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"¿Aceptará abonos?"... Silvia Pinal y cuánto le costó el retrato que le pintó Diego Rivera

"El retrato de Diego Rivera es el regalo más bello que me haya hecho alguien del mundo artístico".

Por TVyNovelas

- 12/09/2021 01:00
Silvia Pinal y Diego Rivera

Silvia Pinal y Diego Rivera

Te presentamos un fragmento de nuestro especial de colección, ya a la venta, TVyNovelas presenta [ídolos de la pantalla] Silvia Pinal, diva, musa y estrella de México... Que tuvo la fortuna de posar para el maestro Diego Rivera, en un retrato que pasará a la historia.

Cuando comenzó a construir su residencia en el Pedregal, al sur de la Ciudad de México, Silvia Pinal pidió a Gregorio Walerstein recomendarle un arquitecto. El productor le presentó a Meni Rosen (Manuel Rosen Morrison), quien se ganó el aprecio y confianza de la actriz con su trabajo. “Estábamos a media construcción cuando me dijo: ‘Para que tu casa quede completa, hace falta una pintura de Diego Rivera. Vamos a ir a su estudio para que lo conozcas y te haga un retrato’. Le dije: ‘¡Estás loco! ¿De dónde voy a sacar dinero para pagarle?’. Entonces trabajaba mucho, hasta en palenques, para pagar los sábados las ‘rayas’ de los peones", cuenta la sonorense de cuando su amigo la llevara a la casa del muralista, en San Ángel.

"Era gracioso, simpático, un pillo. Le propuse hacerme un cuadro y dijo que encantado lo hacía. 'Tienes un brillo muy particular, como si estuvieras iluminada, como un ángel. Es más, te estoy pintando desde que te vi'. Me preguntó si quería salir desnuda o con un vestido transparente, como lo hizo María Félix. ‘No, vestida maestro’, le dije. ‘¿Sentada?’, me cuestionó. ‘No, sentada no es mi imagen. Mejor de pie’. Me dijo: ‘De pie es muy cansado’. Le respondí: ‘¿Cansarme? ¡Qué va!’. Ya después me di cuenta la razón que tenía, lo agotador que es posar de pie. Cuando salimos, le dije a Meni: ‘Oye, ¿y cómo le voy a pagar?’. Me contestó que no pagara ‘raya’ el sábado. ¡Imagínense! 50 mil pesos a la semana. La casa del Pedregal me costó un millón".

En su libro autobiográfico, 'Esta soy yo', Silvia Pinal relata:

"Y yo seguía pensando... Es Rivera, Silvia, es Rivera... ¿aceptará abonos? Dios, ¿cuánto me va a cobrar, cuánto costará?

Terminó el cuadro en 1956, en pocas pero agotadoras sesiones, y llegó el día en que tenía que recoger mi cuadro, era el día de mi santo. Entré a su estudio, el cuadro estaba terminado, me quedé impactada cuando lo vi. (...) Había llegado el momento que tanto me preocupaba. Finalmente dije: '¿Maestro, cuánto le debo?' -'¿De qué?' -'¿Cuánto le debo por el cuadro?'

Y ahí seguía yo, con las piernas temblorosas y cincuenta mil pesos en la chequera, que correspondían a la 'raya' de mi casa, y pensaba que si me pedía más, pues ya le diría que le iría pagando en abonos. 'Pues fíjese que no, con eso de que hoy es su santo, ¿qué le parece si se lo regalo?'... Así fue como terminó regalándome ese cuadro que había pintado durante semanas para mí".


ÉL LA QUERÍA DESNUDA En las sesiones, el pintor hizo gala de buen conversador. "(...) Me sacaba los colores a la cara. Me preguntó si alguna vez había hecho el amor con una mujer. '¡Ay no, maestro! Cómo cree', le respondí. '¡Ah, es maravilloso, un poema! Yo vi a fulana y a sutana, y es una maravilla', añadía". También le habló de María Félix, de Dolores del Río, de Frida Kahlo... Su exmujer, Lupe Marín, le llevaba canastas de comida y se ponían a taquear... "Eran unas comilonas con platillos mexicanos, ¡era una gloria!", contó a TVyNovelas la actriz en 2013. 

Ahí conoció a la crema y nata de la cultura en México: Carlos Fuentes, Octavio Paz, Rafael Coronel, Elena Poniatowska, Dolores Olmedo... El 27 de octubre de 1956, una semana antes de que el pintor concluyera el retrato, Silvia Pinal manifestó al semanario Mañana: “Me siento muy pequeñita. Nunca he ambicionado la perfección, porque no existe, pero en este momento quisiera ser perfecta para no defraudar al maestro Diego Rivera”. Por su parte, el muralista manifestó: “(...) Encuentro que el vestido debe escogerlo la modelo, porque (este) forma parte de su personalidad. Silvia dirá que soy irrespetuoso, ineducado e indiscreto(,) pero a mí me gusta ese vestido porque acusa muy bien la forma, aunque yo hubiera deseado pintarla sin él. La belleza no debe ser propiedad privada. Estoy seguro de que con (ella) yo hubiera pintado el desnudo más hermoso del mundo”.


Lo dejará en comodato al Museo Estudio Diego Rivera Una vez que el retrato al óleo estuvo listo, el artista lo envió a casa de Silvia Pinal, el 3 de noviembre de 1956, día de su santo. La dedicatoria decía: “La bella chamaca, genial, Silvia Pinal en su onomástico”. 

Desde entonces, la obra ha recorrido el mundo, presentada en museos con una garantía de seguro de tres millones de dólares. "Eso le integra un currículum importante y va subiendo en prestigio, en precio, en muchas cosas... Que valga la pena, porque es lo que merece una obra así”, comenta la actriz. Cuando acondicionaba el Teatro Silvia Pinal y necesitaba dinero, recurrió a él: "Para salir de apuros decidí ofertarlo; María Félix ya había vendido el suyo, así que tenía clientes potenciales. Fui a ver a Juan Gabriel, quien ya había comprado el de La Doña, pero no se animó a comprarlo”.

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