Famosos

"Sí, tengo cáncer"... Verónica Toussaint nos comparte su lucha contra esta enfermedad

Levanta la voz para detectarla a tiempo y salvar vidas 

Por Gil Barrera y Otto Rojas

- 11/10/2021 12:40

Su arrolladora personalidad le ha permitido marcar un sello único en la pantalla. Verónica Toussaint dice lo que piensa sin mirar a los lados, y eso es lo que ha atrapado a la audiencia que la sigue todos los días en el programa ¡Qué chulada!, que conduce para Imagen Televisión. Esta actriz, que hemos visto en diversas telenovelas y espacios de comedia como La culpa es de la Malinche, lleva una carrera sólida en los medios, destacando no sólo por su humor negro, sino por la honestidad que hay en sus palabras.

Es precisamente esa transparencia la que hoy le permite descubrir sus miedos y revelar, sin victimizarse, una dura verdad que se incrusta en sus días: padece cáncer de mama. Pero más allá de echarse a llorar, que obviamente sí lo ha hecho, afronta con valentía esta batalla, invitando a las personas a que atiendan constantemente su salud, que escuchen a su cuerpo y no dejen pasar los malestares que podrían ocasionar problemas mayores.

Es muy clara en el mensaje que comparte con TVyNovelas: aconseja llevar el proceso con valentía, optimismo, y pensando que ser feliz es la única responsabilidad que, como humanos, tenemos en este plano terrenal.

Después de años de trayectoria y de lucha, teniendo tu propio programa en la televisión nacional, ¿crees que, finalmente, se le está haciendo justicia a tantos años de trabajo? Yo no lo llamaría justicia, creo que por fin las cosas se acomodaron como tenía que ser, que llegué a donde tenía que llegar, y es al público femenino. Pienso que en mi trabajo personal mucho tiene que ver mi personalidad, porque siempre estuve en programas con hombres, pero al fin me tocó poder experimentar el estar en un programa de mujeres para todo público. Y me siento muy plena de estar en un programa como ¡Qué chulada!, en el que somos absolutamente libres de ser y de decir lo que queremos, que no tenemos un guión, que es un programa muy honesto, y que lo que ven es lo que somos cien por ciento. Me siento muy afortunada, igual con el podcast que acabo de estrenar: Bravas, que es para mujeres de arriba de 40 años. La paciencia hizo que se acomodaran las piezas a donde yo me siento más congruente hoy en día.

¿Fueron muchos años de estar buscando una oportunidad que te diera una percepción diferente, o qué te lleva a ¡Qué chulada!? Tiene que ver con que yo antes era reconocida en el medio como Verónica la alburera, la de doble sentido, la que tenía mucho lenguaje masculino y, de repente, también cambié; las situaciones de la vida hacen que uno cambie y que me decida a explorar algo mucho más femenino, más honesto. Quizá quería dejar de hablar de política, y llegó ¡Qué chulada! a mi vida. Ahora me siento más congruente con mi trabajo personal, con quien soy yo en mi vida diaria y con quien soy yo en el trabajo.

¿En qué momento de tu vida llega? En uno muy peculiar, porque yo estaba en ¡Qué importa! y La corneta, con Eduardo Videgaray y El Estaca. Lo disfruté y lo gocé porque son unos maestrazos; sin embargo, había momentos en los que no quería decir algún chiste, no quería molestar a cierta persona. Vino entonces la propuesta de ¡Qué chulada!, y me pareció bien explorar en el público femenino. Pero vino la pandemia y me hizo recapacitar que no quería estar en ningún lugar en donde no fuera feliz. Y ya no me hacía clic con quien era. Renuncié a ¡Qué importa! e incluso terminé una relación, porque entendí que la pandemia vino a enseñarnos que la vida es ahorita, que no sabemos qué nos depara el destino, más que nuestra responsabilidad de ser felices. Por eso me entregué a ¡Qué chulada!, y de eso ya pasó más de un año. Puedo decir que soy feliz de ir a trabajar todos los días con mujeres ching..., inteligentes, y hemos conectado muy bien con el público que se quedó en su casa.

