto corrigió esa percepción, pues escribió un mensaje en ese mismo video.
“Un actor gana el premio de mejor actor juvenil del año. La cara de quien le entrega el premio desata mas comentarios que el premio o el discurso de aceptación. Así son las cosas. Saludos y gracias por acordarse de mí”.