El pleito legal entre Maribel Guardia y la viuda de su hijo, Imelda Tuñón, ya llegó al siguiente nivel: La actriz decidió frenar la convivencia que podría tener con su único nieto.
El motivo, según Maribel, es que la defensa de Imelda habría maquilado un plan que incluye presunta alienación parental con el menor de edad.” No puedo dar crédito el nivel de vileza de quienes usan a un niño para ponerlo a mentir en contra de su propia familia paterna, sin reparar en el daño que le hacen y en el hecho que un día va a entender que lo están utilizando”, fue parte de lo que dijo Maribel Guardia.
A continuación, las declaraciones completas de Maribel Guardia sobre el caso:
Con el corazón destrozado, les informo que, a escaso tiempo de que por fin se me conceda un régimen de convivencia con mi único nieto, la defensa legal de nuestra contraparte, con el propósito de evitar que esto ocurra, han fabricado un “dictamen privado” en el que han usado a mi nieto, evidentemente alienado, para expresar de manera vil y falsa que mi esposo y yo lo agredíamos.
¿Recuerdan aquel video viral, en el que su madre le colocó una máscara y lo expuso en una transmisión en vivo, haciéndolo decir cosas violentas, con lenguaje absolutamente impropio para un niño y con expresiones de odio hacia mi persona?
Nos encontramos ante una situación similar, en la que van más lejos, en este caso con la intervención de una “perito privada” con la que sin ningún temor a Dios, colocan mentiras en la boca de un niño.
Lo más doloroso es que, según la información de inteligencia que nuestro abogado, el licenciado Beceíro, les explicará a detalle, existe un plan perverso para que, al darse la primera convivencia, se pretenda utilizar nuevamente al niño para culpar a mi esposo de algún tipo de agresión horrible; y si él sale del país durante mis encuentros, el señalamiento recaería entonces sobre mí, o sobre mi sobrina.
No puedo dar crédito el nivel de vileza de quienes usan a un niño para ponerlo a mentir en contra de su propia familia paterna, sin reparar en el daño que le hacen y en el hecho que un día va a entender que lo están utilizando.
Ante ese riesgo inminente, me veo obligada a declinar de algo que estaba a punto de lograr: Convivir con el niño que crié desde los cero años y hasta los ocho. No porque haya dejado de amarlo, sino porque sé que el encuentro que tanto he esperado, será usado para perjudicarnos.
No existe dolor más grande para una abuela que tener que renunciar al abrazo de su único nieto, por el temor fundado de que ese abrazo se convierta en una trampa.
La convivencia es también un derecho del niño, y me duele profundamente que los conflictos de los adultos sigan colocándolo en medio de una situación que lo está dañando, cuando mi intención siempre fue precisamente protegerlo.
El amor por mi nieto permanece intacto y me lo quedaré tatuado en el alma. Ojalá algún día pueda comprender que, me veo obligada a permanecer alejada, y que lo hago con el corazón destrozado por el temor fundado de la trampa que quieren colocarnos.
Gracias a todos por su atención.