Además, rompiendo el patrón de la mujer en la televisión, porque tienes una comunicación directa con la audiencia… Es que estamos acostumbrados a la perfección televisiva, y en ¡Qué chulada! lo que menos somos es perfectas; en ningún momento estamos aparentando y no estamos cuidando lo que decimos.

También te das permiso para hablar de cualquier situación que estés enfrentando, ¿esto te lo da el respeto que te has ganado por parte del público, o por qué se hace más fácil este tipo de comunicación contigo? Es que, gracias a la pandemia, encontré una comunidad increíble de seguidoras, que no son las típicas fans, son un montón de chavas que se ayudan entre ellas; que si a una le pasa algo, la otra le manda flores, porque viene de una comunidad genuina, y ser honesta y congruente en televisión es lo que me ha hecho tener la responsabilidad de querer compartir con mi gente.

Estás en un momento importante de tu vida, ¿qué podría empañarlo? ¡Que me quitaran el juguete! Que no me dejaran sentarme a hacer televisión en confesiones de los famosos vivo, a estar en las redes, a hacer mi podcast o a comunicarme a través de mi canal de YouTube. Estar con la gente de esa plataforma es estar con la gente en la sala de mi casa como soy. Que no tuviera oportunidad de tener voz. Estoy pasando por un momento complicado que quería compartir con ustedes, por supuesto; sin embargo, tomé la decisión de hacerlo público porque, independientemente de la situación, puedo convertir esto en un mensaje muy poderoso desde mi trinchera, de decir: “Tengo cáncer de mama”… Es superintenso, muy confuso, complicado, oscuro, pero creo en la parte luminosa de las historias; luego hay bendiciones disfrazadas, ya sea de enfermedades o de enseñanzas. Y en este caso, hace más de un mes, me detectaron cáncer de mama. Y bueno, en el periodo de la búsqueda del equipo médico, es muy, muy oscuro, es muy angustiante. Sin embargo, cuento con el apoyo incondicional de mi familia y de una red de contención de amigos que me han hecho el camino más fácil.

No debe ser fácil para ti, que eres tan activa, hacer una pausa y pararte frente a un doctor que te diga: “¡Tienes cáncer!”… ¡Es horrible! Siendo una mujer independiente, que me mando sola, este frenón de vida, en el que nos dicen que necesitamos ser vulnerables, necesitamos que nos ayuden y hasta necesitamos dejarnos caer, esa es la parte que más me está costando trabajo; mostrarme vulnerable, el llorar porque sí, porque tengo cáncer, porque está de la ching..., porque estoy asustada, porque no sé qué vaya a pasar, no sé cómo me voy a sentir... De repente decir: “Tengo cáncer” me permite dejar ser vulnerable, me hace aceptar cuando no puedo generar contenido, cuando no puedo sonreír. No he dejado de trabajar desde que supe la noticia, y no porque sea yo muy fuerte o muy ching...; he tratado de respetar mi cuerpo y la energía que tengo para lo que me alcanza, pero para mí, es vitamina absoluta estar en la tele. Pero también necesitaba decirlo, necesitaba comunicarlo. Necesitaba ponerme del lado de las personas, porque todos tenemos a alguien o conocemos a alguien que tiene cáncer. Y nos falta tanta empatía... Es horrible tener que estar ahí para poder entenderlos, porque no quiero que alguien que yo quiero pase por eso. También hay que accionar... Victimizarse en este caso puede ser peligroso, porque no es un castigo. Por eso, creo que en un mes como octubre es importante que la gente sienta que hoy más que nunca los comprendo y que tenemos que tomar acciones concretas y reales para prevenir, para acompañarnos.

