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Sergio Goyri celebra 45 años de carrera y confiesa: "No quería ser villano"

El actor confiesa por qué se negaba a ser el malo dentro de la ficción

Por Nayib Canaán

- 13/10/2021 12:12

Ha brillado como protagonista conquistando el aplauso del público. Pero si algo no puede negar Sergio Goyri, es que como villano, ¡lo aman! Y es que puede hacer sufrir a las heroínas, pero al final, termina tocando el corazón de la audiencia que espera su reivindicación.

Ya son 45 años de carrera los que celebra este actor, a quien acabamos de ver como el padre de Gala Montes en Diseñando tu amor. Él los festeja feliz, al lado de su mujer, Lupita Arreola, y conmovido por la distinción que le hiciera hace días el Premio Latino Fama, en Nueva York, honrando sus grandes éxitos en la industria del entretenimiento. De ese galardón y de las etapas de su trayectoria nos habló, en exclusiva, este talento del espectáculo mexicano.

Acabas de recibir un reconocimiento en Estados Unidos, ¿de qué se trata? Es un premio muy especial para mi mujer y para mí porque es un reconocimiento que nos hace la comunidad latina avecindada en Nueva York y sus alrededores. Entonces, es algo muy satisfactorio porque los premios son muy importantes para uno, más cuando vienen por parte del público que nos sigue.

Además, llega en un momento muy especial, porque este 2021 celebras 45 años de carrera… Sí, fue en marzo de 1976 que empezamos nuestro andar en esta maravillosa profesión, con una obra de teatro que se llamó Todos lo hacemos así, al lado de Ana Bertha Lepe, Carmen Molina, Lupita Lara y otras estrellas de ese momento. Entonces, ha sido un recorrido en el que llevamos unas 25 piezas teatrales, la misma cantidad de telenovelas, más de 350 películas, seis discos, unas cuantas fotonovelas, muchas presentaciones. La verdad, Dios me ha premiado con muchísimas bendiciones en mi carrera; siento que el gran éxito ha sido llevar 45 años haciendo lo que a mí me gusta hacer, y disfrutarlo con el cariño y el reconocimiento del público.

¿En las telenovelas debutaste con Lucía Méndez haciendo Mundos opuestos? ¡Exactamente! Esa fue mi primera telenovela y yo era un verdadero extra ahí, salí como en tres capítulos, pero el reparto era multiestelar, encabezada por el señor Ernesto Alonso, Lucía Méndez, Rita Macedo, Ana Martín, Jorge Luque, José Alonso y Carmen Montejo. Se me dio la oportunidad de toparme con esas grandes figuras, aunque sea en muy pocos episodios.

¿Recuerdas cómo llegaste a ese proyecto? Fue gracias al señor Ernesto Alonso, a quien iba a acosar diariamente en los pasillos de Televisa para que me diera la oportunidad de trabajar en alguna de sus producciones, hasta que, en una de esas, se hartó de verme y le dijo a uno de sus asistentes que me atendiera para ver qué quería. Le entregué unas fotos que traía, le expliqué que era actor y quería trabajar, fue cuando me dieron unos tres capítulos, ya luego hice más episodios en una telenovela que se llamó Amor prohibido; después me fueron dando más y más escenas en otros melodramas.

¿Cuál fue el personaje con el que terminaste de despegar? El parteaguas en mi carrera fue El maleficio, en la que hice el papel de César de Martino. Ahí fui hijo de Ernesto Alonso; junto con Humberto Zurita y Sergio Jiménez, éramos los tres hermanos. Después de ese proyecto tan importante obtuve mi primer protagónico al lado de Erika Buenfil en la telenovela Angélica.

Y unos años más tarde te consagrabas como villano interpretando a Ignacio Aguirre en Te sigo amando… Después de hacer como siete protagonistas, la señora Carla Estrada me habló para esa telenovela. Me ofrecía el personaje antagónico, y yo, en su momento, le dije que no, que le agradecía mucho pero que yo solamente hacía protagonistas; no quería ser villano. Pero ella me dijo que el personaje era sensacional y terminó convenciéndome. Es que ella es una gran productora, de las mejores que ha tenido Televisa, con una visión tremenda; Te sigo amando fue un éxito brutal, la plataforma de mi proyecto musical y de otras cosas. La novela se convirtió en un trancazo, siendo transmitida en más de cien países.

¿Qué era lo que te impedía ser el malo de la historia? Lo que pasa es que cuando tú estás haciendo protagonistas, eres el primer crédito, el personaje más importante, el que le gusta a las señoras de la casa, pero ya siendo el malo, la gente nos puede llegar a odiar y las carreras se podían venir a menos. Eso era lo que pasaba por mi cabeza, pero iba mucha gente a verme grabar Te sigo amando, y había un señor que para mí es una eminencia de las telenovelas, don Miguel Sabido, y me dijo que yo era el creador de un nuevo arquetipo de la actuación, porque me convertí en el villano amado y eso no se había hecho. Es que el personaje en sí estaba contemplado para que lo odiaran, pero nosotros le metimos la parte en la que él estaba enamorado, que todo lo hacía por amor, y la gente siempre tuvo esa esperanza de que este hombre reaccionara e hiciera bien las cosas.

Es por eso que luego, en otra versión llamada La que no podía amar, el “villano” se reivindicó y se quedó con la protagonista… Así es, pues ya se lo merecía.

Te acabamos de ver en Diseñando tu amor como un hombre que juzgaba y condenaba, ¿has sido así alguna vez? De repente sí he sido así en lo mecha corta, quizá vemos algo y reaccionamos inmediatamente. Pero yo lo que recomiendo es tener un poco de paciencia, tolerancia, escuchar a las demás personas, porque no sólo la historia que cuenta uno es la que existe, también hay que oír lo que ocurre del otro lado; muchas veces uno puede precipitarse o hacer cosas que no están bien para los demás.

También compartiste escena con muchos actores jóvenes, ¿cómo ves a la nueva generación? Muy bien, hay excelentes actores; esta pandemia ha venido a ubicar, a poner los pies en la tierra de mucha gente, porque aquí es muy fácil perder el piso. Hay mucha gente que piensa que con una telenovela ya son Richard Gere, pero no, hasta las estrellas de Hollywood tienen su principio y su final. Deben seguir trabajando durante todo el proceso de su carrera y tienen que respetarse a sí mismos, al público, a la carrera, a los compañeros. El ser famoso lo debemos utilizar para bien, no hay que creerse el cuento. Recuerdo una vez que me acerqué a don Emilio “El Tigre” Azcárraga a pedirle un aumento porque la telenovela que estaba haciendo en ese momento era un éxito, y él me respondió que me pagaba para que hiciera las cosas bien. Decía que el principal pago de los actores mexicanos no era el dinero, sino con la imagen que iban ganando.

¿La pandemia te hizo poner más los pies en la tierra? Siempre los he tenido, aunque de repente uno se la cree un poquito. Le doy gracias a Dios por haberme dado tanto trabajo, pero sí fue desgastante.

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