Burt Reynolds. Recordamos a una leyenda del cine

Burt Reynolds. Recordamos a una leyenda del cine

Burt Reynolds. Recordamos a una leyenda del cine

Getty Images, Web

Murió a los 82 años quien fuera considerado un símbolo sexual y en los setenta lograra colocar sus películas entre las más taquilleras

13 de Septiembre del 2018. Por Marcela Sánchez Greene

El bigote y su sentido del humor eran su sello característico, y así fue como protagonizó comedias que se colocaron en el gusto del público. Burt Reynolds nació en 1936 en Lansing, Michigan. Su sueño de juventud era convertirse en una estrella del futbol americano, pero una lesión en la rodilla lo orilló a cambiar el rumbo de su vida. Sus primeros pasos en el mundo de la actuación los dio en las tablas del teatro en Nueva York tras ganar una beca, ahí conoció a la actriz Joanne Woodward, quien le ayudó a conseguir un agente. El comienzo no fue fácil, y antes de conseguir un papel en la televisión trabajó como lavaplatos, mesero y chofer de camiones. Su estilo era una combinación de un chico malo bien parecido con tintes de macho, y eso fue lo que más llamó la atención para que obtuviera su primer papel en la serie de televisión Riverboat (1959), y comenzar así su carrera en la pantalla grande con la cinta Amarga pesadilla (1972).

NOS DEJÓ GRANDES CLÁSICOS

Los años 70 y 80 fueron su época dorada, era uno de los favoritos del público, y cintas como Dos pícaros con suerte (1977), Carrera de locos (1982) y La mejor casita del placer (1983), entre otras, fueron de las más taquilleras.

Reynolds se inclinó por protagonizar comedias y rechazó algunos papeles, como el de Han Solo de la saga de La guerra de las galaxias, James Bond y el de Michael Corleone en la saga de El Padrino. Al respecto, durante una entrevista mencionó: “Tomé los papeles que eran los más divertidos y no los que fueran un reto”.

A finales de los años 80, su carrera se apagó, algunos de los factores que contribuyeron a que se alejara de los reflectores fueron el cambio en la temática de las cintas de Hollywood, la mala relación que tenía con algunos de sus compañeros durante los rodajes y el sonado divorcio de la también actriz Loni Anderson, que lo afectó emocionalmente y lo dejó en bancarrota.

EN LOS NOVENTA VOLVIÓ CON UN SEGUNDO AIRE

La cinta con la que marcó su regreso fue Striptease (1996), y un año después, con Boogie Nights: Juegos de placer (1997) obtuvo la nominación al Oscar. Con todo y esto, su carrera no volvió a ser la misma: sus últimos años fueron complicados, ya que una serie de malas inversiones financieras lo llevaron a vivir en casa de un amigo y a rematar algunas de sus pertenencias, como el mítico auto Trans Am que fue utilizado en la cinta Dos pícaros con suerte, y la estatuilla que obtuvo en los Globos de Oro por la película Boogie Nights.

En sus últimos años de vida apareció en algunos programas de televisión, impartía clases de actuación, y en 2016 publicó su libro de memorias Pero basta de mí.

Antes de sufrir el ataque cardiaco que le quitó la vida, Reynolds estaba en espera de participar en la cinta Érase una vez en Hollywood, bajo la dirección de Quentin Tarantino, en la que interpretaría a George Spahn, un ranchero que alquilaba sus terrenos para filmaciones.

Burt Reynolds deja un gran legado, no sólo en la historia del cine, sino también por su labor filantrópica con la creación de Burt Reynolds Institute for Film & Theatre, en Florida.