¿Cómo afrontar a tu familia y darles una noticia que pudiera ser devastadora? Gracias a Dios, tengo una familia muy unida; fueron partícipes desde el día uno, desde que les dije: “Oigan, tengo esta bolita que no me gusta, que debo hacerme un ultrasonido, una biopsia”… Mi familia me acompañó durante los procesos de los doctores; mi madre no se ha separado de mí, ni mi papá. Ellos llevan juntos 53 años. Y mis hermanos también han estado ahí, todos los días, acompañándome emocionalmente, dándome ánimos, con esa inteligencia que tienen mis padres de saber cuándo es momento de apretarme los botones para que no tenga yo pensamientos negativos.

¿De qué has tenido miedo? Lo primero que nos viene a la mente es: “Tengo cáncer, me voy a morir. Game over (juego terminado)”. Y luego, cuesta trabajo digerirlo, porque pienso que quizá no vaya a morirme, pero sí voy a ser esta calaca verde que vomita todo el día, porque la quimio me destruye. Uno siente miedo por no saber lo que va a pasar, siente miedo a lo desconocido, al dolor. Pero se trata de hacer un trabajo mental, vamos un día a la vez. No he dejado de hacer meditación, yoga, de comer supersano, de tomarme todo lo que me dicen. Yo digo que voy a cruzar los puentes conforme vayan llegando; de lo contrario, sería muy abrumador. Eso me gustaría compartirlo con las personas que están viviendo esto; les digo que no se llenen de información, que vayan pasito a pasito. No hay que adelantarnos, porque la mente es muy traicionera, y si algo nos regalan las enfermedades como enseñanza, es a ponernos en el presente.

Tú que eres una mujer de planes, ¿cómo reviertes esa idea de futurizar? Sigo trabajando mucho, pero ahora, teniendo presente que estoy en quimioterapias y debo esperar a ver cómo reacciona mi energía, mi cuerpo. Es muy loco pensar que ahora, para mi trabajo, tengo que priorizar por medio de la verdad, aceptando que no sé si la energía me dé, por ejemplo, para grabar dos programas el mismo día.

¿Cómo te arroparon en el trabajo? ¿Qué les dijiste? Se les dice la noticia así tal cual: “Tengo cáncer. Voy a estar en quimioterapias, a ver qué pasa”. En el canal, los ejecutivos, mi productor, fueron muy empáticos, me ofrecieron su apoyo, se amoldaron a mi situación. De mis compañeras, lo único que he recibido es un apoyo incondicional, ha sido una hermandad. Y te puedo decir que en este mes y medio, la razón por la que más he llorado es por las muestras de amor que he recibido y la solidaridad.

¿En qué parte del proceso médico vas? ¿Qué sigue? Ya llevo el primer mes de quimioterapias, me falta todavía un ciclo largo; habrá que esperar al año que entra para ver los progresos. Me parece que esta es una enfermedad que hay que tratar con pinzas, con mucho optimismo, y esperar que los estudios vayan hablando por sí mismos. Sigo con mi equipo de médicos, sigo haciendo mi chamba personal, hago terapia, hago meditación, hago yoga, hago pilates para seguir fortaleciendo mi cuerpo. Podría sonar contradictorio, pues por un lado pueden pensar que estoy enferma de cáncer, pero yo digo que mi cuerpo sólo tiene un tumor que debo atacar. Quiero pensar así, le pido a la gente que no me vea como una enferma, que me traten como me han tratado toda la vida, y para mí es muy importante el humor, porque el pesimismo nos derriba.

¡SUSCRÍBETE A TVYNOVELAS!

En esta nota

  • Verónica Toussaint
  • tvynovelas
  • Famosos
  • cáncer
  • Qué chulada

Recibe todas las noticias en tu e-mail

En TVyNovelas encontrarás toda la información del espectáculo.

Debes completar un tu e-mail Debes completar un e-mail correcto.
Ya estás suscrito a nuestro newsletter. Pronto recibirás noticias en tu correo.

Suscribirse implica aceptar los Términos y Condiciones

Más especiales

Sigue leyendo

Ranking

Más de Famosos